Noticias del Camino de Santiago

Distancia a Santiago: 305 km

Distancia en etapa: 49 km

Tiempo estimado: 4-5 horas

Cota mínima: 800 m

Cota máxima: 950 m

Dificultad de la ruta: Baja

Lugares de interés: Santuario de la Virgen del Camino, Hospital de Órbigo, Astorga

Mapa de itinerario: Para ver el recorrido en Google Maps pincha aquí 

León Astorga Mapa

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La salida de León puede resultar un poco caótica y es bastante larga, ya que Trobajo del Camino y la Virgen del Camino parecen una eterna extensión urbana. Tras pasar esa zona residencial e industrial, se nos plantean dos opciones para llegar a Hospital de Órbigo, el punto medio de etapa. El camino tradicional sigue el curso de la N-120. El alternativo es un poco más largo, pero se aleja del tráfico por campos y carreteras secundarias.

Después de cruzar el impresionante puente de Hospital de Órbigo, el camino vuelve a bifurcarse, teniendo que elegir de nuevo entre carretera o campos para llegar al alto de la Cruz de Toribio, desde donde tendremos una vista panorámica de Astorga. La entrada a Astorga es mucho más sencilla que la de León, la única dificultad es el cambio de cota a superar.

En general el carácter industrial de las poblaciones por las que pasa el itinerario tradicional puede hacer que esta etapa sea un poco pesada. Si preferimos ir por campos aumentaremos la distancia a recorrer.

Lo único que puede complicar bastante la etapa serán las condiciones climatológicas. Si ha llovido recomendamos ir por la N-120, ya que las pistas agrícolas se embarran mucho. Si hace viento, las cotas altas del camino por Villares de Órbigo pueden hacerse un poco duras.

¡Buen camino!

Astorga

Entorno de Astorga, fotografía cedida por Fernando Álvarez

PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Dado lo confuso de la salida de León, vamos a tratar de simplificar las indicaciones al máximo. Tenemos que abandonar la ciudad por el puente de San Marcos, al lado del parador. Para llegar desde la catedral, lo más sencillo es bajar por la calle Ancha y girar en la Casa Botines, siguiendo recto hasta bordear San Isidoro. Girando oblicuamente a la izquierda llegaremos ya a la calle Renueva y a la Avenida Suero de Quiñones, que nos dejará directos en el puente.

Tras cruzar el puente de San Marcos debemos seguir recto por la Avenida Quevedo, cruzando una rotonda. Tras recorrer poco más de un kilómetro, veremos cómo la avenida se curva a la derecha, mientras que de frente se aparece una pasarela de metal. Ambos caminos cruzan las vías del tren y para los ciclistas es mejor seguir por la avenida.

Ya en Trobajo del Camino, seguimos por la avenida hasta que esta se curva a la izquierda. Tras esa curva hay que estar atentos, ya que se debe coger la primera calle a la derecha. Es una cuesta bastante empinada, que nos llevará siguiendo hasta La Virgen del Camino. La pendiente vertical se suavizará paulatinamente.

Ya en paralelo a la N-120, llegamos a la Virgen del Camino (Km 7,5 de ruta). Tras pasarlo cogemos la calle Paz, un ramal izquierdo de la N-120. En 500 metros vemos cómo el suelo se llena de flechas contradictorias. Es el momento de decidir qué camino queremos tomar hasta Hospital de Órbigo:

1. Camino tradicional: Sigue el curso de la N-120, por lo que podemos ir por los senderos peatonales o por la carretera. Son 24 km y se pasa por San Martín del Camino. Perfil, en general, en ligera pendiente negativa.

Siguiendo recto en el desvío, debemos cruzar la A-66 por un túnel y luego seguir paralelos a la N-120 para llegar a Valverde de la Virgen (Km 12), San Miguel del Camino (Km 13,5), Villadangos del Páramo (Km 21) y San Martín del Camino (Km 25,5).

2. Camino alternativo: No tiene una justificación histórica como tal, pero permite evadirse del tráfico de la carretera. Son 28 Km por pistas y, tras un par de saltos iniciales, el perfil es en ligera pendiente negativa.

Girando a la derecha, cogemos la LE-5522 para llegar a Fresno del Camino en cinco minutos y a Oncina de la Valdoncina en 10. Ya por pistas de tierra iremos a Chozas de Abajo y, por carretera secundaria de nuevo, llegaremos a Villar de Mazarife (Km 12). Por la LE-6524 llegamos a La Milla del Páramo y por pistas de buen firme a Villavante, desde donde sólo nos separan 4 Km para unirnos al camino tradicional y entrar en Hospital de Órbigo.

Hospital de Orbigo

Puente del Paso Honroso y de Hospital Órbigo. Fotografía cedida por Javier Diez Barrera

Ya en Hospital de Órbigo (Km 25,5) cruzamos su magnífico puente medieval y volvemos a decidir camino. Tenemos dos opciones:

1. Camino tradicional: Sigue paralelo a la N-120 hasta justo antes de llegar a San Justo de la Vega, donde se desvía a la derecha para ir a la Cruz de Toribio. Son 9 Km al desvío y uno más para llegar a la cruz. Perfil plano durante los primeros 5 Km y, después, en ligera pendiente positiva.

2. Camino alternativo: Se desvía a la derecha tras pasar Hospital de Órbigo para ir a Villares de Órbigo y a Santibáñez de Valdeiglesias. Son cerca de 3 Km más a recorrer en total, pero por pistas de tierra que si ha llovido pueden estar embarradas. El perfil alterna pendientes positivas y negativas un poco más fuertes que el camino tradicional, pero asequibles.

Sea como sea, llegamos a la Cruz de Santo Toribio (Km 45), una estructura en un alto que nos ofrece unas vistas magníficas de Justo de la Vega y de Astorga.

Cruz de Santo Toribio

Cruz de Santo Toribio, fotografía cedida por RFMyFL

Desde ese punto, bajamos una cuesta de 1,5 km con una diferencia de cota de 73 metros, que nos dejará en San Justo de la Vega, por donde engancha de nuevo la N-120.

Para entrar en Astorga hay que cruzar las vías del tren. Los peatones lo hacen por una pasarela elevada (en rampa, sin escaleras), aunque también podemos seguir por la N-120 desde San Justo y evitar la pasarela. Después cruzamos recto la rotonda de entrada a la ciudad y nos enfrentamos a una última rampa corta que nos deja en Astorga, al lado de la Plaza Mayor.

Astorga

Palacio Episcopal de Astorga y la muralla romana, fotografía cedida por FONENDEZ

CONSEJOS PRÁCTICOS

Si comenzáis en León vuestro camino, os ayudamos a llegar hasta allí.

  1. En autobús. La estación está en la Avda. Ingeniero Saenz de Miera. La empresa que más opera es Alsa, que conecta con casi todo el norte de España. Desde Salamanca también podréis venir con Vivas y desde poblaciones más pequeñas como Burgos o Palencia con Abel.
  2. En tren. León es un centro ferroviario bastante importante. Para horarios y precios, consultar la página de Renfe.
  3. En avión. El único enlace permanente que tiene es al aeropuerto de Barcelona, operado por Air Nostrum.

Recordad que en Tournride os dejamos las bicicletas en vuestro alojamiento en León si comenzáis allí  y podemos llevarnos vuestro equipaje sobrante para que os esté esperando en vuestro fin de camino.

Las distancias entre poblaciones son cortas y están repletas de servicios, no tendréis problemas de abastecimiento.

Si se hace esta ruta en verano, no olvidéis llevar buena protección y agua. Las rectas entre campos sin arbolado ya han quedado atrás, pero aún estamos en León y el sol es fuerte.

En cuanto a la elección de caminos, es una cuestión de gustos. Más directo con tráfico o más largo por pistas agrícolas, aunque las distancias en bici casi no marcan diferencia. Como consejo, si ha llovido recomendamos ir por el camino tradicional de la N-120 para evitar el barro.

ITINERARIO DETALLADO Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Esta etapa tiene como inicio y final dos ciudades cargadas de historia y patrimonio cultural. Entre medias, diremos adiós a las planicies de los páramos leoneses, ya que mañana el perfil se volverá a romper en la subida a la Cruz de Ferro yendo hacia Ponferrada.

La N-120 se ha convertido en la columna vertebral de multitud de poblaciones cuyo nombre refleja el pasado jacobeo con el que cargan. Tantos lugares “del Camino” nos recuerdan lo histórico de estos senderos. Hoy, han surgido alternativas menos históricas pero que huyen del ruido y el tráfico que genera la carretera.

Aunque todo el itinerario puede realizarse más al norte o al sur, el único punto de etapa que sigue siendo paso obligado es Hospital de Órbigo, lo que es de agradecer. Esta parada nos brinda la oportunidad de conocer historias de amor medievales y cruzar su histórico “Paso Honroso”.

SALIMOS DE LEÓN POR CALLES ENREVESADAS Y VISITAMOS EL MODERNO SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL CAMINO

A la salida de León pasamos por algunos de los lugares que recomendamos visitar en el paseo de fin de etapa por León, así que si el día anterior no hemos tenido tiempo de admirarlos, recomendamos verlos ahora.

Bordeando la basílica de San Isidoro llegamos al Parador, donde debemos cruzar el Bernesga por el bonito Puente de San Marcos del S. XVI. Es de sillería, con grandes pilas con tajamar que sustentan bóvedas de cañón. En el S. XX fue necesario ampliarlo, pero se hizo respetando mucho su forma original.

Puente de San Marcos en León, fotografía cedida por Javier Diez Barrera

Tras pasar el puente recorremos calles de barrio residencial. Para entrar en Trobajo del Camino hay que cruzar las vías del tren, ya sea por carretera o por pasarela. De su pasado jacobeo sólo queda le queda el nombre y una ermita de las cuatro que había antiguamente, que aguanta estoicamente entre gigantes de hormigón. Está dedicada al apóstol y sus orígenes se remontan a la Edad Media, aunque lo que hoy vemos son restauraciones de una obra del XVIII.

Pasado Trobajo del Camino nos adentramos en el polígono industrial occidental de León. Tras cruzarlo, volvemos a la N-120 hasta la Virgen del Camino, localidad dormitorio por cuya mitad discurre la carretera.

A pesar de que todo en esta localidad desprende modernidad, incluido su inconfundible santuario principal, el nombre del pueblo es indicativo de que lleva siendo paso peregrino durante siglos. Hay una leyenda que dice que en el S. XVI la Virgen se apareció aquí a un pastor llamado Alvar, encomendándole avisar al obispo para que construyese una iglesia en ese lugar. Dudando de la credibilidad que el obispo fuese a dar a su palabra, el pastor le pidió ayuda a la Virgen en su tarea. María cogió una honda y tiró una gran piedra, para que el obispo pudiese verla y así dar fe del milagro. Donde estaba esa piedra milagrosa se hizo una ermita y a su alrededor se creó el pueblo, que creció con el paso de los peregrinos.

En 1957 se comenzó a construir un nuevo templo que, por su marcado carácter moderno, no nos costará reconocer. Mezcla diversos materiales como el hormigón, el vidrio, la piedra o la madera en un edificio cuyo marcado carácter horizontal se rompe por una altísima cruz vertical que hace de torre. Las esculturas de la fachada son del artista José María Subirachs y las vidrieras se hicieron en Chartres (Francia).

Basílica Virgen del Camino

Basílica Virgen del Camino en León, fotografía cedida por cmramirezl

Al pasar el templo hay que situarse en el lado izquierdo de la N-120 para salir del pueblo. Cogiendo la calle Paz debemos escoger, tras 500 metros, por qué camino queremos llegar a Hospital de Órbigo.

ESCOGEMOS CAMINO DESDE LA VIRGEN DEL CAMINO HASTA HOSPITAL DE ÓRBIGO

Como dejan entrever las múltiples pintadas contradictorias en el suelo, existe una pequeña rivalidad entre los pueblos por los que pasan ambos caminos para disputarse la atención de los peregrinos. En realidad el camino tradicional quedó inundado del ruido del tráfico con la construcción de la N-120, de ahí que poblaciones vecinas hayan visto una oportunidad de oro para ofrecer alternativas más tranquilas.

Son 4 Km más por el camino alternativo a Villar de Mazarife, una distancia prácticamente insignificante en bicicleta, así que la elección entre uno u otro itinerario se reduce a una cuestión de apetencia.

Si vais por el camino tradicional seguiréis el curso de la N-120, debiendo sortear primero un nudo de carreteras. Por el arcén de la carretera se cruza sin problema, pero yendo por el camino peatonal hay que desviarse un poco para pasar por un túnel subterráneo bajo la autovía.  

Por caminos de tierra y asfaltados, la vista nos devuelve la visión del páramo leonés con algunos árboles desperdigados, intercalados con naves industriales. En poco menos de 2 Km llegaremos a Valverde la Virgen y en 1,5 km más a San Miguel del Camino, ambas localidades con la N-120 como columna vertebral. En San Miguel hubo desde el S. XII un hospital de peregrinos y hoy alberga el club de golf más importante de la provincia leonesa.

Siguiendo el curso de la carretera dejamos a la derecha un polígono industrial y una gran urbanización, cuya cercanía al Camino Francés ha hecho que fuese bautizada como la del “Camino Santiago”. Habremos llegado así a Villadangos del Páramo, nombre también poco original teniendo en cuenta lo yermo del entorno. La tradición jacobea de este pueblo resurgido durante la Reconquista se delata en la abdicación de su iglesia parroquial a Santiago Apóstol (S. XVII-XVIII). En la puerta se relatan episodios de sus milagros, como el de su aparición en la Batalla de Clavijo. Para recordar este hecho cada 25 de julio un habitante del pueblo se disfraza de Santiago Matamoros y entra en Villadangos blandiendo su espada sobre un caballo color nieve.

Iglesia de Villadangos del Páramo

Iglesia de Villadangos del Páramo, fotografía cedida por antonio 69290

Siguiendo por la N-120 o por una senda de tierra paralela a su arcén izquierdo, llegamos en suave pendiente negativa a San Martín del Camino. A pesar de no contar con excesivos servicios ni patrimonio destacable, su posición casi equidistante entre León y Astorga lo han convertido en un punto importante del Camino Francés por su alto número de pernoctaciones.

En continua pero ligera pendiente a favor recorremos los 7 Km que nos separan de Hospital de Órbigo, entre campos de maíz y cereales. En una senda de tierra paralela al arcén derecho de la N-120, un cartel jacobeo con la vieira amarilla nos señala el giro a la derecha para entrar en el pueblo. Si vamos por la carretera hay que estar pendientes de no pasárselo.

En el caso de que hayáis escogido ir por el camino alternativo desde la Virgen del Camino, habréis seguido sendas de tierra y carreteras secundarias entre pequeñas poblaciones hasta llegar a Villar de Mazarife. Algunos de estos senderos se corresponden con antiguas vías romanas. Recomendamos precaución en el cruce de la N-120 por la rotonda justo antes de enlazar con el camino tradicional.

CON “PASO HONROSO” CONOCEMOS LEYENDAS MEDIEVALES Y ESCOGEMOS CAMINO HASTA LA CRUZ DE SANTO TORIBIO

Hospital de Órbigo se divide por el río homónimo, sobre el cual se encuentra el puente que ha hecho famosa la localidad. El Puente de Órbigo uno de los monumentos más importantes de toda la etapa, por lo que recomendamos a los peregrinos en bici que hagan la etapa por carretera que se desvíen para entrar a visitarlo.

Puente del Paso Honroso en Hospital de Órbigo, fotografía cedida por Miguel Cortés

El firme del puente es de adoquines, bastante incómodo para ciclistas. Hoy la construcción parece desproporcionada para el pequeño caudal del río, pero antes de la construcción del embalse Barrios de Luna el torrente era mucho mayor. Históricamente hay constancia de construcciones para sortear el río desde los tiempos romanos, ya que por ahí pasaba la calzada entre León y Astorga. Además, el lugar fue marco de diferentes batallas, como la de suevos contra alanos en el S. V o la que tuvo lugar contra los franceses durante la Guerra de la Independencia del S. XIX.

De todas maneras, sobre todo es conocido por ser el escenario en el que dicen las crónicas que tuvo lugar el “Paso Honroso”. Un cartel informativo en la mitad del puente narra la gesta para todos los visitantes y hoy os la resumimos en Tournride.

Aunque en el S. XV las justas a caballo prácticamente estaban obsoletas, se dice que en esta localidad un caballero llamado Suero de Quiñones estaba tan enamorado de una tal Leonor que pidió al rey convocar un gran torneo para ganarse la admiración de la dama. El rey le dio permiso y el torneo se celebró durante el mes de julio del año jacobeo de 1434. Su nombre histórico, el “Paso Honroso”, deriva de que todo aquel que quisiese cruzar el río por el puente debía hacerlo batiéndose en justa o, en su defecto, nadando el Órbigo y ganándose la fama de cobarde. Sólo estaban exentos los peregrinos.

Para engrandecer aún más su participación en el torneo, don Suero prometió romper más de 300 lanzas en todo el mes y cargar cada día con una gran argolla de metal al cuello. Habiendo cumplido lo prometido, peregrinó después a Compostela y le pidió al Apóstol el amor de Leonor, diciéndole: “Si no os place corresponderme, en verdad no hay dicha para mi”. Se dice que la argolla se corresponde con la gargantilla de oro que cuelga hoy del relicario del apóstol en la catedral.

Las justas del Paso Honroso fueron cantadas por muchos poetas y plasmadas en diferentes crónicas. ¡Tanta fama ganaron que incluso Cervantes habla de Don Suero de Quiñones en El Quijote! Hoy en día, para recordarlo, el primer fin de semana de junio se celebran en Hospital de Órbigo justas medievales en el Paso Honroso. Una gran feria medieval en la que la gente se viste de época, simula las luchas con lanza, vende artesanía y come en grandes carpas.

Ferial medieval en Hospital de Órbigo

Ferial medieval en Hospital de Órbigo, fotografía cedida por Isa San Martín

Tras cruzar el puente, seguimos recto por la calle de Santiago. En pocos metros veremos a nuestra derecha la iglesia de San Juan Bautista, de mediados del S. XVIII. En sus inicios pertenecía a la orden de San Juan, los caballeros de Jerusalén. En su interior guarda un retablo plateresco bastante llamativo.

Iglesia de San Juan Bautista

Retablo en la iglesia de San Juan Bautista, fotografía cedida por Thom Ryng.

Al llegar al final de la calle mayor de Hospital de Órbigo, nos encontramos de nuevo con dobles señales jacobeas, en la segunda bifurcación de caminos de esta etapa. Siguiendo recto, iremos por la N-120 hasta la Cruz de Toribio, cerca ya de Astorga, sin pasar por ninguna localidad. Si tomamos la ancha pista que se abre a nuestra derecha, nos perderemos entre campos y montes agrícolas, visitando además dos localidades en 3 Km más de ruta.

Camino a Villares desde Hospital de Órbigo con José Antonio Gil Martínez

El camino tradicional es el que sigue el curso de la N-120. El perfil es muy sencillo, sólo al final la pendiente se vuelve ligeramente positiva. Como consejo, recomendamos precaución en los dos cruces de la N-120 que hay que realizar para coger las sendas jacobeas, que varían del arcén derecho al izquierdo. Si se hace por la carretera hay que estar atento tras la segunda curva a la derecha, ya que allí es donde está el desvío que hay que coger para ir al crucero de Toribio.

El camino alternativo sea seguramente más recomendable, a no ser que las condiciones climatológicas sean adversas, sobre todo con lluvia porque el firme se embarra con facilidad. Tiene muchos más servicios que el camino alternativo previo, de Villar de Mazarife. El perfil es más complicado, sobre todo al final hay un par de rampas entre saltos, pero es asequible.

El paisaje ya no será tan yermo, campos agrarios repletos de hortalizas y monte bajo, con el río Órbigo asomando de vez en cuando con sus grandes choperas en ambas vegas.

Noche estrellada en el Río Orbigo, fotografía cedida por Miguel Ángel

En menos de 2 Km se llega a Villares de Órbigo, población que da nombre al municipio en el que viven menos de 700 personas que se dedican, principalmente, al trabajo del campo. En Villares hay una iglesia de origen románico y remodelación barroca, dedicada al apóstol pero con una bonita talla de la Virgen del Carmen. El pueblo se une con Santibáñez de Valdeiglesias por un camino y una carretera local que recorreremos en pocos minutos.

Santibáñez también cuenta con su iglesia parroquial, dedicada a la Santísima Trinidad y que actúa como eje central del núcleo. En su interior, hay una talla famosa de San Roque y su tradición jacobea se plasma en la iconografía de este, que aparece vestido de peregrino.

Aún así, el pueblo de Santibáñez es más famoso por un divertido pasatiempo que sus propios habitantes construyen cada verano: uno de los laberintos de maíz más grandes del mundo. El recorrido cambia cada año y es una buena atracción para los peregrinos que hacen noche en el albergue de la localidad.

Santibáñez de Valdeiglesias, fotografía cedida por Miguel Cortés

En realidad, el hecho de que en este caso escojan un laberinto tiene un sentido muy simbólico. En el paseo por Logroño, de nuestra cuarta etapa, en Tournride os contamos cómo el juego de la oca se cree que podría haber sido diseñado por los templarios, siendo en sí mismo una representación del Camino de Santiago. Al igual que en Navarra os hablábamos de puentes “entre los que nos llevaba la corriente”, aquí el laberinto representa la casilla 42 del juego de la oca, que nos dejaría atrapados o nos llevaría “del laberinto al 30”.

Juego de la Oca, fotografía cedida por Juan Francisco Piferrer

A la salida de Santibáñez el firme se vuelve un poco más complicado, con multitud de pequeñas piedras. Además, comienzan los cambios de desnivel. Habremos de sortear un par de rampas entre saltos, ¡tras tantas pistas en plano ya casi se nos había olvidado!

Antes de llegar a la Cruz de Toribio pasamos por la “Casa de los Dioses”. Este proyecto, iniciado por el catalán David Vidal en 2009, supuso la rehabilitación de una antigua nave industrial para levantar un lugar de recepción y ayuda a los peregrinos. Gratuitamente se ofrecen zumos y comida a cambio de la voluntad, que debe dejarse más para que los peregrinos futuros puedan disfrutar del lugar que por pagar de alguna manera lo que se coge, como anunció David. A finales del 2016 se avisó del cierre de este curioso punto del Camino Francés, pero aunque su futuro sea incierto hoy aún sigue abierto.

Desde la Casa de los Dioses, se sigue de frente por la pista de tierra y, tras girar a la izquierda, se llega en 1,5 km a la Cruz de Toribio. Ante nosotros se abrirá, por vez primera, una vista panorámica de Astorga.

VEMOS ASTORGA DESDE LA CRUZ DE SANTO TORIBIO Y POR TOBOGANES CORTOS LLEGAMOS A NUESTRO FIN DE ETAPA

El crucero que domina estas vistas de Astorga se levantó en honor a Toribio, un religioso del S. V. Su vida santa comenzó cuando vendió todo lo que tenía para peregrinar a Jerusalén. Después, fue nombrado obispo de Tui y de Astorga.

Dicen las crónicas que  siendo obispo de Astorga escribió una carta al Papa, mostrándole su preocupación por una doctrina que estaba cogiendo fama en la ciudad. Se trataba del Priscilianismo, que años después sería condenado herejía. El Papa, preocupado por la situación, le dijo a Toribio que organizara una reunión y le dio la potestad de excomulgar a todos aquellos que no condenasen el Priscilianismo durante la convención. Al parecer, los excomulgados se enfrentaron a Toribio y este terminó siendo expulsado de Astorga.

Años después Toribio estaba siendo perseguido por los visigodos y, al llegar a Astorga pidió refugio, pero se le negó la entrada. Enojado, subió al lugar donde ahora se encuentra la cruz y dijo sus palabras más famosas:De Astorga, ni el polvo”. Hoy, la ciudad rinde homenaje a uno de sus grandes personajes históricos con este gran crucero.

Después de disfrutar de las vistas que nos ofrece este crucero, bajamos el tobogán que enlaza con la N-120 y nos deja en San Justo de la Vega, población  satélite de Astorga. Para llegar al fin de etapa, podemos seguir por la N-120 o seguir los senderos peatonales. Sabed que si no vais por la carretera hay que pasar por encima de las vías de tren usando una pasarela elevada en rampa, que implicará bajarse de la bicicleta.

Dos rotondas y una fuerte rampa después, entramos en Astorga, la antigua Asturica Augusta de los romanos.

Catedral de Astorga, fotografía cedida por Constantino Barreiro

UN PASEO DE UNA TARDE POR ASTORGA

Astorga es una ciudad sencilla de recorrer y con muchísimo que ofrecer, lo que la convierte en un perfecto fin de etapa. En este caso, sólo es necesario caminar 7 minutos para ver los principales monumentos de la ciudad. En este mapa que hemos creado podéis ver la ubicación de los principales monumentos y museos, así como el itinerario del paseo que os proponemos.

Astorga es la capital de la Maragatería, una comarca de la zona central de la provincia de León. Al visitarla, la impronta más notable de esta cultura es el encuentro con múltiples locales que ofrecen el famoso cocido maragato. Además de la gastronomía, toda esta zona comparte otros elementos de folclore y tradiciones. El origen de esta unidad es discutido, se dice que podría venir de una expresión latina que significa “moros cautivos” (mauri capti) por tener algún tipo de origen bereber. También, como os contamos en el resumen histórico de la ciudad, podría tener que ver con el trabajo de los arrieros, unos comerciantes que transportaban mercancías en mula por esa zona. Los arrieros iban desde Galicia (mar) a Madrid (donde están los Gatos), de ahí que ellos fuesen los que iban de mar-a-gatos.

Os animamos a que probéis las delicias maragatas, pero también a que visitéis una ciudad con un glorioso pasado romano y medieval. Para organizaros mejor, os dejamos los horarios y precios de las visitas. 

¡Buen descanso, peregrinos!

Para comenzar, un poco de Historia…

De la actual ciudad de Astorga se sabe a ciencia cierta que fue un importante centro romano. Lo que no está tan claro es qué había en el cerro en el que se sitúa la ciudad antes de que ellos llegasen. El sabio romano Ptolomeo dice en uno de sus libros que aquí se ubicaba la capital de las tribus astures, lo que daría la paradoja de que su centro más importante no estuviese en lo que hoy es Asturias.

No hay evidencias arqueológicas claras de que allí hubiese algo antes de que llegasen los romanos, sólo crónicas y textos antiguos de otros pueblos hablan de ello. Resulta extraño por la posición privilegiada del asentamiento, sobre un cerro y con buenas vistas del entorno.

Lo que sí está claro es que en el 19 a. C. llega a Astorga la Legio X Gemina. En la etapa anterior descubrimos cómo otra legio, una esas entidades en las que se dividía el ejército romano, había fundado León. En Astorga también se instalaron para controlar el territorio conquistado y los beneficios de las minas de oro de las Médulas.

La importancia que fue acogiendo este núcleo lo convirtió en capital de uno de los “conventus” romanos, lo que hoy sería el equivalente a una provincia. De su función política y administrativa quedó como legado su gran foro, hoy debajo de la Plaza Mayor.

Plaza Mayor en Astorga, fotografía cedida por FONENDEZ

Con la llegada del cristianismo y de las invasiones bárbaras que terminaron por desatar la caída del Imperio, la ciudad mejora su sistema defensivo construyendo unas enormes murallas. Estos grandes muros del S. IV fueron luego rehabilitados en la Edad Media y aún hoy quedan restos en bastante buen estado de conservación.

Después de los convulsos momentos de los ataques árabes, a partir del año 1000 se vuelve a convertir en un asentamiento permanente. Empieza así su evolución medieval, en la que terminará por perder el trazado reticulado que había heredado de sus inicios romanos, surgiendo su gran catedral entre pequeñas callejuelas entrecruzadas.

Durante la Edad Media, Astorga pasó por diferentes modos de gobierno, la mayoría de ellos concentrando el poder en una persona de familia importante por cesión del rey. Durante el S. XIII fue un señorío y en el S. XV, cuando llegó al trono Enrique IV, un marqués de la familia de Osorio cogió el poder. Se convirtió así la ciudad en un marquesado en la que los Osorio promovieron mucho el comercio y el crecimiento urbano. La anterior catedral románica desapareció en favor de la gran construcción que vemos hoy en día y otras organizaciones religiosas importantes, como las clarisas o los franciscanos, se instalaron en Astorga.

En el S. XVII crece el comercio en la ciudad. En gran parte la causa de esto fue la importancia que había ido acogiendo desde el S. XIV la arriería, el transporte de comestibles y artículos de consumo sobre burros y mulas. Se llevaban muchos artículos a Galicia y se establecieron importantes relaciones comerciales. Con el cacao que los arrieros traían desde los puertos de comercio con América surgieron diferentes fábricas que elaboraban un chocolate artesano que aún hoy podemos seguir degustando.

La ciudad siguió creciendo hasta el S. XIX, cuando diferentes epidemias y la Guerra de Independencia contra Napoleón hizo que descendiera la población. También se tiraron algunos edificios emblemáticos, como el castillo medieval y gran parte de la muralla.

Además, a finales del S. XIX llegó el ferrocarril a la ciudad. Esto afectó mucho a la organización mercantil de Astorga, ya que se perdió la tradición de los arrieros y se incrementó mucho la producción de las fábricas artesanales, que acogieron métodos más industriales. La ciudad creció mucho,ampliándose por fuera de los muros de la antigua cerca medieval.

Hoy Astorga es una ciudad moderna que ha sabido mantener el saber hacer tradicional que ha marcado gran parte de su cultura. Encontraremos en ella todos los servicios que necesitemos y, a la vez, podremos probar el mismo chocolate que se comía en el S. XVII y pasear por calles de herencia medieval o parte de su glorioso pasado romano.

Astorga, fotografía cedida por Javier Gallego

Astorga, fotografía cedida por Javier Gallego

Primero fue Asturica Augusta: del foro a la actual Plaza Mayor

En Astorga quedan bastante restos romanos, como por ejemplo las cloacas y las termas. Es muy interesante que lo que era el antiguo foro romano, la “plaza” que era el centro político donde se reunía el gobierno de la ciudad, sea hoy el mismo sitio en el que su ubica la Plaza Mayor y el Ayuntamiento.

El foro de Astorga era un espacio de forma cuadrangular, rodeado por un pórtico columnado. En uno de sus lados se abría un gran ábside cuyo pavimento era de mármol, que hoy se conserva. Se denomina Aedes Augusti y lo especial de este lugar ha hecho creer que fuese un templo dedicado al emperador romano.

En la calle que sale al lado de lo que hoy es el Ayuntamiento se encuentra el Museo Romano. Ocupa el edificio de la “Ergástula”, una construcción que formaba parte del foro. Se cree que seguramente formaría parte de una pórtico en forma de U, en cuyo centro había un templo elevado. En cuanto a su función, no se sabe muy bien para qué servía. Hay investigadores que creen que servía como prisión de los esclavos que eran explotados en las minas de oro de las Médulas y del Monte Teleno.

Museo Romano de Astorga, fotografía cedida por Roteiros Galegos

En 1999, el ayuntamiento consiguió recuperar la propiedad del inmueble y creó una estructura superior para hacerlo sede del Museo Romano de la ciudad. En él podremos encontrar muchos restos arqueológicos cuyo principal objetivo es hacer que el visitante comprenda cómo era la vida en los últimos momentos del Imperio Romano. La página web del museo también es muy didáctica. En ella, además de encontrar horarios y precios de visita, podemos aprender un poco más sobre los romanos.

Si tenemos interés en conocer más sobre el pasado romano de Astorga, podemos visitar las termas, las cloacas a la llamada “Domus del Mosaico del Oso y los Pájaros”, una antigua casa patricia en donde se conserva un mosaico en el suelo. Lo mejor es que hacer la “Ruta Romana”, una iniciativa promovida por el ayuntamiento desde el 2005. Las termas, las cloacas y el Aedes Augusti sólo se pueden visitar haciendo la ruta. El resto de cosas son de visita libre o de pago por separado. En esta web tenéis toda la información.

Domus del Mosaico del Oso, fotografía cedida por Alberto

Hoy en día la Plaza Mayor sigue siendo el centro de la vida de gobierno de Astorga. El edificio del ayuntamiento es uno de los grandes exponentes del barroco civil de la provincia de León. Durante el “Siglo de las Luces”, se promovió la construcción de muchos edificios civiles, ya que la Ilustración daba mucha importancia al debate sobre política y al gobierno civil. Por eso muchos edificios civiles de España son barrocos, porque a finales del S. XVII y durante el XVIII es el estilo que estaba en auge.

El edificio, totalmente simétrico, se organiza en dos pisos, teniendo el superior una gran balaustrada de forja. Las dos grandes torres de los lados se unen a la espadaña central por una especie de balaustrada tallada que asemeja arbotantes. De su reloj en la parte superior salen Colás y Zancuda, dos esculturas de maragatos que tocan campanas con mazos cada hora en punto desde el S. XVIII.

Ayuntamiento de Astorga, fotografía cedida por Alberto Feijoo Ibaseta

Hacia el gran monumento medieval de Astorga… La catedral de Santa María

Salimos de la Plaza Mayor por la calle peatonal Pío Gullón, en el lado opuesto del Ayuntamiento. Tras dos cruces de calles, debemos cruzar un paso de cebra y, cogiendo la calle que se abre oblicuamente a nuestra derecha, llegaremos a la calle Los Sitios, más amplia y que nos dejará en pocos metros en la catedral, pasando antes por delante del Palacio Gaudí.

Como ya adelantamos, antes de que en el S. XV se iniciara esta monumental catedral, había otra más pequeña de estilo románico. Se tiró para empezar este proyecto, que duró tres siglos en terminarse. Esta dilatación en la construcción hizo que la evolución de la arquitectura en esos tres siglos se plasmase en la catedral, como una línea del tiempo tallada en piedra. Estos edificios siempre se comenzaban a construir por el ábside, la parte más sagrada, y se terminaban por la fachada occidental. Por eso, aquí el interior y el ábside son del gótico tardío (S. XV), su portada sur es renacentista (S. XVI) y su fachada occidental es barroca (S. XVIII).

Catedral de Astorga y Palacio de Gaudí

Catedral de Astorga y Palacio de Gaudí, fotografía cedida por David Martín

El interior se divide en tres naves, siendo la principal más ancha y alta, con grandes arcos ojivales como separación. Sobre ellos se abre el segundo nivel del alzado, un claristorio de arcos también apuntados. En estas ventanas no encontramos vidrieras coloridas, como en León, sino que la luz natural entra en el templo a raudales, sólo  rota por las finas tracerías decorativas de las ventanas.

Las bóvedas de la catedral de Astorga son una maravilla. En ellas, los baquetones de los pilares se entrelazan creando complicadas formas estrelladas, que podemos admirar sin que nada rompa la hermosa vista: la limpia luz del claristorio ilumina los pilares, que carecen de capiteles o decoración, haciendo resaltar estos increíbles dibujos simétricos.

Interior de la Catedral de Astorga, fotografía cedida por Xudros)

Interior de la Catedral de Astorga, fotografía cedida por Xudros)

En el exterior, lo más llamativo es la fachada occidental, profusamente decorada. Obra cumbre del barroco leonés, asemejan una especie de retablo mayor, como el que encontraremos en el ábside interior del edificio -sólo que ese será  dorado y de S. XVI-. En la parte baja hay tres portadas abocinadas, puede que imitando a las que hay en León, ya que la central también es más grande. A sus lados, y no sobre ellas, se alzan dos grandes torres que se unen al cuerpo central por unos arbotantes en la parte superior.

En cuanto a la decoración, hay talladas escenas de la vida de Cristo y también aparece Santiago vestido de peregrino, evidenciando la impronta que el paso jacobeo ha dejado en la historia de Astorga.

Al salir de la catedral sólo tenemos que retroceder unos pocos pasos para encontrarnos de frente con el Palacio Episcopal de Astorga, el denominado Palacio Gaudí. Como ya mencionamos en la etapa anterior cuando visitamos la casa Botines de León, el genial arquitecto modernista realizó pocos proyectos fuera de Cataluña, siendo este es uno de ellos. El encargo surge cuando en 1886 se quema el anterior palacio episcopal de la ciudad y el obispo le pide a Gaudí que diseñe su nueva residencia.

Palacio Episcopal, fotografía cedida por PROtxbearmr

Palacio Episcopal, fotografía cedida por PROtxbearmr

Según se ve la construcción, se nos vienen a la cabeza multitud de referencias, desde Disney hasta catedrales góticas. Gaudí hizo en este palacio una reinterpretación de múltiples elementos historicistas, usando elementos y formas de diferentes estilos. Hay que tener en cuenta que en el diseño original no se encontraba la cerca exterior que hay hoy, de granito e hierro y que no permite acercarse al palacio si este está cerrado.

De la fachada principal, un poco adelantada, destaca sin duda el pórtico inferior. Cuatro grandes arcos abocinados en los que se marcan grandes dovelas sustentan una cúpula sobre pechinas. Por su parte, cada fachada lateral del edificio se enmarca con unos grandes torreones. Tres de ellos son iguales y sólo uno los supera en tamaño. La cabecera del edificio, en la parte opuesta a la fachada, imita a un ábside gótico, como una gran girola.

Aunque tenga apariencia de catedral, la forma del edificio no se corresponde con su forma, ya que es una cruz griega. La cubierta es de pizarra y a dos aguas. El palacio tiene cuatro plantas, contando el sótano, que se muestra en el foso que rodea al edificio, como en los castillos medievales.

Hay muchas influencias en esta original obra maestra de la arquitectura, pero la que más puede llamar la atención es la de la catedral de León: todos los ventanales se llenan de vidrieras en cuya elaboración participaron multitud de prestigiosos talleres. Los dibujos que muestran se parecen en su diseño a los de la Saint Chapelle de París.

Vidrieras del Palacio de Astorga, fotografía cedida por Manuel Sánchez Cantón

Vidrieras del Palacio de Astorga, fotografía cedida por Manuel Sánchez Cantón

El Palacio Gaudí funciona hoy en día como Museo de los Caminos. En él podremos ver piezas relacionadas con la peregrinación, mientras deambulamos por las distintas estancias de lo que se pensó como una residencia, pero que nunca llegó a acoger esa función.

Decidimos si queremos seguir visitando Astorga y probamos su gastronomía popular

En Tournride comprendemos que tras un intenso día de peregrinaje, alargar las visitas turísticas puede ser agotador. Por ello, terminamos aquí nuestro paseo, pero os dejamos algunas anotaciones sobre otras cosas que podéis ver en Astorga.

Como ya mencionamos, es posible conocer de manera mucho más profusa el pasado romano de Astorga realizando la Ruta Romana: termas, cloacas, antiguos templos, casas, el museo, etc. Si nos inclinamos más por el arte medieval, en la iglesia de San Bartolomé (S. XI) veremos una superposición de estilos que nos resultará muy interesante.

Para los más golosos recomendamos la visita al Museo del Chocolate de la ciudad. Lo aprenderemos todo sobre la tradición chocolatera de Astorga, lugar cuya fría climatología permitía una conservación excelente de este delicado material. El museo no tarda mucho en recorrerse, son sólo cuatro salas.

Museo del Chocolate en Astorga, fotografía cedida por Chayo

Museo del Chocolate en Astorga, fotografía cedida por Chayo

Visitemos estos monumentos o no, lo que no podemos es irnos de Astorga sin degustar el plato que lo hace conocido: el cocido maragato. El clima duro al que estaban sometidos los maragatos dieron lugar a una fuerte y contundente gastronomía popular. La leyenda popular dice que el cocido maragato se come al revés, primero la carne, luego la verdura y por último la sopa, porque “de sobrar, que sobre sopa”. Astorga está repleto de restaurantes que ofrecen el plato típico, así que no tendréis problema para probarlo.

Además del cocido, la cecina también es típica, igual que en León. Y, para los más dulces, esta ciudad es un paraíso: además del chocolate, las mantecadas y los melindres se hacen de manera artesanal. Todo un lujo para el paladar.

Será necesario reponer fuerzas porque mañana nos espera la subida a la Cruz de Ferro. Estamos ya muy cerca de Galicia…

¡Buen camino, peregrinos!

Atardecer en Astorga, fotografía cedida por Alfredo Miguel Romero

Atardecer en Astorga, fotografía cedida por Alfredo Miguel Romero

Distancia a Santiago: 401 km

Distancia en etapa: 96 km

Tiempo estimado: 6 – 7 horas

Cota mínima: 803 m

Cota máxima: 900 m

Dificultad de la ruta: Baja – Muy baja

Lugares de interés: Terradillos de los Templarios, Sahagún, Mansilla de las Mulas, León

Mapa de itinerario: Para ver el recorrido en Google Maps pincha aquí.

Camino de Santiago en bicicleta de Carrión de los Condes a León

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En esta etapa del Camino de Santiago en bicicleta iremos de Carrión de los Condes a León. Es un tramo largo pero de perfil sencillísimo en el que, además, podremos recorrer gran parte del camino por pistas asfaltadas. Entre pedaleo y pedaleo, dejaremos Tierra de Campos y entraremos en la provincia de León, recorriendo largas distancias sin poblaciones.

La única complicación del día la podemos encontrar en la entrada a León, por calles de mucho tráfico y con multitud de giros. Por ello, en Tournride ofrecemos a los peregrinos ciclistas una alternativa de entrada en León que no tiene señalización jacobea, pero que es mucho más sencilla.

Si realizamos esta etapa en verano debemos extremar la protección contra el sol y llevar siempre agua de sobra.

PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Cruzamos el Puente Mayor a la salida de Carrión y seguimos por la calle San Zoilo. Cruzamos dos rotondas en línea recta y cogemos la PP-2411 durante 3,6 km, en perfil plano.

La PP-2411 gira a la derecha, pero nosotros seguimos recto por el sendero de tierra que coincide con la antigua vía romana Aquitana. Es una recta de 11 km entre campos, en perfil plano con una ligera pendiente positiva al final. Esto crea un cambio de rasante que nos impide ver Calzadilla de la Cueza hasta que prácticamente llegamos allí.

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Antigua Vía Aquitana, recta de 18 Km de Carrión a Calzadilla de la Cueza

Tras cruzar Calzadilla de la Cueza el camino discurre por un sendero paralelo a la N-120 y en 5,6 km llega a Ledigos. La primera mitad del camino se realiza en suave subida (40 m de diferencia de cota), pero antes de Lédigos se vuelve a bajar.

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Senda paralela a la N-120 entre Calzadilla de la Cueza y Lédigos

Al llegar a Lédigos seguimos por la N-120 otros 3 km en ligera cuesta hasta Terradillos de los Templarios. Al llegar a Terradillos de los Templarios, hay que desviarse a la izquierda desde la N-120 para entrar en el pueblo. Tenemos dos opciones:

  1. Seguir el trazado jacobeo entrando en Terradillos. Desde allí cogemos un sendero durante 1,2 km que, tras cruzar la P-973, llega en 1,5 km a Moratinos. Tras pasar el pueblo en 2,5 km se llega a San Nicolás del Real Camino y al salir se reengancha con la N-120.
  2. Seguir por la N-120 sin entrar en Terradillos de los Templarios. Se va directamente a la salida de San Nicolás del Real Camino, sin posibilidad de visitar los pueblos intermedios.

Tras pasar San Nicolás del Camino, la N-120 cruza el río Valderaduey y, justo después, hay un pequeño sendero que sale perpendicularmente a la derecha. Si lo cogemos pasaremos a visitar la ermita de la Virgen del Puente y desde allí seguiremos por un sendero hasta Sahagún.

Si no queréis visitar la ermita y preferís seguir directos a Sahagún por la N-120, sabed que la carretera bordea Sahagún por el norte. Por ello, cuando veamos el cartel que indica el desvío al centro de la ciudad, 10 km después de salir de Terradillos de los Templarios, debemos ir por el ramal derecho para entrar en la localidad y visitarla.

Sahagún (Km 41 de etapa) se recorre de este a oeste, cruzando el río Cea al salir para coger la carretera de León durante 1,5 km hasta desembocar en la N-120. Seguimos por la N-120 durante 2,2 km hasta un nudo con la A-231 y LE-6711.

En ese nudo de carreteras es donde debemos escoger si ir por el camino tradicional o por el camino alternativo. Las opciones son las siguientes:

  1. Camino alternativo: En el nudo de carreteras girar a la derecha para coger la LE-6711, que por un paso superior cruza la A-231. Lleva directamente a Calzada del Coto y desde ahí hay que alternar pistas asfaltadas y senderos de tierra durante 32 Km para llegar a Mansilla de las Mulas, donde se une de nuevo al camino tradicional. El Camino pasa también por Calzadilla de los Hermanillos. El perfil es sencillo, en ligera subida hasta pasar Calzadilla de los Hermanillos y en suave bajada hasta Mansilla.
  2. Camino tradicional: En el nudo de carreteras seguimos recto y vemos que en unos metros la N-120 se curva a la izquierda. En ese punto sale a la derecha un sendero de tierra muy corto que desemboca en la Calzada del Coto, una pista asfaltada de doble sentido con un sendero paralelo de tierra salpicado de árboles equidistantes. Tras 5,5 km en perfil plano se llega a Bercianos del Camino. Se cruza por la Calle Mayor y, después, se vuelve a coger durante 5,3 km la misma calzada en ligera subida hasta un paso inferior de la A-231. Tras cruzarlo, llegamos al Burgo Ranero. Perfil prácticamente plano.

Desde el Burgo Ranero hasta Puente Villarente se va por la LE-6615, que discurre en permanente bajada con una apariencia igual que la Calzada del Coto. Primero debemos recorrer 14 km hasta Reliegos y luego otros 6 km hasta Mansilla de las Mulas.

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Calzada del Coto

Tras la unión de los dos caminos en Mansilla de las Mulas, debemos salir del pueblo por el noroeste para coger la N-601 durante 4,5 km hasta Villamoros de Mansilla y, después, recorrer otros 1,5 km hasta Puente Villarente.

En Puente Villarente nos quedan 13 km de etapa y debemos decidir por dónde queremos entrar en León. Para los ciclistas seguir las flechas en la entrada en esta ciudad es difícil, e incluso peligroso por los cruces de carretera y el tráfico. Por eso en Tournride, además de explicaros cuál es el trazado jacobeo tradicional, os damos una opción que está fuera del itinerario del camino pero que es mucho más sencilla para los ciclistas. Estas son las opciones:

  1. Camino tradicional de entrada en León (con señalización jacobea): En la salida de Puente Villarente hay un sendero de tierra ancho que sale a la derecha. En principio va en plano, pero en 3 Km llega a Arcahueja y desde ahí hay un par de cuestas que llevan a un sendero que bordea la N-601 a una cota más alta. El sendero termina en el polígono industrial de León y en él tenemos que cruzar la N-601 por un paso peatonal superior (es en rampa, sin escaleras). Desde este punto, las flechas indican la entrada por Puente Castro, hasta llegar a una gran rotonda donde debemos girar a la izquierda. Al ver la plaza de toros de León hay que ir a la derecha para ir por la Calle Corredera hasta llegar a la parte vieja de la ciudad, donde se encuentra la catedral. Puede resultar complicado seguir la señalización ya que bastantes giros. Muchas veces son flechas pintadas en farolas o en el suelo.
  2. Entrada por la N-601 (sin señalización jacobea): A la salida de Puente Villarente debemos seguir la N-601 durante casi 9 Km, cruzando varias rotondas hasta llegar al polígono industrial de la ciudad, donde pasaremos por debajo de la pasarela azul peatonal. Tras un par de curvas de la N-601, terminaremos en una rotonda en la que hay un cartel de bienvenida con el escudo de León y un reloj en la parte superior. Debemos cruzar recto la rotonda para ir por la Avenida de Europa hasta la siguiente rotonda, que tiene forma alargada. En este punto nos desviamos oblicuamente a la derecha (Avda. Reino de León y luego calle Juan XXIII) y seguimos recto pasando seis cruces de calles hasta llegar al séptimo, el de la calle San Pedro. Girando a la izquierda, en esta calle llegaremos en sólo 300 metros a la catedral.

 

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Paso peatonal a la N-601 de entrada a León (Fotografía cedida por Dani Latorre)

En general, es una etapa larga pero caracterizada por un perfil extremadamente sencillo y largas distancias entre las poblaciones jacobeas. La mayoría del camino peatonal discurre en senderos paralelos a la N-120, a la Calzada del Coto o a la N-601; por lo que podremos elegir entre ir por ellos o circular por asfalto. Los senderos son estrechos pero de buen firme. Si váis por carretera, extremad la precaución en la entrada a León, ya que puede haber mucho tráfico.

Si pensáis que esta etapa es demasiado larga para vosotros, Tournride os recomienda descansar en Reliegos (km 69 de etapa), Mansilla de las Mulas (km 75) o Puente Villarente (km 82); donde encontraréis todos los servicios que necesitéis.

CONSEJOS PRÁCTICOS

 

  • Si comenzáis vuestro camino en Carrión de los Condes, desde Tournride os ayudamos a llegar hasta allí. Independientemente de dónde vengáis, tenéis que ir a Palencia, León o Burgos para coger un autobús que os lleve a Carrión. De las tres ciudades, León es la única que tiene un vuelo comercial regular. Es a Barcelona y lo opera Air Nostrum.

La frecuencia de autobuses a Carrión no es muy elevada, por lo que recomendamos mirar con tiempo los horarios. Las compañías Estébanez Aja y Abagon cubren la ruta desde Palencia. Para ir desde León o Burgos deberéis ir con AlsaSi los horarios de autobuses no se adaptan a vuestras necesidades, podéis coger un taxi en Palencia, os costará cerca de 45-50€. O, si tenéis suerte, puede que en alguna plataforma de coche compartido haya alguien que os pueda llevar por entre 3 y 5€.Recordad que en Tournride os dejamos las bicicletas en vuestro alojamiento en Carrión de los Condes si comenzáis allí y podemos llevarnos vuestro equipaje sobrante para que os esté esperando en vuestro fin de camino.

  • En este etapa hay distancias grandes entre localidades, especialmente de Carrión de los Condes a Calzadilla (18 Km) y del Burgo Ranero a Reliegos (14 Km). No hay fuentes de agua potable en el medio y pocos lugares en los que descansar, por lo que recomendamos abastecerse bien de agua y comida.
  • Mucha precaución con el calor en verano, hay poca sombra y el sol puede ser muy intenso.
  • Si llueve podemos encontrar bastante embarrado el paso por la Vía Aquitana (de Carrión a Calzadilla de la Cueza), la Vía Trajana (camino alternativo) y la entrada a León por Arcahueja.
  • El kilometraje de esta etapa es elevado por lo que recomendamos dosificar las fuerzas. Aún así, es perfectamente asumible porque se va en plano, por lo que las distancias se recorren rápido.

 

ITINERARIO DETALLADO Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

 

Hoy dejaremos atrás Palencia y su Tierra de Campos para adentrarnos en León, llegando directamente a su capital e icono: la maravillosa catedral gótica de Santa María. Muchos de los senderos que nos llevarán hasta allí han mantenido su trazado casi invariable desde tiempos romanos. Son caminos cargados de Historia (con mayúsculas) que nos permitirán descubrir el glorioso pasado de grandes organizaciones medievales, como el de Cluny en Sahagún o el de los caballeros del Temple en Terradillos de los Templarios. Entre paradas nos despediremos de Tierra de Campos recorriendo, hoy más que nunca, grandes extensiones doradas de cereal con un perfil muy sencillo.

Una etapa fácil, larga pero con pocas paradas, que nos estimula para dejarnos llevar física y mentalmente. Un camino para abrir los ojos y sosegar la mente.

¿Os animáis a seguir leyendo para descubrir lo que os espera en el Camino?

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Plaza Mayor de León (Fotografía cedida por Jesús Martínez)

DE CARRIÓN A TERRADILLOS: POR INTERMINABLES RECTAS DE PASADO ROMANO, PARANDO EN CALZADILLA DE LA CUEZA Y LEDIGOS

Para salir de Carrión de los Condes, debemos cruzar el Puente Mayor y pasar por cerca de San Zoilo. Si no visitasteis el día anterior el monasterio, este puede ser un buen momento para hacerlo, aunque sea por fuera. Después de cruzar dos rotondas recorremos la PP-2411 durante 3 km, una calzada de doble sentido en la que los peregrinos a pie circulan por el arcén.

A pesar de que desde la carretera no se vea, pasaremos cerca de las ruinas de lo que era la antigua abadía de Santa María de Benevívere, fundada en el S. XII y abandonada tras la desamortización del XIX. A pesar de que hubo organizaciones que intentaron salvarlo, en ese siglo el edificio se demolió y los documentos que custodiaba se trasladaron al Archivo Histórico Nacional.

Llegamos al punto de encuentro de la carretera con la pista de tierra recta que nos llevará a Calzadilla de la Cueza, en un punto en el que la PP-2411 gira a la derecha.

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Via Aquitana (Fotografía cedida por Kryf)

Esta pista de buen firme -a no ser que llueva y se embarre- es la antigua Vía Aquitana. En realidad, en tiempos romanos se le llamaba así a la calzada que unía las dos costas de la Galia (en la actualidad, este territorio es Francia). Pero, en la Edad Media, se le comenzó a llamar con el mismo nombre a esta calzada que en tiempos romanos se denominaba “Ab Asturica Burdigalamy que unía Astorga con Burdeos. Desde el comienzo de la peregrinación a Santiago, los caminantes jacobeos usaron esta antigua vía y, miles de años después, nosotros seguimos sus pasos.

A pesar del sentimiento de comunión histórica que desprende seguir un trazado que se ha mantenido inalterable durante siglos hay que decir que, a la hora de la verdad, este tramo es duro psicológica y físicamente. Nosotros recorreremos este tramo de 12 km en poco tiempo por la facilidad del perfil plano, pero los peregrinos a pie caminan horas por esta pista sin arbolado, fuentes ni nada que altere el paisaje de campos de cereales infinitos.

Antiguamente había dos hospitales de peregrinos en este tramo de la Vía Aquitana. Hoy no hay ningún tipo de servicio, salvo una furgoneta de venta de bebida y comida que se instala en la intersección con P-2469 durante algunos meses del año. Pasado este cruce, también se encuentra un cartel que indica que por ahí discurre la Cañada Real Leonesa, al lado de un área recreativa.

Una cañada es una vía que conecta lugares donde el ganado discurre en invierno y verano en busca de dehesas donde pastar. La leonesa se divide en la occidental y oriental, siendo esta la última. Tiene cerca de 700 km en total y une Riaño (en León) con el sur de Badajoz, atravesando seis provincias diferentes.

Tras este monótono camino llegamos a Calzadilla de la Cueza (km 18 de etapa), oculto tras un cambio final de rasante. Allí encontraréis todos los servicios que necesitéis. El trazado bordea el pueblo por el sur y desemboca en la N-120, por la que se cruza el arroyo Cueza. Los caminantes discurren por un sendero paralelo a la carretera hasta Ledigos, vosotros podéis decidir si preferís asfalto o tierra. Son cerca de 6 km en ligera pendiente vertical, con un descenso de cota justo antes de llegar a Ledigos.

Calzadilla de la Cueza (Fotografía cedida por Kolossus)

Calzadilla de la Cueza (Fotografía cedida por Kolossus)

Al igual que Calzadilla, hoy Ledigos no cuenta con una gran herencia patrimonial. De Calzadilla destaca el retablo renacentista que se ubica en su iglesia de San Martín y, como anécdota, decir que la iglesia parroquial de Ledigos es de las pocas que cuenta con representaciones de Santiago el Mayor en todas sus iconografías: como peregrino, apóstol y matamoros.

Desde Ledigos el camino sigue el recorrido de la N-120 hasta Terradillos de los Templarios (Kilómetro 27 de etapa). El nombre de esta localidad la describe arquitectónica e históricamente: lugar de pequeños “terrados” (tejados) vinculada a la antigua Orden del Temple.

En la etapa previa nos referimos a esta orden de caballeros, fundada en el S. XII para proteger a los peregrinos a Jerusalén y que extendió esa protección al Camino de Santiago. Como dijimos, acumularon tanto poder y riquezas en tan sólo dos siglos que incluso el rey de Francia les llegó a deber una gran suma. Esto terminó siendo la ruina de los templarios, porque se convirtieron en una amenaza para la Corona y el resto de organizaciones religiosas. Por ello, el Papa ordenó la disolución de la Orden a la fuerza en el año 1312.

La manera en la que en tan poco tiempo estos caballeros acumularon tanto poder suscitó una gran cantidad de leyendas, tanto en referencia a la fuente de su riqueza como a los rituales de la Orden. Se les atribuyó, por ejemplo, la posesión de reliquias milagrosas, del Santo Grial e, incluso, de la “gallina de los huevos de oro”. De hecho, este legendario animal se vincula a la localidad de Terradillos.

Este pueblo estaba en un territorio bajo la jurisdicción de los templarios y en ella había un hospital de peregrinos que estaba bajo su protección. La leyenda del pueblo dice que los templarios guardaban allí a la gallina y, ante la inminencia de la disolución de su orden, enterraron en un alto del pueblo a la misteriosa ave.

En el pueblo también hay un albergue que lleva el nombre del último Gran Maestre que tuvo la Orden del Temple, llamado Jacques de Molay.

CAMBIAMOS DE PROVINCIA: ABANDONAMOS PALENCIA Y ENTRAMOS EN LEÓN PARA VISITAR SAHAGÚN

Para llegar a Sahagún desde Terradillos tenemos dos opciones: ir por el trazado jacobeo u obviarlo e ir por la N-120. Tened en cuenta que si seguís por la N-120 no pasaréis por Moratinos y San Nicolás del Real Camino, últimas localidades palentinas. Tras pasar el límite territorial cruzaréis el río Valderaduey y veréis a vuestra derecha el sendero perpendicular que lleva a la ermita de la Virgen del Puente. Si no lo cogéis y seguís por la carretera, sabed que para entrar en Sahagún tenéis que desviaros por el ramal de la derecha. Sino,  bordearéis toda la localidad leonesa por el norte e iréis directos a la bifurcación de caminos en Calzada del Coto.

Así como la visita a Moratinos o San Nicolás sí que puede sacrificarse en pro de facilitar una etapa de mucho kilometraje, en Tournride sí que os animamos a que entréis en Sahagún (Kilómetro 41 de etapa). Es un buen lugar para descansar y una de las localidades más importantes del Camino Francés en León, con mucho patrimonio e historia por descubrir.

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Sagahún (Fotografía cedida por Konrad Ho)

El trazado jacobeo sale de Terradillos por el camino oeste, de firme de tierra y en ligera bajada hasta desembocar en la P-973 donde, tras recorrer tan sólo unos metros, tomaremos el desvío a la derecha para pasar por Moratinos y San Nicolás del Camino. El terreno siempre será de tierra con pequeños cantos rodados y el perfil alternará suaves subidas y bajadas hasta acercarnos a la N-120, desde donde bajaremos suavemente hasta el centro de Sahagún.

Antes de llegar a Sahagún se cruza la N-120 para llegar a un sendero en la vega del río Valderaduey que lleva la ermita de la Virgen del Puente (a unos 3 Km de Sahagún). El edificio, de estilo mudéjar, funcionó durante años como hospital de peregrinos y hoy en día está rodeado por una agradable pradera con bancos en la que también hay esculturas que recuerdan el glorioso pasado medieval de Sahagún.

Ermita puente de la Virgen del Puente (Fotografía cedida por José Manuel Gil Martínez)

Ermita puente de la Virgen del Puente (Fotografía cedida por José Manuel Gil Martínez)

¡Y es que Sahagún tiene un gran pasado histórico! Para conocerlo, debemos coger el sendero que sale de la pradera de la ermita de la Virgen del Puente y que nos lleva a cruzar la LE-251 (mucha precaución en este punto). Desde ahí entraremos en Sahagún pero, para llegar al centro, debemos cruzar las vías del tren por un paso superior.

La historia de Sahagún se remonta hasta la época romana, cuando se encontraba en el paso de la Vía Trajana, pero nace como tal a partir de la fundación de un monasterio medieval en el que se guardan las reliquias de los Santos Facundo y Primitivo. De hecho, de aquí viene el nombre de la villa: “Sanctus Facundus – Sant Fagund – Safa-gun – Sahagún”. Estos santos fueron decapitados en el S. II d. C. cerca del río Cea, donde unos discípulos suyos los enterraron. El lugar fue cogiendo fama y en el S. IX se decidió construir un gran monasterio del que se hizo cargo la Orden de Cluny.

Como ya comentamos en la presentación del Camino Francés  la orden de Cluny creó toda una red de monasterios a lo largo del camino en los que atendía a los peregrinos, con el patrocinio de la Corona. En Sahagún, el Monasterio Real de San Benito recibió una gran cantidad de privilegios y fueros especiales y, a su alrededor, se creó un gran burgo medieval dependiente de él. El monasterio llegó incluso a crear su propia Universidad, que igualaba a la de Salamanca o Alcalá de Henares en importancia. Tanta fue la autoridad que llegó a tener el abad de Sahagún que ya en el S. XI se produjeron revueltas de la burguesía contra sus excesos de poder.

A partir del S. XV comienza la decadencia de la villa, que se constata ya de manera determinante con la desamortización del S. XIX, cuando se subastan públicamente partes del antiguo monasterio. De él hoy sólo queda la Torre del Reloj y el arco de San Benito, antigua portada sur del monasterio. Sepulcros de reyes y objetos que se encontraban en el monasterio fueron destruidos o se encuentran hoy en otros lugares de la villa o en museos en León.

Arco de San Benito de Sagahún (Fotografía por Rubén Ojeda)

Arco de San Benito de Sagahún (Fotografía por Rubén Ojeda)

Por ejemplo, en el Monasterio de las Monjas Benedictinas (del S. XVI) se guardan algunos de los restos del antiguo Real Monasterio, ya que el lugar también funciona como museo. Entre sus piezas se encuentran el sepulcro de Alfonso VI y cuatro de las esposas que tuvo, guardados en la iglesia del convento.

Al lado de los restos del antiguo monasterio de Cluny está uno de los emblemas de la villa: la iglesia de San Tirso (S. XII). Fue uno de los primeros edificios en la península en los que, en lugar de usar piedra, se usó ladrillo. Esto puede parecer una nimiedad, pero en realidad dio lugar al estilo románico-mudéjar, icono de la unión de culturas en España y de cómo se producía una influencia entre ellas. Aquí, musulmanes que vivían en zona cristiana usaron métodos constructivos más propios de su arte (edificar a ladrillo visto, usar arquerías de herradura, etc.) con unas claramente románicas, en un estilo propiamente europeo. Llama la atención, sobre todo, su torre de cuatro cuerpos de arcos de herradura.

Iglesia de San Tirso en Sagahún (Fotografía cedida por José Manuel)

Iglesia de San Tirso en Sagahún (Fotografía cedida por José Manuel)

ELEGIMOS ITINERARIO EN CALZADA DEL COTO PARA LLEGAR A MANSILLA DE LAS MULAS

Al salir de Sahagún debemos cruzar el río Cea por el puente de piedra y recorrer la carretera hasta desembocar en la N-120. Tras recorrerla durante 2 km llegaremos a un nudo de carreteras: la N-120 se pierde en una curva a la izquierda tras una intersección con la LE-6711, que cruza por una paso superior la autovía.

Si subimos por ese paso superior tomaremos un camino alternativo, que nos llevará a Calzada del Coto y luego por senderos de tierra hasta Calzadilla de los Hermanillos. Alternando después senderos con pistas asfaltadas desembocaremos en Mansilla de las Mulas.

En Tournride recomendamos, en este caso, obviar el camino alternativo y seguir el trazado original que lleva al Burgo Ranero. En la curva de la N-120 veremos un corto sendero señalizado que nos llevará a una larga pista asfaltada, muy fácil de recorrer, que debemos seguir durante los próximos 32 km hasta Mansilla de las Mulas. Los peregrinos a pie van por un sendero paralelo salpicado de plataneros, pero puede ser un poco estrecho. Esta calzada está muy poco transitada por coches y el perfil es muy sencillo.

Sendero al Burgo Ranero (Fotograf´ía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Sendero al Burgo Ranero (Fotograf´ía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Tras 5,5 km llegaremos a Bercianos del Real Camino, pequeña localidad de menos de 200 habitantes con todos los servicios que necesitemos. Tras otros 7 km de pista asfaltada, en perfil de ligera subida, llegaremos al Burgo Ranero.

Ruinas de un antiguo palomar (Fotografía cedida por Jonathan Pincas)

Ruinas de un antiguo palomar (Fotografía cedida por Jonathan Pincas)

El topónimo de El Burgo Ranero ha sido objeto de controversia. La mayoría opina que el nombre le viene del croar de las ranas que habitaban las charcas cercanas a la localidad (al “burgo”). Aún así, hay algún documento antiguo en el que se refieren al lugar como “Ranerium”, que sería una latinización de un nombre germánico. Según eso, el “de Ranero” indicaría posesión, es decir, sería el burgo de un tal señor Ranero.

El Burgo Ranero con una charca en primer plano (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

El Burgo Ranero con una charca en primer plano (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Hoy en día el lugar se convierte en un oasis para los peregrinos que llevan horas caminando en un paisaje hechizante pero monótono. En él hay un buen número de alojamientos y servicios, por lo que no tendremos ningún problema para encontrar cualquier cosa que necesitemos.

Es importante que repongamos fuerzas para afrontar los siguientes 13 Km hasta Reliegos, por una calzada idéntica a la anterior y prácticamente en línea recta. Eso sí, prácticamente no tendremos ni que pedalear porque el camino se realiza en una suave pero permanente bajada. ¡Llegaremos en nada!

Campos de Camino a Reliegos (Fotografía por David Hunkins)

Campos de camino a Reliegos (Fotografía por David Hunkins)

Reliegos fue, hasta hace unos años, el último lugar en el que cayó un gran meteorito en España. Fue a las ocho de la mañana de 1947, cuando una gran roca de cerca de 17 kg cayó en la Calle Real de la localidad, asustando a los vecinos, que lo tomaron por una bomba o una gran explosión. Hoy la mayor parte de la roca está en el Museo Nacional de Ciencias de Madrid, aunque hay más fragmentos en otros sitios.

Tras visitar Reliegos debemos seguir por la calzada salpicada de plataneros en bajada continuada durante otros 6 km, hasta cruzar la N-601 por un paso superior y entrar en Mansilla de las Mulas.

Monumento al peregrino en Mansilla de las Mulas (Fotografía cedida por Adolfo Brigido)

Monumento al peregrino en Mansilla de las Mulas (Fotografía cedida por Adolfo Brigido)

Desde El Burgo Ranero se entra a Mansilla por la puerta del Castillo, una de las puertas de la antigua muralla del S. XII. Esta localidad tuvo uno de los mejores sistemas de fortificación de toda Castilla. Las murallas bordeaban toda la ribera del río y se abrían al noroeste sólo en el puente que cruzaba el Esla. Tenían hasta 14 metros de altura, con almenas saeteras en la parte superior. Además, cada 40 metros había unos grandes cubos semicilíndricos, de los cuales hay restos bien conservados hoy en día en lo que era la parte sur de la muralla.

Muralla de Mansilla de las Mulas (Fotografía cedida por Miquel Acevedo)

Muralla de Mansilla de las Mulas (Fotografía cedida por Miquel Acevedo)

Tras cruzar la antigua puerta fortificada, pasaremos primero al lado de un monumento al peregrino y llegaremos la iglesia de Santa María después. Datada en el S. XVIII, es de arquitectura sencilla. Siguiendo por el camino se llega a la plaza del Pozo, donde se une al camino alternativo que pasa por Calzadilla de los Hermanillos.

Antes de salir por el puente de ocho arcos que cruza el río Esla, de fábrica medieval (S. XII) pero muy restaurado, se deja a un lado el antiguo convento de San Agustín. Este centro se fundó en el S. XV y fue muy importante a nivel cultural, destacando de él su archivo y biblioteca. Como ocurrió en Carrión de los Condes, todos sus documentos se perdieron durante un incendio durante la Guerra de la Independencia. Hoy en día lo que se conserva mejor es la capilla de los Villafañe, de planta cuadrada y con una bóveda estrellada. Además, los símbolos jacobeos que están tallados en piedra en una de las antiguas entradas del convento atestiguan la importancia que tuvo como hospital de peregrinos.

Desde Mansilla de las Mulas estamos a menos de 20 km de León, a donde podremos llegar por carretera o por los senderos del Camino. Ambas posibilidades se unirán en distintos puntos.

Salimos de Mansilla cruzando el puente medieval ya mencionado, después, sale a la izquierda un sendero ancho en que transcurrirá paralelo a la N-601, en perfil plano.

Por carretera o por el sendero pasamos por Villamoros de Mansilla a los 4 km y, después, llegamos a Puente Villarente en tan sólo 1,5 km más.

Al entrar en la localidad, comprenderemos de inmediato de dónde le viene el nombre a Villarente. Si vamos por carretera cruzaremos el gran puente por el que pasa el camino y que cruza el río Porma. Si vamos por sendero lo veremos desde abajo, ya que han construido unas bonitas pasarelas de madera que cruzan el río y permiten ver el puente completo, ya que ir por el arcén de la carretera era demasiado peligroso para los caminantes.

El puente de Villarente tiene su origen en época romana, aunque no queda nada material de aquella etapa. Las riadas del Porma lo destruyeron en diferentes momentos históricos y, por ello, lo más antiguo que se conserva son los arcos centrales (de época medieval). Es todo un hito en el Camino Francés, siendo escenario de una leyenda medieval de amor peregrino.

Puente romano en Villarente (Fotografia cedida por Bill Bereza)

Puente romano en Villarente (Fotografia cedida por Bill Bereza)

En Villarente había en época medieval un hospital de peregrinos que es conocido porque seguía una regla por la cual siempre tenía que tener preparada una burra para llevar a León a los caminantes que estuviesen en muy mal estado (como una especie de “ambulancia”). Se dice que a principios del S. XIV en este hospital trabajaba una chica llamada Isabel, prometida a un señor andaluz. Un día llegó un peregrino muy enfermo al hospital. Ella le cuidó mucho y terminaron enamorándose el uno del otro. Estando juntos bajo el primer arco del puente marcaron el contorno de sus manos en la arcada de piedra, e Isabel le juró que si volvía de Santiago en 14 días y ponía su mano allí mientras la llamaba, ella le escucharía y abandonaría a su prometido para fugarse con él.

El peregrino llegó a Santiago y consiguió volver al décimo tercer día a Puente Villarente, pero con tal mala suerte que el río había crecido por las continuas lluvias y era imposible llegar al arco. Se tumbó en la ribera del Porma, rezando a Santiago para que le ayudase a alcanzar al día siguiente el arco de piedra. Cuando se despertó, vio que una masa de troncos había creado un pasillo entre la riada que dirigía exactamente al lugar en donde habían tallado sus manos. Corrió hacia allí y llamó a su amada, viéndola aparecer al poco tiempo y echarse a sus brazos para pasar el resto de su vida juntos.

Con esta bonita historia en mente, cruzamos Puente Villarente y salimos por una ancha acera al lado de la N-601. Desde aquí tenemos dos opciones para entrar en León: debemos escoger ir por Arcahueja o ir por la N-601 hasta el centro de la ciudad.

En la segunda opción debemos tener precaución con el tráfico, sobre todo en la parte del Polígono Industrial, pero el perfil será bastante más sencillo y evitaremos el cruce de alguna carretera o paso superior.

Si cogemos el sendero a la derecha que se abre a la salida de Puente Villarente, iremos casi en plano hasta Arcahueja, donde encontraremos una rampa corta que nos llevará a un sendero cercano a la carretera, por el que accederemos al Polígono Industrial. La N-601 recorre el polígono por el medio y deberemos cruzarla por un paso superior pintado de color azul. Bajando desde ese punto volveremos a cruzar por otro paso superior un nudo de carreteras y el firme de tierra pasará a ser de asfalto en cuanto lleguemos a la Avda. Madrid. En cuanto veamos la iglesia parroquial de Puente Castro debemos desviarnos hacia la izquierda, cruzando el río Torío por un puente peatonal y siguiendo por la avenida hasta una gran rotonda en la que, girando a la izquierda, llegaremos a la plaza de Toros. Desde este punto nos internaremos en la zona monumental, girando a la derecha. Seguimos recto hasta la calle ancha, que virando a la derecha nos llevará directos hasta la catedral.

Es cierto que la entrada a León puede resultar confusa para los ciclistas por la cantidad de giros, cruces de carreteras y pasos de peatones por los que hay que pasar. Si queréis simplificar podéis ir por la N-601 hasta la primera rotonda de la ciudad, siguiendo recto por la Avda. de Europa hasta la Avda. Reino de León (primera gran avenida que sale oblicuamente a la derecha). Siguiendo recto y pasando 6 cruces perpendiculares de calles, sólo tendréis que girar a la izquierda en la calle San Pedro para llegar a la catedral. Marcamos este recorrido en amarillo en nuestro mapa de etapa.

UN PASEO DE UNA TARDE POR LEÓN, “LA CUNA DEL PARLAMENTARISMO”

León es una “de las grandes”, ciudad histórica y de paso obligado en el Camino Francés. Más allá de esto, es un soplo de aire fresco y joven, una ciudad dinámica rebosante de cultura viva: conciertos en bares, exposiciones artísticas, etc. Esta vida se nota al pasearla, en el movimiento que hay siempre por su zona monumental y que anima al peregrino a unirse a él.

Las ciudades como León, de gran tamaño, a veces abruman al peregrino que llega tarde y cansado. El tener que informarse correctamente y diseñar una ruta que permita visitar cosas de manera tranquila se convierte en un arduo trabajo tras una etapa larga. Es una pena que, precisamente, cuanto más hay que ver, más difícil sea que nos decidamos a visitarlo.

Por eso, más que nunca en Tournride os facilitamos que, tras relajaros un poco del esfuerzo que habéis realizado hoy, os animéis a pasear: os damos un mapa con el itinerario de paseo y os contamos qué es lo que os vais a encontrar en cada punto. Son tan sólo 40 minutos y realmente vale la pena.

Para los que tengáis pensado descansar durante un día entero en vuestro camino, sabed que León es uno de los mejores lugares del Camino Francés para hacerlo. Además, dependiendo de a qué hora comencéis a pasear por la tarde, algunos de los lugares de visita pueden estar cerrados. A no ser que queráis visitarlos por la mañana antes de salir a pedalear hasta la siguiente parada, podéis verlos con calma dedicando un día de más a esta preciosa ciudad.

¡A disfrutar de León, una ciudad monumental con muchísimo que ofrecer!

Catedral de León (Fotografía cedida por Manuel)

Catedral de León (Fotografía cedida por Manuel)

Un poco de Historia para comenzar….

León debe gran parte de su configuración actual a los romanos. Antes de que estos conquistadores italianos llegasen, esta parte del territorio estaba desocupado.

El ejército romano se organizaba en legiones, unidades militares con su propia jerarquía interna. Se movilizaban para conquistar territorio o para misiones específicas. En el 29 a.C. la Legio VI Victrix (“Sexta legión victoriosa”) creó un campamento militar provisional en el altiplano del cruce de los ríos Torío y Bernesga. Era un lugar ideal, ya que aseguraba el abastecimiento de agua y estaba en un buen corredor de comunicación entre el norte y el centro de la Hispania que estaban intentando controlar.

Por esos mismos años se comenzó a explotar de manera intensiva una gran mina de oro que está cerca de León: las Médulas. El método de extracción que los romanos usaban, llamado “ruina montium”, ha dejado un paisaje espectacular en esta zona que hoy merece la pena visitar. Se desviaban grandes canales de agua y, soltando la corriente de un solo golpe, derrumbaban de un plumazo grandes trozos de montaña.

Panóramica de las Médulas (Fotografía cedida por Rafael Ibáñez Fernández)

Panorámica de las Médulas (Fotografía cedida por Rafael Ibañez Fernández)

Gracias a este método los romanos extrajeron mucho oro. Se necesitaba un asentamiento permanente para controlar todos esos recursos. Por ello, cuando la Legio VI Vitrix tuvo que partir para luchar en el Rin en el 74 d.C., la Legio VII Gémina fue a sustituirla.

Esta legión creó un campamento mucho más elaborado. Hoy en día aún queda mucho en León de lo que estos romanos hicieron del siglo I al III d.C. La actual calle Ancha que lleva a la catedral era el antiguo “cardo” romano, la calle norte-sur principal del campamento que se cruzaba perpendicularmente con el “decumano”. Debajo de la catedral hay restos de las antiguas termas y en el jardín del Cid, restos del sistema de canalización.

Murallas de León (Fotografía cedida por Rubén Ojeda)

Murallas de León (Fotografía cedida por Rubén Ojeda)

Con la caída del Imperio Romano los suevos ocuparon el antiguo campamento y convirtieron en viviendas los edificios que mejor aguantaban el paso del tiempo, como las termas. Después, los visigodos conquistaron el territorio y el asentamiento quedó casi despoblado. Esta situación se mantuvo durante la conquista árabe, porque León quedó en una zona intermedia entre los dos frentes.

En el 856 el rey Ordoño I consigue conquistar León, por lo que pasa a formar parte del Reino de Asturias. Años después, las disputas de poder entre sus tres nietos terminan uniendo los territorios de Asturias y León en el Reino de León, siendo por vez primera este asentamiento una capital.

En 1188 León pasa a la Historia por ser el primer lugar en el que un rey convoca la primera Asamblea Estamental de toda Europa en el Medioevo. De ahí que a esta ciudad se le conozca como “la cuna del Parlamentarismo”.

Durante los siglos siguientes León seguirá creciendo, configurándose como una de las ciudades más importantes para la Corona y para el Camino de Santiago. Llegó a tener 17 hospitales de peregrinos y fue la sede occidental de la Orden militar de Santiago.

En el S. XIX se convierte en capital de provincia y, en el siglo siguiente, la ciudad se amplía con el ensanche burgués de trazado ortogonal. León se convierte así en la ciudad dinámica y moderna que conocemos hoy en día, aunque las huellas de su pasado prevalecen en el trazado de sus calles y los monumentales edificios que hoy podemos visitar. Para verlos más detalladamente, podéis visitar esta página, en la que encontraréis reconstrucciones virtuales históricas de León.

Visitamos los cuatro indispensables: Catedral, Casa Botines, San Isidoro y San Marcos

Comenzamos por el emblema de la ciudad: la Catedral, también conocida como la “Pulchra Leonina”. Su sobrenombre insinúa ya lo que el visitante va a encontrar en la “bella leonesa”. Se inició hacia 1275, en un momento en el que el gótico estaba en pleno apogeo, teniendo muchas similitudes con los templos de Reims o Amiens.

Sin duda, lo más impresionante de esta catedral son sus vidrieras, sin desmerecer el detalle de su escultura en piedra o la increíble altura que alcanzan sus muros y torres. Encuadrada en el estilo gótico radiante, su alzado tripartito abre los muros en todas sus partes para insertar vidrieras policromadas que tiñen el interior del templo de luces multicolores.

Crucero y transepto sur de la Catedral de León (Fotografía cedida por Jose Luis Cernadas Iglesias)

Crucero y transepto sur de la Catedral de León (Fotografía cedida por Jose Luis Cernadas Iglesias)

Como las vidrieras ya seguían un programa iconográfico específico, la arquitectura interior de las catedrales góticas se hacían prácticamente anicónicas. La escultura se sacaba al exterior y en las tres portadas de la fachada occidental exterior se conserva un ciclo impresionante.

Portada occidental de la Catedral de León (Fotografía cedida por Michel Curi)

Portada occidental de la Catedral de León (Fotografía cedida por Michel Curi)

La puerta central está dedicada a la Virgen Blanca y también representa partes del Juicio Final. Como detalle, mencionar que la escultura de la Virgen que hoy hay en el parteluz es una copia de la original, que para su conservación se guarda dentro del templo.

A la izquierda está la Puerta de San Juan, con escenas del nacimiento de Jesús y de sus primeros momentos de vida. A la derecha, la Puerta de San Francisco, dedicada completamente a contar historias sobre la vida de la Virgen (su muerte abajo y su coronación arriba).

La catedral de León es uno de los monumentos de todo el Camino Francés que más merece una visita a su interior. Por su estilo arquitectónico, está precisamente pensado para maravillar con su luz. Recomendamos que, dentro de lo posible, se trate de organizar el tiempo para su visita. En esta página podéis informaros de precios y horarios.

Vidrieras absidiales de la Catedral de León (Fotografía cedida por Jose Luis Cernada Iglesias)

Vidrieras absidiales de la Catedral de León (Fotografía cedida por Jose Luis Cernada Iglesias)

Bajamos de la catedral por la calle Ancha, construida sobre el antiguo “cardo” romano. Al fondo, a nuestra derecha se abrirá a nuestra vista la genial Casa Botines. Obra de Antonio Gaudí, es una de los pocos edificios que este arquitecto hizo fuera de Cataluña. Otro de ellos lo veremos en la siguiente etapa: la Casa Episcopal de Astorga.

Dibujo de Casa de Botines de Antonio Gaudí

Dibujo de Casa de Botines de Antonio Gaudí

Fue un empresario catalán, llamado Joan Homs i Botinàs, quien encomendó el diseño de este edificio a Gaudí a finales del S. XIX. En la parte baja abrió unos almacenes de tejidos y, en la parte superior, Joan se hizo su residencia particular. Con un inconfundible sabor modernista, el edificio se encuadra dentro del estilo neogótico. Si acabamos de visitar la catedral, no se puede obviar cómo los arcos lobulados con columnillas nos recuerdan al triforio de la Pulchra Leonina.  En general, las torres en las esquinas y su apariencia de fortaleza recuerdan a un palacio medieval, pero su aire modernista lo vuelve mucho más elegante.

Hoy en día la Casa Botines es sede de Caja España. En 1996 esta entidad rehabilitó profundamente el edificio, tratando de eliminar las reformas que se habían hecho posteriormente a la muerte de Gaudí. Hoy en día sólo se puede acceder a la zona de oficinas del banco. La visita es gratuita y el horario, de 8:30 a 14:00.

Casa botines (Fotografía por Ruben Ojeda)

Fachada principal de la Casa Botines (Fotografía por Ruben Ojeda)

Rodeando la Casa Botines por su lado este, en la Calle Ruiz de Salazar, nos dirigimos hacia la Basílica de San Isidoro. Proponemos girar a la derecha por Pilotos Regueral para aprovechar el camino visitando los jardines del Cid, un pequeño tesoro escondido en la parte antigua de la ciudad. Aprovechando para descansar un poco en uno de sus bancos, podremos admirar restos romanos del sistema de canalización de agua.

Canalización descubierta en la parte exterior del campamento de Legio VII Gemina (Fotografía cedida por Caligatus)

Canalización descubierta en la parte exterior del campamento de Legio VII Gemina (Fotografía cedida por Caligatus)

Siguiendo recto por la calle del Cid en menos de un minuto llegamos a la Basílica de San Isidoro. Dentro del recinto se encuentra el Panteón de los Reyes, denominado la “Capilla Sixtina del Románico”. Es un espacio cuadrado dividido en seis tramos de bóvedas completamente recubiertas por pinturas del S. XII, en un estado excepcional de conservación. Este impresionante legado se sustenta por gruesas columnas con grandes capiteles repletos de decoración, entre las que descansan reyes y consortes en sepulcros tallados.

Panteón de Los Reyes

Panteón de Los Reyes en el recinto de la Basílica de San Isidoro

El acceso a la iglesia de San Isidoro es gratuito. Fue construida pegada a la antigua muralla medieval, de la que aún queda algún resto. El interior del templo contrasta con lo que acabamos de ver en la catedral. Ya no hay luz, el románico es penumbra y solidez, con ciclos decorativos imaginativos -y a veces perturbadores- en los capiteles de las columnas. En el exterior, la escultura de las portadas también es una joya románica

Para visitar el claustro, el Panteón de los Reyes y el Museo de San Isidoro hay que dirigirse a la pequeña entrada occidental que hay en un extremo de la plaza. Cuesta 5€ e incluye la visita guiada, que en Tournride recomendamos muchísimo.

Pintura del Pantócrator en una de las Bóvedas del Panteón de los Reyes

Pintura del Pantócrator en una de las Bóvedas del Panteón de los Reyes

Bordeando la Basílica de San Isidoro por la calle Sacramento, giramos oblicuamente a la izquierda para dirigirnos a la Avenida Suero de Quiñones, que nos dejará directamente en la Plaza de San Marcos. Nos recibe este espacio con un monumento al peregrino. Un hombre de bronce mira hacia San Marcos. Está descalzo, sentado a los pies de un crucero, vestido con el bordón y la vestimenta medieval jacobea.

San Marcos, Monumento al peregrino (Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

Monumento al peregrino en San Marcos(Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

Esta escultura no sólo hace referencia a la importancia que el Camino Francés tuvo para el esplendor de la capital leonesa sino, también, al origen del propio edificio de San Marcos. En el S. XII una infanta hizo una gran donación para que, en las afueras de la muralla de la ciudad, se levantase un gran edificio para la atención de los peregrinos. Este templo-hospital fue creciendo y se hizo sede de la Orden de Santiago, los caballeros protectores de los caminos jacobeos.

Hoy en día no queda casi nada de ese edificio. Su mal estado obligó a tirarlo en el XVI para levantar esta joya renacentista. La gran fachada plateresca se divide en dos grandes cuerpos, cuya uniformidad y simetría transmite sosiego pese a la gran cantidad de decoración que los recubre. En el zócalo bajo hay medallones tallados con personajes greco-latinos, que en el Renacimiento se honraban como representantes del Humanismo y de la gloria clásica. Emperadores como Julio César o Trajano y promotores de pequeños “renacimientos” previos como Carlomagno nos miran desde sus medallones laureados.

San Marcos (Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

San Marcos (Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

Desde su nacimiento, el conjunto de San Marcos ha acogido múltiples funciones. Fue hospital de peregrinos y convento, pero también prisión -aquí encerraron a Quevedo-, centro docente, oficina estatal, campo de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil…  Hoy funciona principalmente como Parador Nacional, aunque la iglesia mantiene su uso religioso y, además, una parte alberga un museo con obras sacras.

Mencionar que el Parador tiene una cafetería en el lado del río Bernesga, con una terraza muy agradable con vistas al Puente de San Marcos. Ideal para relajarse.

Puente de San Marcos (Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

Puente de San Marcos (Fotografía cedida por José Luis Cernadas Iglesias)

Terminamos en el barrio del Húmedo disfrutando del patrimonio leonés mientras tapeamos

Tras todo el aprendizaje que nos han transmitido las visitas culturales leonesas, sólo se puede terminar el día de una manera: probando la gastronomía leonesa.

A pesar de que esta ciudad tiene una gran oferta de restaurantes, en donde encontraremos muy buena relación calidad-precio, en Tournride os recomendamos que os dirijáis hacia el Barrio del Húmedo. Allí podréis saltar de bar en bar probando las diferentes especialidades de cada lugar. En muchos de ellos os las pondrán con sólo pedir algo de beber y, en otros, lo más típico hay que pagarlo aparte.

Para llegar al Húmedo disfrutando de un agradable paseo recomendamos seguir por la orilla del río hasta la avenida de Ordoño II, donde girando a la izquierda llegaréis a la Casa Botines. No es el camino más corto, pero permite conocer un poco más la parte nueva de la ciudad.

Todo el área entre la calle Ancha, la Plaza Mayor y la catedral está repleta de bares y restaurantes. No dejéis de probar la morcilla -esta se unta y va sin arroz, no como la de Burgos- y la cecina.

Con estos manjares nos despedimos hasta la siguiente etapa. Nos dirigiremos a Astorga, en el que será nuestro último día en perfil plano… ¡Después el Bierzo y los Ancares serán el contrapunto a estas planicies de campos de cereales!

Atardecer en el Camino de Santiago

Atardecer en el Camino de Santiago

Distancia a Santiago: 487 km

Distancia en etapa: 86 km

Tiempo estimado: 6 – 6,5 horas

Cota mínima: 773 m

Cota máxima: 930 m

Dificultad de la ruta: Media

Lugares de interés: Castrojeriz, Frómista, Villalcázar de Sirga, Carrión de los Condes

Mapa de itinerario: Para ver el recorrido en Google Maps pincha aquí

mapa-itinerario-etapa-7

Pincha sobre la imagen para ampliar

En esta etapa cruzaremos por completo el campo burgalés para entrar en Palencia, parte de la denominada “Tierra de Campos”. Nuestro cuerpo y mente habrán de acostumbrarse a circular entre un paisaje mucho más homogéneo que el precedente en el que el relieve, profundamente nivelado, se romperá por colinas que se alzarán como estatuas en el horizonte y que a veces tocará atravesar.

Hay quien desprecia esta parte del Camino Francés y se centra en cruzarla lo más rápido posible, desestimando lo que se ve como una monotonía sin alicientes. Es cierto que esta parte es dura -especialmente en verano-, pero también es una parte esencial del peregrinaje: La imagen de sus campos es una de las más reconocibles del Camino. Nuestros ojos seguirán durante kilómetros esta estampa, un recorrido en línea recta flanqueada por campos dorados entre los que a veces se alzarán estoicos encinares. La cual es muy posible que sellaremos en nuestra retina y será una fuente de sosiego y paz para el futuro, recordándonos la serenidad del peregrinaje y la gran oportunidad que brinda para centrarse en uno mismo.

Olvidémonos ahora del mundo en el que lo preeminente es la inmediatez, la innovación y el cambio permanente. Por el contrario, dejemos que la armonía y quietud del entorno aliente nuestra introspección. Peregrinar da tiempo para pensar y no simplificar lo que es complejo, así que recordemos a Machado, Unamuno o a Fernán González y encontremos en Castilla un mundo lleno de matices y riqueza paisajística y humana.

PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Esta etapa discurre en su mayor parte por pistas de buen firme de tierra entre campos y, al final, por carreteras comarcales asfaltadas. En general, el perfil está muy nivelado y las diferencias de cota se superarán en largas distancias, por lo que las bajadas serán suaves y agradables. Las subidas no serán extremadamente duras.

Sólo hay tres puntos en los que podemos tener más complicaciones con el perfil:

  • Al llegar a Hornillos y a Hontanas hay dos toboganes de bajada al pueblo que son notables pero que tampoco tienen mucha dificultad técnica. Hay que tener en cuenta que, sobre todo en Hontanas, la diferencia de cota es tal que el pueblo no se ve hasta que casi lo tienes delante, por lo que psicológicamente es duro porque parece que pedaleas pero no avanzas.
  • El Alto de Mostelares es otro punto de complicación, justo a la salida de Castrojeriz. Aquí se suben 140 m en poco más de 1 km, con una pendiente relativa media del 11%. La bajada es también vertiginosa, en firme de tierra con piedras pequeñas sueltas.

 

Cuesta Matamulos, (fotografía cedida por Jorge Grañán)

Cuesta de bajada hasta Hornillos del Camino, denominada “Matamulos”  (Fotografía cedida por Jorge Gañán)

Realmente, las mayores dificultades que plantea esta etapa son el kilometraje y, sobre todo si la recorremos en verano, las amplias distancias desprovistas de sombra que hay entre poblaciones y servicios. Es cierto que es más larga que las etapas previas pero también la llanura ayuda a ganar velocidad y el terreno es favorable.

Para salir de Burgos hay que atravesar el campus universitario de San Amaro en donde, tras cruzar el puente sobre el Arlanzón, podemos usar el carril bici hasta que la N-120 se desvía a la izquierda y la señal nos dice que crucemos el paso de peatones hacia la calle Benito Pérez Galdós. En ese punto tenemos dos opciones: cruzar e ir por el camino original u obviarlo e ir por la N-120 hasta Tardajos.

Si vamos por el tradicional cogeremos la calle Benito Pérez Galdós. Discurriendo después por un senderos de tierra hasta llegar a la zona municipal de Villalbilla de Burgos, donde cruzaremos primero las vías de ferrocarril, luego la BU600 por un paso superior y después la A-231. El camino discurre después paralelo a la N-120 hasta Tardajos.

En Tardajos, perdemos ya la N-120 y no la volveremos a encontrar hasta Carrión de los Condes. Por ello, para visitar las localidades jacobeas en esta etapa es necesario ir por el camino tradicional. La mayoría del tiempo el firme será de tierra, aunque en algunos tramos el Camino de Santiago coincide con pistas asfaltadas o carreteras comarcales.

Tardajos y Rabé de las Calzadas se unen por una pista asfaltada de 1,5 km. Tras cruzar el pueblo, hay que recorrer 8 km hasta Hornillos del Camino por un sendero entre campos. Se  comienza con una suave pero permanente subida de 4 km hasta llegar a un alto (917 m de cota) desde el que podremos bajar cómodamente hasta Hornillos.

De Rabé a Hornillo ( Fotografía cedida por Jorge Grañán)

Sendero de Rabé de las Calzadas a Hornillos del Camino ( Fotografía cedida por Jorge Gañán)

Al llegar, tenemos por delante 11 km hasta Hontanas por otro sendero en el que el único lugar con servicios que hay es el albergue de San Bol, en un desvío a la izquierda a los 6 km. Durante este tramo alcanzamos la cota máxima de etapa (930 m).

El sendero termina en un tobogán de 200 m en donde se bajan 50 m de diferencia de cota hasta el centro del pueblo de Hontanas (kilómetro 31 de etapa).

Camino a Hontanas (Fotografía cedida por Hans-Jakob Weinz)

Camino a Hontanas (Fotografía cedida por Hans-Jakob Weinz)

Desde Hontanas toca recorrer 10 km hasta Castrojeriz. Los primeros 5 km requieren más dificultad técnica, ya que el sendero se encuentra en la ladera de una colina y hay piedras sueltas. Después, el camino de Santiago en este tramo coincide con una carretera comarcal que pasa por las ruinas del monasterio de San Antón y termina en Castrojeriz. Debido a la dificultad del primer tramo, en Tournride recomendamos -sobre todo en momentos de afluencia de peregrinos- ir por la carretera comarcal ya desde en Hontanas, cuando se cruza a la salida del pueblo.

Tras atravesar Castrojeriz enfilamos dirección a Itero de la Vega, del que nos separan 11 km. En el medio, se alza el ya mencionado Alto de Mostelares, en el que recomendamos compensar la dureza de la subida con el disfrute de las bellas vistas que ofrece y extremar la precaución en la bajada.

De Castrojeriz desde Alto de Mosterales (fotografía cedida por Santiago López-Pastor)

Cerro de Castrojeriz visto desde el alto de Mostelares (fotografía cedida por Santiago López-Pastor)

Antes de llegar a Itero de la Vega, cruzamos el río Pisuerga por un gran puente de piedra que marca la frontera entre Burgos y Palencia. El camino original gira inmediatamente a la derecha por un sendero de tierra para ir a Itero y desde ahí a Boadilla del Camino pero, si lo preferís, podéis seguir recto por la carretera P432 directos hasta Boadilla (1 km menos que por el sendero).

Si cogéis el camino tradicional al salir de Itero de la Vega recorreréis 8 km entre campos hasta Boadilla del Camino (kilómetro 60 de etapa): la primera mitad en ligera subida y la segunda en suave bajada.

Camino a Fromista (Fotografía cedida por instant10)

Camino a Frómista (Fotografía cedida por instant10)

Desde Boadilla del Camino sólo quedan 5 km hasta Frómista, en perfil plano y por un sendero que recorre la ribera sur del Canal de Castilla. Cruzamos el canal justo antes de entrar en la población por una esclusa manual del S. XVIII y llegamos al centro del pueblo.

Canal de Castilla

Esclusas del Canal de Castilla

El Camino entre Frómista y Carrión de los Condes va permanentemente paralelo a la P-980 en forma de sendero de grava, por lo que podemos elegir usarlo o ir por la carretera. Son 20 km en los que cada 3,5 o 6 km hay un pueblo: Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos y Villalcázar de Sirga. El perfil es en ligera subida los primeros 17 km y suave bajada al final, aunque es poco perceptible.

En Población de Campos, antes de cruzar el puente del río Ucieza, hay un desvío que marca un camino alternativo hasta Villarmentero. Va por la ribera norte del río. Si no vais a ir por la P-980 porque preferís los senderos, puede que esta sea una buena opción para vosotros. Es más tranquilo y hay menos peregrinos a pie.

Sendero hacia Villalcazar de Sirga (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Sendero hacia Villalcázar de Sirga (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

En general, la etapa 7 de Burgos a Carrión de los Condes es larga y se caracteriza por pistas entre campos de cereal, uniendo poblaciones separadas por distancias de entre 5 y 11 km. La excepción es la parte final, entre Frómista y Carrión de los Condes, más poblada y por carretera comarcal. El perfil de la etapa del Camino de Santiago en bicicleta no tiene complicaciones salvo en la subida y bajada al Alto de Mostelares, en donde debemos extremar la precaución.

CONSEJOS PRÁCTICOS

 

  • Burgos es el centro de un buen número de vías de comunicación, por lo que si comenzáis aquí vuestro camino no tendréis problema en llegar. Os damos opciones:

 

  1. Autobús: La estación se encuentra aquí  y todos los días hay conexiones con las principales ciudades de la Península. Algunas de las compañías que tienen trayectos directos con la ciudad son Alsa y Autobuses Jiménez.
  2. Tren: La estación está aquí y de manera directa o indirecta conecta con las principales ciudades españolas. Para más información podéis consultar la página de Renfe.
  3. Coche: Burgos tiene muy buena conexión con todas las capitales circundantes y, desde allí, con el resto de la península. Si ningún conocido se anima a llevaros, siempre podéis usar plataformas como Blablacar.

A pesar de que hay aeropuerto en Burgos, de hecho el Camino de Santiago Francés lo bordea a su entrada en la ciudad, como ya vimos en la etapa anterior, actualmente no tiene vuelos comerciales.

Recordad que en Tournride os dejamos las bicicletas para el Camino de Santiago en vuestro alojamiento en Burgos si comenzáis allí  y podemos llevarnos vuestro equipaje sobrante para que os esté esperando en vuestro fin de camino.

  • Estad siempre pendientes de las distancias entre las poblaciones, sobre todo en verano. Once kilómetros pueden hacerse muy largos si no nos abastecemos bien de agua o comida.
  • Evitar en verano pedalear en las horas centrales del día ya que hay kilómetros en los que no hay una sombra donde guarecerse del sol. Siempre llevar gafas, gorra y crema solar.

 

ITINERARIO DETALLADO Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

 

En esta etapa nos adentraremos plenamente en los campos de Castilla. Su color dorado teñirá el camino entre las visitas a diferentes poblaciones que, muchas veces, contarán con un patrimonio que nos maravillará. Descubriremos poblaciones pequeñas y amables entre otras como Castrojeriz, Frómista y Carrión de los Condes, que culturalmente tienen mucho que ofrecer.

Pero, además de estos puntos de parada, encontraremos lugares en el camino tan impresionantes como las ruinas del convento de San Antón o las vistas que nos ofrecerá el pico del Alto de Mostelares.

Panorámica desde el alto de los Mostelares (Fotografía cedida por total 13)

Panorámica desde el alto de los Mostelares (Fotografía cedida por total 13)

SALIMOS DE BURGOS Y ATRAVESAMOS CAMPOS HASTA “CAER” EN HONTANAS

En Tournride sabemos que las salidas de las grandes ciudades pueden ser un poco confusas para los peregrinos en bici, ya que a veces las señales están un poco escondidas. En el mapa de itinerario tenéis marcado el trazado, pero aquí lo detallamos mejor.

Poniendo como punto de salida el albergue municipal, hay que seguir la calle Fernán González dejando la catedral a nuestra izquierda. Llegamos así al Arco de San Martín. Este arco tiene forma de herradura y usa el ladrillo porque fue construido en el S. XIV por arquitectos mudéjares, es decir, cristianos que vivieron en territorio musulmán.

 

Arco de San Martín (fotografía cedida por Salvador G. de Miguel)

Arco de San Martín (fotografía cedida por Salvador G. de Miguel)

Al cruzar el Arco de San Martín, las flechas indican que bajemos por las escaleras que hay a la izquierda, pero para nosotros es mucho mejor seguir recto y girar 60 m después, evitando las escaleras. Cogemos así la calle Emperador, que al girar a la izquierda se convierte en la calle Villalón y nos lleva a cruzar el Arlanzón. El puente de piedra que nos permite sortear el río se llama “de malatos” (enfermos) porque antiguamente había al lado un hospital de leprosos.

Tras pasarlo entramos en la zona del Parque del Parral y del campus Universitario. Aunque las flechas indican el camino central del parque, para nosotros es mucho más cómodo ir por el carril bici que discurre al lado de la N-120. Podemos seguirlo durante 1,5 km, sorteando en él tres rotondas en línea recta.

Cuando la N120 gira a la izquierda, se nos indica el cruce del paso de cebra hacia la derecha para seguir por la calle Benito Pérez Galdós. A pesar de que no sea seguir el camino tradicional, sabed que la N-120 os llevará directos hasta Tardajos, primera población de etapa. La distancia a recorrer es la misma (7,5 km), pero sin cruces ni desvíos.

Si preferís ir por el trazado original del camino, seguid la calle de Galdós hasta que ésta se convierta en un sendero que alterna tierra y asfalto y os lleva a cruzar las vías del ferrocarril, la carretera BU600 y la autovía. El tramo final coincide con la N-120 y os deja en Tardajos.

Tardajos y Rabé de las Calzadas se unen por una pista asfaltada de tan sólo 1,5 km de largo. Ambos lugares tienen pasado romano y, de hecho, se situaban en un punto estratégico en el que confluían distintas calzadas, incluyendo la “Vía Quinta” que unía Clunia -en el sur de Burgos- con Sahagún. El nombre de Rabé “de las Calzadas” proviene de ahí.

El río Urbel corre verticalmente entre los dos pueblos y en la Edad Media solía inundarse constantemente. Esto embarraba sobremanera todo el camino entre ambas localidades, lo que afectaba a la comunicación y terminó instaurando el siguiente dicho: De Rabé a Tardajos, no te faltarán trabajos; de Tardajos a Rabé, liberános Dómine. No os preocupéis, ¡hoy en día el camino es mucho más llevadero!

Rabé de las Calzadas alcanzó un mayor esplendor que Tardajos en la Edad Media, a pesar de Tardajos también tenía un hospital de peregrinos. Del castillo y las tres iglesias que había allí, hoy queda muy poco y lo más destacable del lugar es el palacio de Villariezo -que vemos a la entrada del pueblo-, del S. XVII.

Rabé de las Calzadas (fotografía cedida por total 13)

Rabé de las Calzadas (Fotografía cedida por total 13)

De Rabé a Hornillos hay 8 km que debemos recorrer por un sendero de tierra entre campos. La primera mitad es en permanente subida y, al llegar a lo alto, veremos una cuesta de bajada hasta Hornillos, que está en un valle. Para los peregrinos a pie el descenso es duro, ya que cargando con peso se hace largo -de hecho a este tramo se le denomina “Matamulos”-, pero en bicicleta este tramo del Camino de Santiago no tiene dificultad.

Bajada a Hornillos (Fotografía cedida por A. Herrero)

Bajada a Hornillos (Fotografía cedida por A. Herrero)

Llegamos así a nuestro kilómetro 21 de etapa, Hornillos del Camino, con un urbanismo jacobeo prototípico. Su calle mayor coincide con el Camino Francés y discurre exactamente de este a oeste. Hoy cuenta con todos los servicios y, como es corriente en este tipo de localidades, su iglesia destaca en altura y tamaño entre las pequeñas casas de dos pisos. Antiguamente tenía un hospital para peregrinos que fue fundado en el S. XII por el rey. Posteriormente, el monarca cedió todo el pueblo a un monasterio benedictino francés.

Saliendo de Hornillos hemos de discurrir durante 11 km por un sendero entre campos, en ligera pendiente vertical durante los primeros 4 kilómetros y luego prácticamente en plano al llegar al valle de San Bol. A los 6 km, hay un desvío señalizado a la izquierda para ir al refugio y albergue de San Bol. Dado lo desierto de este páramo, este es un lugar importante para los peregrinos a pie, que muchas veces salen desde Burgos y ya se encuentran exhaustos a estas alturas por lo que necesitan un lugar en el que refugiarse.

Hontanas está a una cota más baja, por lo que desde lejos no se puede avistar en el horizonte. Cuando lleguemos, un tobogán de 200 metros nos dejará en el centro del pueblo. La toponimia de la localidad proviene de los antiguos manantiales (“fontanas”) que había en el lugar y que se convertían en todo un oasis de paz para los peregrinos medievales, tras cruzar el páramo previo sin sombra. Hoy cuenta con todos los servicios que los caminantes modernos pueden necesitar.

Bajada a Hontanas (Fotografía cedida por Hans-Jakob Weinz)

Bajada a Hontanas (Fotografía cedida por Hans-Jakob Weinz)

Antes de bajar al pueblo, a nuestra derecha veremos un merendero al lado de una pequeña ermita. El lugar guarda una imagen de Santa Brígida, una mujer sueca nacida en una familia de alta cuna a principios del S. XIV que tuvo visiones religiosas desde pequeña y que peregrinó a Santiago de Compostela, además de a otros destinos como Tierras Santas.

Ya en el pueblo, nos llamará la atención la iglesia que hay en el centro, con una torre que supera en altura al resto de construcciones. El templo está dedicado a la Inmaculada Concepción y tiene origen gótico (S. XIV), aunque fue posteriormente rehabilitado en el S. XVIII, por lo que tiene apariencia neoclásica. Esto se aprecia, por ejemplo, en el uso de elementos clásicos para decorar la torre: arcos de medio punto y frontones (remates en forma de triángulo).

PERCIBIMOS LA MAGIA DEL CONVENTO DE SAN ANTÓN Y LLEGAMOS A CASTROJERIZ, ÚLTIMA LOCALIDAD BURGALESA

A la salida de Hontanas las flechas indican el cruce de la carretera para coger un sendero que sigue por la ladera de una colina y que en 4 km nos devuelve de nuevo a la carretera. Dado que el sendero es estrecho y no tiene ningún tipo de muro de seguridad para evitar la caída por la colina, recomendamos obviar las flechas a la salida de Hontanas y en vez de cruzar la carretera seguir por ella directamente hasta Castrojeriz. Eso sí, precaución porque es una carretera estrecha y de doble sentido que, al final, deberemos compartir también con los peregrinos a pie.

Seis kilómetros y medio después de salir de Hontanas divisaremos las impresionantes ruinas del monasterio de San Antón. En Tournride os recomendamos parar para entrar en el monasterio, ya que es uno de esos lugares enigmáticos y espirituales del Camino Francés.

Lo primero que llama la atención es que la propia carretera pasa por debajo de un imponente pórtico formado por dos grandes arcos ojivales con contrafuertes, que enmarcan la portada norte de la antigua iglesia. La portada abocinada tiene 6 arquivoltas rebosantes de esculturas, que sorprenden por su buen estado de conservación. A la derecha, frente a la portada, hay dos hornacinas en el muro. Estos huecos eran en realidad alacenas y las usaban los monjes para dejar pan y vino a los peregrinos, ya que este lugar estuvo enfocado desde su fundación a la atención de los caminantes.

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Pórtico del antiguo monasterio de San Antón, con la carretera por la que discurre el camino por debajo (fotografía cedida por Werner)

El convento se fundó en el S. XII, aunque los restos que hoy vemos son góticos (S. XIV), de ahí el uso del arco apuntado. En la Península era un centro muy importante de la orden de San Antonio hasta que en el S. XVIII el rey Carlos III delegó su gestión al ámbito privado. Desde la desamortización de Mendizábal en el S. XIX, el lugar se abandonó y desde entonces comenzó su declive, aunque la buena sillería con la que estaba realizado permitió que no se desplomase del todo. En el año 2002 comenzó un proyecto de rehabilitación para la atención de los peregrinos y hoy es posible dormir allí, siendo los principios fundamentales del lugar los mismos que seguían los antoninos hace mil años: gratuidad y austeridad.

Si se bordea el edificio se puede entrar a la iglesia, hoy sin cubierta, por el lado sur. Fijándonos en la estructura podremos distinguir la organización que tenía en tres naves. El muro del ábside está bastante bien conservado, con grandes contrafuertes adosados al exterior y tracerías en la parte superior de las ventanas.

Convento de San Antón (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Convento de San Antón (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

En esta iglesia, además de la atención al peregrino, se llevaba a cabo una de las prácticas que daba razón de ser a la orden de los antoninos: la curación de la enfermedad “Ignis Sacer. Este mal se conocía también como “fuego sagrado” y era una dolencia muy extendida en la Edad Media: causaba la pérdida de extremidades tras sufrir fortísimos dolores. Hoy se sabe que la enfermedad era causada por un hongo que parasitaba el centeno, de ahí que fuese tan común, ya que era uno de los principales alimentos de la población. Curiosamente, los monjes antoninos fueron capaces de descubrir el origen y la cura de esta enfermedad siglos antes de que la ciencia lo consiguiese, usando trigo y plantas. Guardaron en secreto esta información y, por ello, eran los únicos que eran capaces de curarla. Tanto es así que el Ignis Sacer llegó a conocerse también como el “fuego de San Antonio” y, de hecho, muchos enfermos de este mal peregrinaban a Santiago sólo para pasar por este monasterio y curarse.  

Después de esta visita seguimos por la carretera hacia Castrojeriz, que veremos a lo lejos ocupando la parte baja de la ladera de un cerro, en cuya cima hay un antiguo castillo. Este es un buen lugar para parar: está casi en el medio de la etapa (41 km), tiene todos los servicios y es uno de los lugares más bonitos que visitaremos hoy.

Castrojeriz

Castrojeriz

Este pueblo es, después de Burgos, la segunda localidad burgalesa más grande del Camino Francés y la última por la que pasaremos en esta provincia. Históricamente ha tenido mucha importancia y la parte superior del cerro en donde se encuentra tiene restos arqueológicos que datan desde el 1500 a. C, así como romanos y visigodos -estos últimos habitantes ya hicieron allí un castillo-.

De todas maneras, cuando realmente comenzó a ganar trascendencia fue después de la Repoblación. Tras dos ataques árabes en los S. VIII y IX que destruyeron las fortalezas cristianas que allí había, este lugar es reconquistado y se convierte en una plaza estratégica para controlar todo el territorio hasta el Duero. Por ello, era de vital importancia repoblar la zona.

Por ello, se le dio a Castrojeriz uno de los fueros más importantes de Castilla, que hoy constituye un interesante documento sociológico. En la etapa anterior vimos cómo en Burgos se dio un privilegio por el cual quien roturase la tierra primero se la quedaba en propiedad -lo que daba categoría de campesino libre-. Aquí se daba la oportunidad a los campesinos de pasar a ser una especie de “segunda nobleza”. Lo único que tenían que hacer era conseguir un caballo e ir a la guerra con él, pasando así a ser caballeros. Se les denominaba “caballería villana” o “infanzonía” y serlo suponía acceder a una serie de privilegios jurídicos y fiscales.

Monumento a la concesión del Fuero (Fotografía cedida por Lancastermerrin88)

Monumento a la concesión del Fuero (Fotografía cedida por Lancastermerrin88)

En una sociedad tan jerarquizada como la medieval, el hecho de que se promulgasen estos privilegios es una muestra de la tensión que debió suponer siglos de lucha entre cristianos y árabes. También hace pensar en el nivel de violencia que debía estar instaurado socialmente si cualquier campesino que se hacía con un caballo se consideraba válido para luchar.

Hoy en día, Castrojeriz es un pueblo con mucho que ofrecer. Lo primero que nos encontramos al llegar, antes del cerro, es una espléndida iglesia con un gran rosetón en su fachada occidental.

Es la ex colegiata de Santa María del Manzano. Se comenzó a construir en el S. XIII, momento del románico, pero en el XV se cambiaron sus cubiertas por otras góticas y en el XVII se amplió el templo. En su interior, hay una talla gótica de la Virgen y la leyenda dice que fue encontrada dentro del tronco de un gran manzano en Castrojeriz. Allí se hizo una ermita que se fue ampliando hasta convertirse en el templo que vemos hoy en día, donde la escultura cogió fama de hacer milagros. Era tan conocida que Alfonso X “el Sabio”, narró algunos de ellos en sus “cantigas” (poemas) dedicadas a la Virgen.

Colegiata de Santa María del Manzano (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martíne)

Colegiata de Santa María del Manzano (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Las calles en Castrojeriz se disponen paralelas, en la ladera del cerro y se unen perpendicularmente por escaleras. Por ello, a los ciclistas os recomendamos que sigáis de frente la extensa calle mayor peatonal que ya os hará pasar por la mayoría de los edificios relevantes del lugar.

Veréis primero por la iglesia de Santo Domingo -el templo es gótico, aunque no lo parezca por su torre plateresca del S. XVI-, después por la alargada y porticada Plaza Mayor y, al final, la iglesia de San Juan.

Plaza Mayor de Castrojeriz (fotografía cedida por Lancastermerrin88)

Plaza Mayor de Castrojeriz (Fotografía cedida por Lancastermerrin88)

La iglesia de San Juan merece una parada para ver el interior. Este templo fue diseñado por uno de los más importantes arquitectos del gótico alemán del S. XVI, llamado Rodrigo Gil de Hontañón. También participó en el diseño, por ejemplo, de las catedrales de Salamanca, Segovia o Plasencia. Si podéis, recomendamos que entréis en la iglesia para echar un vistazo a las impresionantes bóvedas nervadas que cubren el espacio a la misma altura en las tres naves. Las columnas no tienen capitel y de sus columnillas salen nervios que se extienden por el techo como ramas de árboles en perfecta simetría. ¡Toda una obra de arte!

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Iglesia de San Juan (Fotografía cedida por Carlos Palacios)

A BOADILLA DEL CAMINO: CRUZAMOS EL ALTO DE MOSTELARES Y ENTRAMOS EN PALENCIA

Con esta preciosa imagen abandonamos Castrojeriz y, ya por el sendero de salida, nos encontramos de frente con la visión del Alto de Mostelares. Desde la salida del pueblo hasta que casi lleguemos al río Pisuerga, el firme será de tierra plagado de pequeñas piedras en algunos momentos.

Amanecer en el Alto de Mosterales (Fotografía cedida por malditofriki)

Amanecer en el Alto de Mosterales (Fotografía cedida por malditofriki)

Tras cruzar el río Odrilla por un puente de madera, comenzamos la subida. De media la inclinación es del 12%, a lo que puede sumarse la acción del viento y el intenso calor del sol. Corto pero intenso.

Cruzamos la planicie en la cima y, casi inmediatamente, comienza la bajada. Aconsejamos precaución ya que en poco más de 1,5 km se bajan unos 115 m; aunque se facilita porque parte de ella se asfaltó hace poco.

Seguimos por el sendero durante 3 km, completamente flanqueados por campo burgalés. El camino termina en una carretera comarcal y en unos 900 metros ya vemos un desvío a nuestra izquierda para coger el sendero que nos lleva a Puente de Itero.

Antes de llegar al puente veremos una construcción a nuestra derecha: es uno de los albergues más especiales del Camino Francés. Se trata de la antigua ermita de San Nicolás de Puente Fitero, que fue abandonada durante más de dos siglos hasta que un catedrático italiano decidió promover su rehabilitación como albergue. Aquí la cena es comunitaria y cada noche se realiza un ritual de lavado de pies a los peregrinos que allí se hospedan. Esta tradición era común entre los monjes en la Edad Media. Lugar místico y espiritual que brindará una experiencia para no olvidar.

El puente de Itero (o Puente Fitero) es uno de los más largos del Camino Francés y bajo sus 11 arcadas corre el Pisuerga, frontera natural entre Burgos y Palencia. Se construyó en el S. XI y en el XVII se rehabilitó respetando su forma original, con una sillería de mucha calidad.

Tras pasar el puente el camino marca a la derecha, hacia Itero de la Vega. “Itero” viene del “petra ficta” latino que evolucionó a “hito” o mojón (delimitador de caminos). Esto expresa su posición de frontera en la ribera (“vega”) del Pisuerga y es que, al salir del pueblo, nos adentraremos ya plenamente en Palencia y en su comarca natural denominada “Tierra de Campos”.

Cereal en el Camino (fotografía cedida por Instant2010)

Cereal en el Camino (Fotografía cedida por Instant2010)

Este área natural Palencia la comparte también con Valladolid, Zamora y León. En conjunto, producen un volumen de cereales tan alto que se les denomina el “Granero de España”. De ello daremos buena cuenta nosotros, ya que hasta León tenemos por delante kilómetros de pedaleo por senderos de tierra entre hectáreas plagadas de cereal dorado.

De Hornillos a Boadilla (Fotografía cedida por Santi García)

De Itero de la Vega a Boadilla del Camino (Fotografía cedida por Santi García)

Tras recorrer 8 km llegamos a Boadilla (kilómetro 60 de etapa). En este pequeño pueblo encontraremos todos los servicios que necesitemos. En el centro de la localidad el hay una especie de columna de piedra que es, en realidad, un rollo jurisdiccional.

Estas columnas se ponían en las villas para indicar la categoría administrativa que tenía la población y diferenciarla del resto. Sólo podían ponerse en donde hubiese alcalde y, por lo tanto, donde éste tuviese la competencia de poder condenar a muerte. De hecho, en el rollo se ataba a los condenados con cadenas para exponerles públicamente antes de juzgarlos. En este caso, este rollo es del S. XVI e indica la independencia del pueblo de su vecino Castrojeriz.

El rollo jurisdiccional de Boadilla del Camino destaca por su altura y decoración, siendo uno de los más importantes de España. Aunque había muchos, se conservan pocos de ellos, porque la Constitución de Cádiz (1812) mandó destruirlos todos. Estas columnas eran símbolos del poder político y judicial de un señor en un territorio y la nueva ley abolió estos poderes. Por ello, sólo quedan rollos en los lugares que se negaron a derribarlos.

Rollo jurisdiccional Boadilla (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Rollo jurisdiccional Boadilla (Fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez)

Detrás del rollo vemos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Aunque el origen del templo es románico lo que hoy vemos es del S. XV y XVI -de este siglo destaca su retablo mayor-. De sus inicios sí que se guarda una pila bautismal de grandes dimensiones y profusamente decorada.

Pila bautismal en la Igleisa de Nuestra Señora de la Asunción (Fotografía cedida por Davidh820)

Pila bautismal en la Igleisa de Nuestra Señora de la Asunción (Fotografía cedida por Davidh820)

EL CANAL DE CASTILLA NOS LLEVA A FRÓMISTA

Tras salir de Boadilla del Camino por la calle mayor una flecha nos indica que giremos a la izquierda. En poco más de 1 km, llegamos a la ribera del Canal de Castilla, por el que recorreremos 3,2 km en plano hasta una esclusa por la que debemos cruzar el canal y entrar en Frómista.

Este canal fue uno de los proyectos de ingeniería más importantes que se llevó a cabo en España durante la Ilustración. Fue promovido por Fernando VI (1713-1759), un rey influenciado por esta corriente cultural e intelectual y lo llevó a cabo junto con su ministro el Marqués de la Ensenada. La idea era dar salida a todo el excedente de cereal que se producía en Castilla, ya que las comunicaciones de este área con el resto de la península eran nefastas y se quería revitalizar su economía.

Canal de Castilla (Fotografía cedida por Jorge Grañán)

Canal de Castilla (Fotografía cedida por Jorge Gañán)

El ingeniero Carlos Lemaur ideó cuatro canales que se comienzan a construir en 1753. Se pretendía unir Segovia con el mar Cantábrico en Santander, pero esto quedó en un sueño ilustrado. A pesar de ello, se hicieron 207 km de canal en los que barcazas con productos circulaban tiradas por caballos. Se convirtió en un motor muy importante para la economía castellana, su primer signo de industrialización, aunque con la aparición del ferrocarril perdió este uso. Hoy se obtiene de él energía hidráulica, se usa para regadío y también tiene uso recreativo (pesca, turismo, etc.).

El camino a su vera se convertirá en un agradable paseo que, tras cruzar la esclusa que permitía salvar 14 metros de desnivel de terreno, nos dejará en Frómista. En la esclusa hay escaleras, así que podéis cruzar por el puente de la carretera que está un poco más adelante.

El camino jacobeo cruza Frómista por su parte baja, por lo que si queremos visitar algunos de sus monumentos tendremos que girar a la derecha al llegar a su gran avenida central (Avda. del Ingeniero Rivera).

Frómista es una de las localidades jacobeas más conocidas. A pesar de tener menos de 1000 habitantes tiene un gran patrimonio cultural, histórico y gastronómico. Al lugar se le conoce también como “villa del milagro”, en referencia a una leyenda de un hombre que fue excomulgado por no devolver un préstamo a un judío. Resultó que, a pesar de que había devuelto el dinero, cuando años después se moría y trató de recibir la extremaunción, el cura no pudo hacerlo porque el cilindro metálico con el que lo iba a ungir se quedó pegado a la patena. Hasta que se aclaró el malentendido, no pudo recibir el último sacramento.

Pero… ¿qué es lo que ofrece Frómista para visitarla hoy en día? En primer lugar y como monumento más importante, la iglesia de San Martín. La imagen del templo siempre nos viene a la mente cuando se habla del estilo románico, ya que es uno de los exponentes de este estilo. Está datado entre finales del S. XI y principios del XII. En el XIX fue objeto de una gran restauración.  

Iglesia San Martín (Fotografía cedida por Miguel Cortés)

Iglesia San Martín (Fotografía cedida por Miguel Cortés)

Esta iglesia transmite mucha belleza por la sencillez y limpieza de sus formas, que juegan con los volúmenes de una manera muy equilibrada. Es de tres naves con ábside semicircular y bóveda de cañón -la forma medieval más común- pero sorprende con su cimborrio octogonal con linterna y con las dos torres circulares de la fachada occidental. Lo normal es que las torres fuesen cuadrangulares, por lo que esto recuerda al arte carolingio o alemán.

Además, el templo de San Martín conserva una gran cantidad de escultura decorativa, muy rica en detalles. En cada canecillo -en los aleros de los tejados- hay una pequeña escultura y por fuera molduras ajedrezadas marcan todas las alturas del edificio. En el interior, sorprende la decoración de sus capiteles.

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Capitel de la Orestiada en San Martín de Frómista. En la restauración del S. XIX el original se llevó a un museo y aquí se puso esta copia (Fotografía cedida por Ángel M. Felicísimo)

Además de la iglesia de San Martín, en Frómista también se encuentra el templo de San Pedro, en la plaza de Tuy. Este no es románico, sino gótico, lo que se aprecia en sus bóvedas ojivales nervadas. Su portada es renacentista y una parte del templo lo ocupa el museo parroquial de la localidad.

En la misma gran avenida del pueblo, se encuentra la escultura del patrón de Frómista: San Telmo. Este santo nació aquí en el S. XII y recorrió Asturias y Galicia predicando, especialmente con pescadores -por eso en esta escultura en plena meseta castellana se le representa en un barco-.

San Telmo (Fotografía cedida por Arte Historia)

San Telmo (Fotografía cedida por Arte Historia)

 

DE FRÓMISTA A VILLALCÁZAR DE SIRGA Y ÚLTIMOS KILÓMETROS HASTA CARRIÓN

A la salida de Frómista hemos de cruzar dos rotondas por la P-980 y, después, las indicaciones son sencillas: seguir recto por la carretera hasta Carrión de los Condes. El sendero para peregrinos a pie va permanentemente paralelo al asfalto, con dos mojones en el medio cada unos cientos de metros.

A pesar de que el sendero es bastante ancho, será más cómodo para nosotros ir por la carretera. Son cerca de 20 km en perfil de ligerísima elevación, aunque la sensación será casi la de ir en plano.

Camino entre Frómista y Carrión (Fotografía cedida por Jorge Grañán)

Camino entre Frómista y Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Jorge Gañán)

En nuestro camino, dejaremos a la derecha cuatro poblaciones antes de llegar a Carrión de los Condes. Como en Tournride sabemos que después de todo el esfuerzo realizado hoy ya estaréis cansados, simplemente vamos a daros algunos ligeros apuntes de cosas que pueden resultar interesantes por si queréis parar.

La primera población es, valga la redundancia, Población de Campos. En ella podemos encontrar todos los servicios que necesitemos. Aunque en el pasado estaba muy relacionada con la Orden de San Juan hoy en día lo más destacable son sus dos ermitas y su iglesia parroquial, dedicada a Santa Magdalena.

Antes de cruzar el río Ucieza por un puente, a la salida de Población de Campos, hay un desvío marcado a la derecha. Es un camino alternativo que podemos coger si queremos ir entre campos hasta Villovieco. Allí volveremos a cruzar el río para coger la P-980. La distancia prácticamente es la misma por los dos caminos.

Si vamos por la P-980 en vez de por el camino alternativo pasaremos por Revenga de Campos. En la torre de la iglesia de esta población suelen anidar las cigüeñas, ave que en Castilla encuentra uno de sus mejores hábitats en la Península.

Vayamos por donde vayamos, el camino pasará por Villarmentero de Campos. Aquí destaca la iglesia de San Martín de Tours. Aunque por fuera no llame mucho la atención, en el interior cuenta con un bello artesonado mudéjar: los musulmanes que vivieron en este territorio cristiano crearon aquí una bella cubierta de madera.

Por último, la carretera pasa por Villalcázar de Sirga antes de llegar a Carrión de los Condes. De los cuatro pueblos de este último tramo, Villalcázar de Sirga es el que tiene un patrimonio más notable, en gran medida porque alberga la iglesia de Santa María la Blanca.

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Vista sur de la iglesia de Santa María la Blanca en Villalcázar de Sirga (Fotografía cedida por José Luis Filpo Cabana)

En cuanto se ve desde lejos el templo sorprende su tamaño y robustez mientras que, en el interior, maravilla por su delicadeza. La iglesia se comenzó a construir en el S. XII y estuvo muy vinculada a la Orden de los Templarios y a la Corona. De hecho, a la Virgen Blanca que allí se adora le dedicó Alfonso X el Sabio doce de sus “cantigas“.

Cuando en 1312 se disolvió la Orden del Temple, el templo fue cedido a una familia de alta cuna. La disolución de esta organización ha pasado a la historia plagada de leyendas, dado lo abrupto de su erradicación. Lo cierto es que desde su nacimiento en 1118 los templarios habían acumulado tanto poder que incluso Felipe IV, rey de Francia, les debía una inmensa cantidad de dinero. Por ello, apresó a algunos de estos caballeros y los mató tras torturarlos, presionando también al Papa para que disolviese la orden, lo que consiguió en 1312.

Iglesia de Santa María La Blanca (Fotografía cedida por ochoytres)

Iglesia de Santa María La Blanca (Fotografía cedida por Ochoytres)

Si podéis entrar al interior de la iglesia, echad un vistazo a su retablo mayor y a los sepulcros policromados repletos de relieves, ¡no os arrepentiréis!

Sepulcros de la Iglesia Santa Maria la Blanca (Fotografía cedida por Guu)

Sepulcros de la Iglesia Santa Maria la Blanca (Fotografía cedida por Guu)

Después de esta última visita, recorremos los últimos 7 km de etapa por la P-980 y entramos en Carrión de los Condes por la Avda. de los Peregrinos. ¡Sólo queda disfrutar de un merecido descanso!

UN PASEO DE UNA TARDE POR CARRIÓN DE LOS CONDES

Carrión de los Condes es uno de esos lugares que, aunque no sea de gran tamaño ni concentre un gran número de habitantes -cuenta con cerca de 2000-, sí tiene una larga trayectoria histórica tallada en patrimonio monumental. Perdió gran parte de sus monumentos durante la Guerra de la Independencia, pero sigue guardando una gran cantidad de tesoros que merece la pena descubrir.
En Tournride os animamos a que disfrutéis de un paseo por esta localidad. Su tamaño y la concentración de los lugares a visitar permiten que, en tan sólo 30 minutos, podáis haceros una imagen general. Para facilitaros la experiencia, hemos preparado este mapa de itinerario y os damos aquí unos pequeños apuntes sobre  qué ver en Carrión de los Condes.

¡Animaros a pasear, no os arrepentiréis!

Salida de Carrión de los Condes

Salida de Carrión de los Condes por el Puente Mayor

Carrión de los Condes, de leyendas de caballos de Troya a una ciudad cultural moderna

En Tournride pensamos que para poder valorar lo que visitamos hoy es necesario comprender cómo llegó a generarse. Por ello, comenzamos este paseo dando unas pinceladas sobre dónde se encuentra Carrión de los Condes y cuál ha sido su devenir histórico.

Carrión de los Condes está en el centro de la provincia palentina. Su posición privilegiada en la ribera del río Carrión, en la árida meseta de Castilla, ha hecho que estuviese habitado desde momentos prehistóricos. Aún así, el primer asentamiento urbanizado se cree que fue celtíbero.

En el S. I a. C. los romanos llegaron al lugar y arrasaron con lo que allí había, creando un nuevo asentamiento que, cuando cayó el imperio en Occidente en el S. V, los visigodos tomaron bajo su control. En la parte noroeste de la ribera derecha del río Carrión construyeron un castillo, del que hoy no quedan restos.

Los árabes se hacen en el S.VIII con esa fortaleza, denominándola Monte Argel. Del intento de un caballero asturiano de tiempos de Alfonso II “el Casto” de recuperar la ciudadela de manos árabes surge una de las leyendas más famosas de la villa que, a pesar de ser muy ingeniosa, no era precisamente “innovadora” históricamente hablando.

En la “Ilíada” Homero narra cómo el ejército de los aqueos consiguió penetrar en Troya tras años de asedio. Cuenta que los griegos simularon partir en retirada, dejando un caballo hueco en las puertas de la ciudad, que los troyanos tomaron por una ofrenda de Atenea y metieron dentro de Troya. Por la noche, los guerreros griegos escondidos dentro del caballo abrieron las puertas de la muralla y su ejército devastó la ciudad.

En este caso, se dice que los cristianos usaron carros de carbón, en vez de un caballo como en Troya, para recuperar el castillo de Monte Argel. Metieron armas entre la hulla y se disfrazaron de carboneros, simulando ante los árabes que sólo querían entrar al castillo para vender su mercancía. Cuando entraron, abrieron fuego y cuando estos huyeron del castillo cayeron en la emboscada del ejército cristiano, que los esperaba a las puertas.

Nuestra Señora de Belén al lado del Río Carrión

Iglesia de Nuestra Señora de Belén al lado del Río Carrión, antiguo emplazamiento del castillo medieval Monte Argel

Gracias a esta ingeniosa táctica, el castillo volvió a manos cristianas y, en torno a este punto comenzó a desarrollarse el núcleo poblacional, que llegó a tener una gran importancia en la Edad Media. Se estableció como un “condado”, es decir, un territorio regido por un conde dependiente de la familia real. Las visitas reales le otorgaron gran importancia a la villa y muchas familias de alto linaje se concentraban allí.

De hecho, el nombre de “los Condes” viene porque hubo diferentes luchas de poder entre familias por controlar el lugar y, en el S. XV, tres familias de condes diferentes firmaron un pacto para no perder el poder ante otra familia condal. Carrión será un condado hasta que cambia la ordenación territorial y se convierte en un municipio, ya en la Edad Moderna.

El esplendor de la Edad Media se plasmó en la construcción de una gran cantidad de edificios de gran valor artístico, tanto civiles como religiosos. Allí se concentraban muchas órdenes religiosas en monasterios -gran parte del linaje de las familias de Carrión pasaban a dirigirlos- y la clase alta se construyó casas de piedra blasonadas. Además, Carrión tenía una gran importancia comercial y era una parada obligatoria en el Camino Francés, por lo que había allí un gran flujo de mercancías y de personas. Tanto es así que llegó a haber 15 hospitales de enfermos y peregrinos y a finales del S. XV tenía 6000 habitantes.

Además de por todo esto, desde el S. XI Carrión también había ganado fama porque una familia de infantes llevó a un monasterio de la localidad reliquias de importantes santos romanos. Entre ellas, las de San Zoilo, un mártir decapitado en Córdoba por predicar en el S. IV, cuando el cristianismo aún era perseguido.

En el S. XVI el plano de la ciudad ya era parecido al que vemos ahora, pero comienza a abrirse paso una recesión causada por la peste y por los excesivos impuestos que se aplicaban en la localidad, que hicieron disminuir el comercio. Además, la peregrinación ya no tenía el flujo de siglos anteriores. Se llegó a tener cerca de 600 habitantes, pero gracias a la instauración de un mercado “franco” semanal (libre de impuestos) por orden real el comercio comenzó a resurgir y, con ello, la vida en Carrión. En el S. XVII se llegó incluso a comerciar con Flandes o Francia y en el siguiente siglo la situación se mantuvo estable.

En el S. XIX tiene lugar uno de los episodios más trágicos de la villa. Con la ocupación napoleónica en España se desata la Guerra de la Independencia y Carrión de los Condes se convierte en escenario del enfrentamiento. El jefe de la resistencia castellana decide incendiar todos los edificios importantes de Carrión para evitar que los franceses pudiesen llegar a hacerse con su poder y refugiarse en ellos. Ardieron conventos e iglesias y, algo muy relevante, todos los archivos que guardaban documentos históricos de Carrión de los Condes.

Este incendio, sumado a la desamortización -que vació todos los conventos masculinos de la ciudad-, cambió mucho el urbanismo. Parte de los edificios incendiados o abandonados se usaron para construir otros nuevos, como el Ayuntamiento o la plaza del Mercado. Carrión de los Condes se modernizó durante ese siglo y el siguiente, convirtiéndose finalmente en la atractiva localidad que es hoy en día.

Comenzamos a caminar y, para variar… ¡lo hacemos de este a oeste! Del convento de Santa Clara a la interesante portada de la iglesia de Santiago

Salimos de la parte sudeste de Carrión, cerca de por donde entramos desde la P-980. Allí se encuentra el Real Monasterio de Santa Clara, nuestra primera parada.

Santa Clara era italiana y fue la primera mujer que escribió una regla monástica para mujeres, en el S. XIII. Dos discípulas directas de Santa Clara fundaron este convento en el año 1231, lo que lo convierte en uno de los más antiguos de España. Además, ocupa una gran extensión de terreno y su funcionamiento ha sido casi ininterrumpido.

Real Monasterio de Santa Clara (Fotografía cedida por Lala)

Real Monasterio de Santa Clara (Fotografía cedida por Lala)

Arquitectónicamente, poco queda del edificio original del S. XIII. Lo que vemos hoy es la superposición de reformas, la más importante del S. XVII, que fue cuando el monasterio alcanzó su momento de esplendor durante la gerencia de Sor Luisa de la Ascensión. Esta abadesa consiguió acumular una gran influencia. De hecho, fue la que consiguió que el rey permitiese crear una feria libre de impuestos para volver a hacer circular mercancías tras la recesión del S. XVI.

Se dice que el monasterio sobrevivió en buen estado a la la Guerra de la Independencia gracias a la astucia de las monjas, que hicieron un pacto con los franceses por el que ellas les invitaban todas las tardes a un chocolate si respetaban el lugar. Sea verdad o no, el monasterio pasó la guerra intacto y, de hecho las monjas que hoy viven allí siguen preparando dulces típicos.

El convento alberga hoy un museo, destacando entre sus bienes la impresionante colección de belenes del mundo: figuras representando el nacimiento de Jesús traídas de todas partes del globo. También vale la pena la visita a la iglesia, con su retablo presidido por una escultura de Santa Clara.

En la puerta norte hay un pozo. Como muchos caminantes jacobeos bebían de él se le denomina el pozo “de los Peregrinos” o “de la Salud”. Se consideraba que este manantial estaba exactamente en la mitad del Camino de Santiago desde Francia, aunque hoy se piensa que este punto está un poco más adelante, pasado Sahagún.

Siguiendo la calle de Santa Clara y cruzando la carretera, pasamos por la caseta de información turística y llegamos a la iglesia de Santa María del Camino. En este templo del S. XII, de grandes dimensiones para ser románico, se celebra todos los días por la tarde una misa de Bendición del Peregrino.

Siguiendo toda la calle peatonal, salpicada de hostelería y tiendas -muchas de ellas especializadas en necesidades de peregrinos-, llegamos a la Plaza Mayor. Este será el lugar en el que terminaremos nuestro paseo pero, primero, seguiremos la visita yendo hacia la iglesia-museo de Santiago, que se encuentra en la misma peatonal y es parte del patrimonio más importante de Carrión. Nos detendremos, principalmente, en su magnífica portada principal.

Iglesia de Santiago (Fotografía cedida por Zarateman)

Iglesia de Santiago (Fotografía cedida por Zarateman)

Lo que hoy es la iglesia de Santiago formaba parte previamente de un conjunto monástico construido en el S. XII, que también contaba con un hospital de peregrinos. A pesar de que fue uno de los edificios que más sufrió los estragos del incendio de 1811, parte de la iglesia pervivió y en 1931 se declaró Monumento Histórico Artístico y, en el 2000, Bien de Interés Cultural. Su reconstrucción después del incendio se llevó a cabo en 1849, momento en el que también se creó la Plaza Mayor y el ayuntamiento en frente -todo ello con material de antiguos conventos-.

Además de la colección museística que alberga en su interior, del edificio llama poderosamente la atención su portada principal, que es medieval. En ella vemos una puerta en forma de arco medio punto con un friso horizontal superior que recorre toda la fachada. El arco que hay a la derecha y que da acceso al callejón que bordea la iglesia es parte del antiguo monasterio.

Portada de la Iglesia de Santiago (Fotografía cedida por José Luis Filpo)

Portada de la Iglesia de Santiago (Fotografía cedida por José Luis Filpo)

La puerta de la iglesia de Santiago está decorada con una impresionante arquivolta plagada de figuras que, en este caso, no representan personajes bíblicos, sino los oficios medievales que existían en Carrión durante la Edad Media. Hay 22 figuras humanas y cada una es un oficio diferente: herrero (representado con el gorro judío), alquimista, zapatero, juglar, escribano, monje, arpista, juez, guerrero, plañidera, sastre… Llama la atención, como curiosidad, la impresionante figura a la derecha, que representa a una bailarina-contorsionista, en una postura casi imposible y con ropa insinuante.

Bajo el arco, dos columnas con capiteles tallados enmarcan la puerta. En el de la izquierda vemos el Bien, en forma de dos protectores que impiden que un león (el demonio) se lleve el alma de una persona mientras la llevan al cielo. En el de la derecha, en cambio, se representa lo contrario: el Mal como la tortura de un hombre desnudo al que unos perros muerden permanentemente sin llegar a matarlo nunca.

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Capitel “del Bien” en la portada de la iglesia de Santiago (Fotografía cedida por Zarateman)

Sobre la puerta vemos un friso que puede recordarnos al que vimos hoy previamente en Villalcázar de Sirga, con un Cristo Pantócrator en el medio. Este está rodeado de los cuatro apóstoles representados como sus símbolos: Mateo es un ángel, Marcos un león, Lucas un toro y Juan un águila. A los lados se representa a los apóstoles, en grupos de seis.

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Pantócrator en Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Miguel Ángel García)

En realidad, todo el muro de la iglesia tiene un significado global. Arriba está Cristo como juez y rodeado de sus más allegados, que por sus méritos en vida ya se han ganado un hueco con Él en el Paraíso. El libro de leyes lo lleva cerrado porque aún no ha llegado el Juicio Final. Debajo estamos nosotros, la sociedad -en ese momento medieval-, desarrollando nuestras actividades de vida mundanas. Si lo “hacemos bien” iremos hacia la derecha de Dios (el Bien) y, si lo “hacemos mal”, hacia su izquierda.

Aunque a nosotros hoy en día esto nos parezca muy difícil de descifrar, la gente medieval lo entendía al momento. Era una simbología a la que estaban acostumbrados y ésta se usaba para advertir y guiar al pueblo llano. Serían, en una analogía contemporánea, nuestras señales de tráfico actuales -que nosotros comprendemos pero que un medieval jamás entendería-.

Continuamos hacia la iglesia de San Andrés y cruzamos el puente a San Zoilo

Seguimos la calle peatonal hasta que vuelve a haber tráfico rodado y, en la calle Hortaleza, giramos a la derecha para visitar la iglesia de San Andrés, denominada la “Catedral de Carrión de los Condes”. Aunque antes había allí una iglesia románica, en el XVI se sustituyó por la que vemos actualmente, según un proyecto de R. Gil de Hontañón -maestro del que ya hablamos hoy por su diseño de San Juan en Castrojeriz-. El interior es  luminoso y de grandes dimensiones.

Saliendo de la iglesia seguimos toda la calle Hortaleza hasta el Puente Mayor. Este puente es una reconstrucción del S. XVI. El primer puente allí fue el del S. XI, que se hizo para unir el monasterio de San Zoilo con la villa de Carrión -aunque en ese momento ambos territorios funcionaban de manera independiente-. El primitivo puente tenía puertas a los extremos y en ellas se cobraba por pasar, tanto a los mercaderes como a los peregrinos. Por ello, algunas personas dejaban en su testamento dinero para pagar ese peaje a un número determinado de pobres o peregrinos, como obra de caridad.

Puente sobre el Río Carrión, en Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Diario de un Caminante)

Puente sobre el Río Carrión, en Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Diario de un Caminante)

Tras cruzar el puente veremos frente a nosotros, a tan sólo unos 200 metros, la fachada barroca del Monasterio de San Zoilo, que hoy funciona como hotel. Este monasterio era conocido entre los peregrinos medievales porque, al igual que hoy en Iratxe nos regalan vino, aquí a ellos les daban todo el pan y vino que quisiesen. Además de peregrinos venían reyes y, de hecho, aquí se casó Fernando III el Santo en el S. XIII.

Monasterio de San Zoilo (Fotografía cedida por Miguel Ángel García)

Monasterio de San Zoilo (Fotografía cedida por Miguel Ángel García)

Del edificio original queda poco y, de su conjunto, destaca especialmente el claustro del S. XVI. Los escultores que participaron decoraron profusamente columnas y capiteles, así como la bóveda que recorre todo el pórtico.

Claustro del Monasterio de San Zoilo (Fotografía cedida por Valdavia)

Claustro del Monasterio de San Zoilo (Fotografía cedida por Valdavia)

Terminamos volviendo a la vera este del río Carrión: visita a edificios civiles y merecido festín en las cercanías de la Plaza Mayor

Tras esta visita volvemos a cruzar el puente y, después, giramos a la derecha siguiendo la ribera del río. En la calle Ruiz Girón, que se cruza a unos metros, podemos echar un vistazo a una de las pocas casas de grandes familias aristocráticas que se conserva hoy en día, ya que la mayoría se destruyeron en el incendio de 1811. La Casa Girón es del XVIII y en su fachada podemos ver los escudos de la familia, así como la bonita rejería de las ventanas.

Volvemos  a la calle Adolfo Suárez y giramos a la izquierda llegando, en menos de 100 metros, a la Plaza Mayor. Allí podremos ver el Ayuntamiento, edificado en 1868 tras el incendio del anterior. Es un edificio de gran solidez, con un zócalo de piedra procedente de abadías y conventos desaparecidos.

Plaza Mayor de Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Santiago Abella)

Plaza Mayor de Carrión de los Condes (Fotografía cedida por Santiago Abella)

Cerca de la plaza, corazón de la Carrión de los Condes, se ubican un gran número de locales de hostelería en los que podremos disfrutar de lo mejor de la gastronomía palentina: asados, lechazo, cangrejos del Pisuerga, etc. Si os gusta el dulce, sabed que el lugar cuenta con una gran tradición de dulces por su herencia monástica. En Carrión son especialmente conocidas las garrapiñadas y los hojaldres.

Tras haber puesto el broche a esta larga etapa con una visita tan completa como esta, sólo queda descansar para afrontar la etapa de mañana en la mejor forma mental y física. Mañana entraremos en León, en la que será la etapa con más kilometraje, aunque el perfil nos será favorable. Al pasar Sahagún, habremos recorrido ya la mitad del itinerario a Santiago.

¿Preparados para pasar el ecuador de vuestro camino?

 

Distancia a Santiago: 562 km

Distancia en etapa: 75 km

Tiempo estimado: 6 – 6,5 horas

Cota mínima: 640 m

Cota máxima: 1165 m

Dificultad de la ruta: Alta

Lugares de interés: Belorado, Villafranca de Montes de Oca, San Juan de Ortega, Atapuerca, Burgos

Mapa de itinerario: Para ver el recorrido en Google Maps pincha aquí

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Esta etapa aumenta en dificultad debido, principalmente, al incremento de kilometraje respecto a las que hemos realizado hasta ahora y, también, porque nos encontraremos con algunas rampas potentes en las que a veces habrá piedras sueltas; lo que incrementará la dificultad técnica. De todas maneras, en el texto y en el mapa de etapa podréis encontrar las alternativas por carretera. 

Las mayores complicaciones las encontraremos en algunos saltos pronunciados en los Montes de Oca y, después, al atravesar la Sierra de Atapuerca. Allí  superaremos 100 metros de desnivel en poco más de un kilómetro, para luego bajar durante tres kilómetros unos 140 metros en pendiente pronunciada.

En general se pueden seguir los senderos originales del Camino durante toda la etapa aunque, en muchos casos, estos irán paralelos a la N120 o a otras carreteras locales. En algunos puntos, os recomendaremos desde Tournride que vayáis por la carretera, sobre todo si las condiciones metereológicas son malas, el suelo está embarrado o si hay mucha afluencia de peregrinos, ya que algunos senderos son estrechos. Os decimos aquí los puntos en los que es posible reincorporarse a los senderos.

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Panorámica de la sierra de Atapuerca

PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Salimos de Santo Domingo de la Calzada y, tras cruzar el puente, podemos seguir directamente por la Carretera de Burgos. El sendero discurre paralelo a ella y, pasados un poco más de dos kilómetros, encontraremos una señal de stop que elimina uno de los carriles de la carretera. En ese punto, vemos el sendero del Camino a nuestra izquierda y podemos reincorporarnos ahí.

Desde ese punto la cuesta se hace más fuerte y hasta Grañón tenemos que hacer un esfuerzo, sobre todo en los últimos dos kilómetros hasta el centro del pueblo, que se encuentra en un punto alto denominado “cerro de Mirabel” (120 m de diferencia de cota).

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Cartel con el trazado de Santo Domingo de la Calzada a Grañón (fotografía cedida por Miran Rivajec bajo las siguientes condiciones)

Tras un descenso pronunciado a la salida de Grañón, cogemos un sendero de grava que en ligera rampa nos lleva a cruzar la frontera entre La Rioja y Castilla y León. Está marcada con un gran cartel con un mapa del camino en esta comunidad.

A partir de la frontera, durante todo el Camino habrá marcas con permanentes y cortos saltos. Desde la frontera, el sendero de grava nos deja en Redecilla del Camino. Por su centro pasa la N-120, carretera que no llevará hasta Castildelgado.

Al llegar a Castildelgado podemos seguir las flechas amarillas para recorrer senderos de tierra que nos llevan a pasar por Viloria de Rioja. Si en vez de seguirlas vamos por la N120 no pasaremos por esta localidad e iremos directamente a Villamayor del Río. Los senderos a Viloria de Rioja son perfectamente transitables, únicamente pueden resultar un poco estrechos en algunos puntos.

Desde  Villamayor del Río hasta Villafranca de Montes de Oca podemos ir tanto por el camino original, discurre en forma de sendero de grava o tierra de manera más o menos paralela a la carretera, como por la N120. Si vamos por carretera no pasaremos por Villambistía. Se discurre en permanente y ligera cuesta.

Al llegar a Villafranca de Montes de Oca podemos coger el camino original, atravesaremos dichos montes y compensará el esfuerzo extra que exige con un entorno natural increíble. Transitando por caminos de tierra que irán ancheando según subamos de cota, se alternan marcados descensos con rampas cortas pero intensas, que pueden alcanzar entre el 5 y el 8% de desnivel. También podemos optar por seguir por la N120 desde Villafranca e incorporarnos a las pistas de los montes 4,5 km después, entrando directamente en el Alto de la Pedraja, cota máxima del monte (1150 m). También se puede entrar antes, pero sería justo antes del monumento de la Guerra Civil.

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Camino a Villafranca de Montes de Oca (fotografía cedida por Total13 bajo las siguientes condiciones)

Desde el Alto de la Pedraja bajamos en pendiente gradual durante unos 8 km hasta San Juan de Ortega. Desde allí seguimos por una bonita pista entre pinos que, ya cerca de Agés, nos sitúa en una cota superior regalándonos unas preciosas vistas del entorno. Desde ese punto un tobogán nos deja Agés.

Los tres primeros kilómetros desde la salida de Agés se convertirán en un agradable paseo en llano por la carretera comarcal (BU-V-7012). Cuando veamos a nuestra derecha el centro de interpretación de los yacimientos de Atapuerca y entremos en el pueblo homónimo, debemos salir de la carretera para coger un sendero de grava hacia la izquierda.

Desde este punto toca subir durante dos kilómetros la sierra de Atapuerca. Se supera una diferencia de cota de 116 metros y luego se descienden 140 m en otros 2,5 km. No es un pendiente muy pronunciada pero el tipo de firme puede complicar la travesía, ya que hay muchas piedras sueltas y escalones de piedra natural.

Dada la dificultad técnica de este tramo, se puede tomar la decisión de sortearlo. Para ello habrá que seguir recto por la carretera de Atapuerca hasta llegar a Olmos de Atapuerca, donde cogeremos a la izquierda la carretera que bordea la sierra y llegaremos a Villalbal, donde reengancharemos el Camino.

Desde Villalbal nos quedan menos de 17 km para llegar a Burgos. El perfil se suaviza y, aunque tenemos algún salto, no será comparable a lo que hemos pasado.

Tras dejar atrás Orbañeja Riopico y cruzar la autovía por un paso superior tenemos dos opciones para entrar en Burgos.

La primera opción es por el camino original. Bordea el aeropuerto por la derecha y entra en la ciudad por el polígono industrial del Gamonal. Es un camino largo y tedioso de más de 10 km hasta llegar a la catedral (7 km por el polígono, con mucho tráfico y movimiento de camiones).

La segunda opción es entrar por el parque fluvial del río Arlanzón. A no ser que llueva o haya llovido mucho y que el suelo esté muy embarrado, ésta seguramente es la mejor opción. Para ir por aquí tenemos que cruzar el paso superior de la autovía y, cuando veamos una urbanización a nuestra izquierda, meternos por ella para coger un sendero que sale al fondo. Este camino está también señalizado vertical y horizontalmente, así que no tendremos problema para seguirlo. La distancia y el perfil a recorrer será parecido, pero el paseo se hace mucho más agradable y nos lleva casi al centro de la ciudad.

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Estatua de un peregrino con la catedral de Burgos al fondo (fotografía cedida por Paul Quayle)

En general, esta será una etapa que nos exigirá bastante esfuerzo dado que, además de ser bastante larga, incluye la subida a dos cotas altas en los Montes de Oca y en la sierra de Atapuerca. El paisaje que nos acompañará valdrá la pena, ya que veremos cómo el verde de la rioja comienza a dejar paso a las grandes extensiones leonesas. Lo que sí que es cierto es que, después de tanto esfuerzo, la entrada a Burgos puede hacerse larga, ya que se ve la ciudad pero se tarda bastante en llegar a su centro. ¡Ánimo peregrinos!

CONSEJOS PRÁCTICOS

 

  • Aunque el hecho de que el camino circule cerca de la carretera nos da la opción de ir por asfalto y facilitar el peregrinaje, si vamos por los senderos a veces hay algún cruce peligroso. Siempre debéis tener mucha precaución en estos puntos.
  • Desde Villafranca de Montes de Oca hasta San Juan de Ortega hay unos 12 km por el monte sin ninguna localidad, por lo que si necesitamos agua o comida siempre es aconsejable abastecerse antes. Mencionar que en la parte alta de los montes, en la amplia pista entre pinos a 5 km de San Juan, hay un bar llamado “El oasis del camino”, con mesas y sillas hechas de grandes troncos pintados. Se paga la voluntad por lo que se pide. No es permanente, por lo que en invierno puede que no lo encontréis.
  • Si empezáis vuestro camino en Santo Domingo de la Calzada, os ayudamos a llegar hasta allí. ¿Sabes cómo llegar hasta Santo Domingo de la Calzada?
  1. A la localidad llegan autobuses desde múltiples puntos de la península. Dado que dependiendo de dónde salgáis la empresa que opera es diferente, lo mejor es que miréis la página del ayuntamiento donde se detalla toda la información y busquéis alguna conexión que os valga directamente en la página de quien opere. 
  2. Hay autobuses que conectan con Logroño, Burgos, Zaragoza, Madrid y Barcelona; todas ellas son ciudades con aeropuerto. Si venís de lejos de esta manera tenéis posibilidad de enlazar.
  3. En Santo Domingo de la Calzada no hay estación de tren. Las más cercanas son las de Haro (21 km), Miranda de Ebro (38 km) y Logroño (46 km).

También podéis probar en alguna plataforma social como Blablacar o contratar un taxi que os vaya a buscar a la localidad cercana a la que lleguéis para trasladaros a Santo Domingo.

Recordad que en Tournride os dejaremos el día anterior al inicio de vuestro viaje las bicicletas en vuestro alojamiento de Santo Domingo de la Calzada y podemos ocuparnos de vuestro equipaje sobrante, trasladándolo a vuestro final de camino.

  • Si queréis visitar Atapuerca, tenéis tres formas de hacerlo. De martes a domingo, la Fundación Atapuerca organiza visitas a los yacimientos cada hora en punto desde las 10:00h hasta las 13:00h; por lo que si el horario os coincide bien podéis acercaros desde la carretera por la que pasa el Camino hasta el propio yacimiento (está bien indicado). La segunda posibilidad es, si hacéis noche en Agés, hacer uso del autobús que cada día recoge a los peregrinos y los lleva a hacer la visita (se recomienda consultar horarios en el albergue del pueblo). La última es coger el autobús que desde el Museo de la Evolución Humana en Burgos lleva al yacimiento. Para más información consulta la página web de la Fundación Atapuerca
  • Si queréis visitar la catedral de Burgos tened en cuenta que sólo abre hasta las 18:00 y que hay que pagar entrada (3,5€ con la credencial). Si no llegáis, siempre podréis hacerlo a partir de las 10:00 h de la mañana siguiente.

 

ITINERARIO DETALLADO Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

 

En esta etapa dejaremos atrás La Rioja y nos adentraremos en Castilla. El cambio de paisaje será gradual, los viñedos quedarán poco a poco atrás y atravesaremos grandes plantaciones de pinos hasta que el paisaje de la llamada “Riojilla Burgalesa” nos regalará las vistas de sus grandes extensiones salpicadas de encinas.

Además de estos impresionantes parajes, descubriremos las primeras pegadas humanas en los yacimientos de Atapuerca y las grandes construcciones medievales de San Juan de Ortega. Todo ello intercalado por la visita a múltiples pueblos de pequeño tamaño en los que la afabilidad de la gente y el buen trato al peregrino está asegurado.

¡Buen camino!

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Rebaño en la sierra de Atapuerca (fotografía cedida por Paul Quayle)

SALIMOS DE SANTO DOMINGO DE LA CALZADA Y CRUZAMOS GRAÑÓN HASTA LLEGAR A LA FRONTERA CON CASTILLA Y LEÓN

La ruta de hoy comienza pisando una construcción llena de historia: el puente de Santo Domingo de la Calzada. Ya conocemos la historia del santo y de esta localidad, detallada en el paseo final de la etapa previa. Este puente de salida de la localidad fue el que hizo famoso en primer lugar a Domingo García.

Cierto es que el puente que actualmente usan los peregrinos (de piedra y con 16 arcos), no es el que construyó el santo en el S. XI. Primeramente hubo un puente formado por un tablero de madera sobre pilares de piedra y luego Santo Domingo, una vez que ya era conocido en su época, construyó otro al lado formado por cerca de 25 grandes arcos de piedra. Este puente, por el constante desgaste por las riadas y el paso del tiempo, tuvo que ser reformado en todos los siglos del XVI al XIX, lo que fue cambiando su aspecto hasta darle la configuración que vemos hoy en día.

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Puente sobre el río Oja a la salida de Santo Domingo de la Calzada (fotografía cedida por Jordiferrer bajo las siguientes condiciones)

A pesar de que de las piedras que hizo poner Domingo García hoy en día ya queda poco, sí que es cierto que la construcción tiene mucha importancia histórica y por lo tanto es citado en muchas fuentes antiguas. También es escenario de uno de los múltiples milagros de Domingo, ya que se dice que un peregrino que allí dormía fue atropellado por un carro y el santo le devolvió la vida.

Decidamos seguir por la carretera de Burgos o paralelos a ella por los senderos del camino, en cerca de 7 Km llegaremos a Grañón, la última localidad que visitaremos de La Rioja. El Camino de Santiago coincide con su Calle Mayor, así que atravesaremos el pueblo por su arteria principal, que coincide con la cota más alta del Cerro de Mirabel, donde la localidad se emplaza. Antiguamente, dada la posición fronteriza del lugar, aquí se levantaba un castillo que permitía dominar la zona. Hoy ya no quedan restos pero sí que podemos contemplar buenas vistas sentándonos en un merendero balconado que hay al final de su calle mayor, donde el camino nos indica un giro a la izquierda.

Tras salir de Grañón por un camino asfaltado primero y de buen firme de tierra después, recorremos menos de dos kilómetros hasta llegar a la frontera con Castilla y León. Un cartel de gran tamaño indica el punto de cruce, con información sobre las diferentes localidades por las que el camino discurre en esta comunidad.  

Tenemos por delante cerca de 450 kilómetros a recorrer por Castilla y León hasta llegar a Galicia, primero por Burgos y después por Palencia y León. Veremos cómo el paisaje de esta etapa, que aún nos recuerda a La Rioja, irá dando paso a las extensas rectas entre campos de cereales de las planicies castellanas en los próximos días y, después, el Bierzo volverá a devolvernos viñedos y grandes árboles para subir a los Ancares y entrar en la más verde de todas: Galicia.

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Cartel en la frontera entre La Rioja y Castilla y León (fotografía cedida por Total 13 bajo las siguientes condiciones)

RECORRIENDO PUEBLOS-CALLE: LA PEGADA URBANÍSTICA DEL CAMINO EN REDECILLA, CASTILDELGADO Y VILLAMAYOR DEL RÍO

En tan sólo 1,5 km llegamos a la primera localidad castellana: Redecilla del Camino. Como muchos de otros pueblos que veremos hoy, tiene la configuración de pueblo-calle muy común en el Camino de Santiago. El Camino coincide con su calle mayor.

En Redecilla del Camino cabe resaltar una de las piezas escultóricas más conocidas del Camino Francés. Una pequeña gran joya románica dentro de la iglesia de Nuestra Señora de la Calle, en la propia calle Mayor del pueblo.

Se trata de su pila bautismal, que tiene casi un metro de diámetro y es considerada por muchos la más especial de todo el Camino Francés. Tiene forma de copa, es de piedra y toda su parte externa está tallada representando una imponente fortificación. Se aprecian perfectamente detalles en las almenas, en las pequeñas ventanas de diferentes formas y en las ocho torres talladas que se estiran hasta convertirse en columnillas que se adosan a su base.

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Pila bautismal románica en la iglesia de Redecilla del Camino (fotografía cedida por Santiago López-Pastor bajo las siguientes condiciones)

Esta maravillosa obra del S. XII no deja indiferente a nadie. Puede que sea por lo llamativo de su talla, que tiene una fuerza imponente, es delicada y detallista dentro de su rudeza. Quizás sea porque lo marcado de sus volúmenes recuerdan a las miniaturas de los códices medievales (no olvidar su cercanía al monasterio de San Millán de la Cogolla, vital en este tipo de arte) o al arte mozárabe, de aquellos cristianos que vivieron en territorio musulmán y que por lo tanto estaban influenciados por el arte de Al-Ándalus. Sea como fuere esta obra merece una parada para ser admirada. Mencionar además que la temática escogida es de marcado simbolismo, ya que el castillo que representa seguramente sea la Jerusalén Celeste. De esa manera, expresa la idea que el bautismo que en ella tiene lugar es el primer paso en vida para eliminar el pecado y poder llegar a entrar la llamada “Ciudad de Dios” algún día.

Ya sea por carretera o por los senderos del Camino, en menos de 2 km llegaremos a Castildelgado, también con forma de pueblo-calle típico del trazado jacobeo. Si desde allí seguimos por carretera no pasaremos por Viloria de Rioja y por lo tanto nos perderemos la visita al lugar donde nació Santo Domingo en 1019. A la localidad le viene el nombre por su cercanía a la comunidad homónima y en su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se conserva la pila bautismal donde el santo recibió su primer sacramento.

Escogiendo de nuevo asfalto o sendero, llegamos a Villamayor del Río. Si el ya visitado Villamayor de Monjardín era el pueblo de las cuatro mentiras (ni villa, ni mayor, ni monjas, ni jardín) este es el de los tres embustes: ni es villa, ni es mayor, ni tiene río. Dejaremos a nuestra izquierda su iglesia parroquial, al lado de la cual había antiguamente un hospital para peregrinos.

BELORADO, PRINCIPAL ENTIDAD DE LA “RIOJILLA BURGALESA”

Siguiendo tanto la N120 como el sendero del camino que corre paralelo a ella, en unos 4 km llegaremos a Belorado. Esta localidad de cerca de 2000 habitantes se enclava en un lugar que antiguamente fue estratégico, por estar entre el valle del Ebro y la meseta. Cuando la primera embestida de árabes trató de conquistar todo el norte de la península, el rey Alfonso I mandó construir allí un castillo, del que sólo quedan restos de lo que se cree que sería la torre del homenaje.

El esplendor de la villa surge a partir del S. XI, cuando Sancho III el Mayor cambió el trazado del Camino y miles de peregrinos jacobeos comenzaron a pasar por allí. Aymeric Picaud menciona este lugar llamándole “belforatus” que en latín significa “hermoso agujero”, quizás por encontrarse en una cota más baja que el terreno circundante. Tal llegó a ser su importancia que este pueblo ostenta el privilegio de ser el lugar en España en el que se ha documentado la existencia de la feria más antigua (1116 d. C.). Aunque hoy en día pueda parecer algo baladí, las ferias en la Edad Media eran de vital importancia, ya que eran el lugar en el que tenían lugar las más importantes actividades económicas y sociales. La existencia de esta feria hizo que muchos francos y judíos (ambos con un papel importante en el comercio) se asentasen en la villa. Tras la expulsión de los judíos de la península en el S. XV, el pueblo comenzó a perder importancia.

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Belorado desde su castillo (fotografía cedida por Franz Pisa bajo las siguientes condiciones)

Hoy en día los principales atractivos para visitar Belorado son la iglesia de Santa María (adyacente a la cual se encuentra el albergue parroquial) y, en la Plaza Mayor, la iglesia de San Pedro; de origen medieval pero muy reformada en el S. XVII. En el pueblo está también el Museo Internacional de Radiocomunicación Inocencio Bocanegra, que ocupa un antiguo silo (el único edificio de este tipo totalmente reformado en España). En este espacio interior abierto se encuentra una colección de más de 450 piezas originales y también está la reproducción interior más grande de Europa de una trinchera de la Primera Guerra Mundial (619 metros cuadrados).

SEGUIMOS HASTA VILLAFRANCA DE MONTES DE OCA

Desde Belorado hasta Villafranca de Montes de Oca deberemos afrontar 12 km de leve pero permanente subida, sólo intercalada por unos pocos saltos.

Desde Belorado podemos ir hasta Tosantos por la N120 o por el sendero del camino, de tierra pero de buen firme. Por la carretera no se acorta mucho, pero puede ser una buena opción en momentos de saturación de peregrinos a pie. En unos 5 km llegaremos a Tosantos, desde donde veremos a nuestra derecha, a lo lejos, la ermita de la Virgen de la Peña. Se trata de una construcción de origen eremítico, con diferentes dependencias excavadas como cuevas en la pared de roca.

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Vista de la ermita de la Virgen de la Peña desde la parte alta de la sierra (fotografía cedida por Diego Delso bajo las siguientes condiciones)

Si seguimos por carretera desde Tosantos, no pasaremos por Villambistía, que se encuentra a menos de 2 km por pistas de tierra. En el centro del pueblo, tras dejar a nuestra derecha iglesia de San Esteban (del S. XVII) hay una fuente de cuatro caños. Se dice que su agua anula el cansancio de los peregrinos pero… ¡Cuidado! Se trata de remojar la cabeza, no de beber de ella, ¡su agua no es potable!

Saliendo de Villambistía por un sendero de buen firme llegaremos en menos de 1,5 km a Espinosa del Camino, tras cruzar la N120. Si hemos decidido no pasar por Villambistía habremos recorrido poco más de 3 km desde Tosantos.

Si salimos de Espinosa del Camino por el sendero original subiremos una pequeña colina y dejaremos a nuestra izquierda lo poco que queda de un antiguo monasterio mozárabe dedicado a San Félix, consistente en un arco de entrada a una estancia de unos pocos metros cuadrados. Desde ahí restan unos 3,5 km hasta llegar a Villafranca de Montes de Oca. Si lo preferís, también podéis ir por la N120, se acortan unos 500 metros.

En Villafranca de Montes de Oca (kilómetro 34,6 de etapa) estaremos a los pies de los montes de mismo nombre, que deberemos cruzar durante 12 km para llegar a la siguiente localidad de etapa: San Juan de Ortega. Este pueblo cuenta con todos los servicios, por lo que si queréis hacer una parada puede ser un buen lugar para descansar.

Cuando se comienza la subida a los montes, veremos a nuestra izquierda la iglesia de Santiago el Mayor. Realizada en su mayor parte en el S. XVII, seguramente llamará la atención por su buena cantería, que da sentido y realza el clasicismo y la simplicidad de sus líneas. Vale la pena entrar para ver su pila de agua bendita, consistente en una enorme concha natural.

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Iglesia de Santiago el Mayor en Villafranca de Montes de Oca (fotografía cedida por Jose Manuel bajo las siguientes condiciones)

Casi enfrente de la iglesia, a nuestra derecha, hay también un antiguo hospital de peregrinos que fue mandado construir en 1377 por la reina de Castilla. Con el edificio muy reformado, el lugar funciona hoy como un espacio de alojamiento para el peregrino, en modalidad de albergue (5-10 euros) o de hotel  de tres estrellas (a partir de 30 euros).

LOS MONTES DE OCA, UN ESPECTÁCULO NATURAL CON SABOR A HISTORIA

Los montes de Oca son un territorio semimontañoso que divide las cuencas de dos de los grandes ríos de España: el Duero y el Ebro. Fernán González dice en sus versos que también sirvieron de frontera política, marcando los límites orientales de la primitiva Castilla.

Con el fortalecimiento de la peregrinación a Santiago estos montes se alzaron como paso obligado para los caminantes. De hecho, ya Aymeric Picaud nombra estos parajes en el Códice Calixtino del S.XII, refiriéndose a ellos como “Nemus Oque”. “Nemus” es una palabra latina que se refiere a un bosque que contiene árboles con connotaciones sagradas, lo que da una idea de la importancia del lugar. Era un tramo muy temido por los peregrinos, ya que no sólo debían afrontar las dificultades de la configuración del terreno, sino uno de los principales problemas del Camino durante la Edad Media: la seguridad. La alta densidad de vegetación que rodeaba los pequeños senderos del camino era un escondite perfecto para los bandidos, que esperaban a los peregrinos para asaltarlos. A todo esto hay que sumarle las dificultades para obtener agua potable durante los más de 12 km de camino y lo extremo de las temperaturas en invierno y verano. ¡Toda una prueba de fe medieval!

Hoy en día ya no tendremos ningún problema de seguridad, sino que podremos disfrutar de la paz que se respira en su bello entorno, pedaleando entre robles, fresnos, pinos y enebros en los que habitan una larga serie de animales salvajes.

Al salir de Villafranca de Montes de Oca afrontaremos uno de los tramos que pueden resultar más complicados a los peregrinos en bici. Se sube por un sendero bastante estrecho con firme complicado. Hay muchas piedras grandes sueltas y en determinados puntos puede haber saltos con una pendiente de hasta el 6-8%. Después de recorrer cerca de 1,8 km la pendiente seguirá siendo empinada pero se suavizará (máximo de 3%) y el sendero ganará amplitud.

Llegaremos así hasta un alto en donde hay un monumento a los caídos en la Guerra Civil española. Fue promovido por los familiares de las más de 300 personas que fueron fusiladas en ese paraje tras el alzamiento de Franco en 1936 y posteriormente enterradas en una fosa común que, junto con la de los Montes de Estépar, es una de las más grandes de Burgos. Muchos peregrinos dejan en este lugar mensajes en innumerables idiomas y formas.

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Monumento a fusilados en la Guerra Civil (fotografía cedida por KRLS bajo las siguientes condiciones)

Justo después del monumento nos espera el otro tramo complicado de estos montes. Tendremos que descender 22 metros de cota en 600 metros y, tras cruzar el río Carratón, subir 37 metros de diferencia de cota en menos de 1 km, afrontando al principio una fuerte rampa de 100 m. Seguramente lo mejor en este tramo sea bajarse de la bici y empujar, ya que con el peso de las alforjas nos va a costar subir, ¡sobre todo si está lloviendo, ya que el firme es de grava y tierra!

Al superar estos obstáculos estaremos en el Alto de la Pedraja (1150 m), cota máxima de etapa. Poco antes de ese punto se encuentra el enlace entre esa pista y la N120. En caso de mal tiempo o si preferimos recorrer la ruta por carretera desde Villafranca de Montes de Oca hasta ahí, nos incorporaremos antes de la Pedraja (consultar mapa de etapa en Google Maps para ver el punto concreto).

Desde el Alto de la Pedraja faltan 7 km para llegar a San Juan de Ortega, que recorreremos por pistas anchas y de firme de tierra, así que la mayor problemática que podemos tener es el barro si ha habido lluvias. Cerca del Alto de la Pedraja y según la estación en la que peregrinamos podemos encontrar el “Oasis del Camino”, un improvisado y colorido bar al aire libre en el que podremos parar a descansar si lo deseamos.

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Decoraciones realizadas por peregrinos en “El oasis del camino” (fotografía cedida por Jorge Gañán)

SAN JUAN DE ORTEGA, LUGAR ENIGMÁTICO CON MÁS DE 800 AÑOS DE SERVICIO AL PEREGRINO

Entramos en San Juan de Ortega y la maravillosa vista de su monasterio nos recibe abriéndose a nuestra derecha. Esta localidad tiene el mismo nombre que el santo que promovió su creación, que nació en 1080 en Quintanaortuño (un pueblo de Burgos).

Fue discípulo de Santo Domingo y hoy es el patrón de los aparejadores. Como su maestro, hizo muchas obras para los peregrinos. La más importante es la que inició en este lugar de los Montes de Oca, conocido como “urtica” por la cantidad de plantas de esta especie que aquí se concentraban. Dicen que, tras un naufragio que casi le cuesta la muerte volviendo de Jerusalén, Juan decidió construir allí una capilla a San Nicolás con un hospital para los peregrinos.

Juan murió en Nájera en 1163, cuando tenía 83 años. Sus restos se llevaron a la capilla de Nicolás y la importancia que cobró este santo hizo que mucha gente peregrinase al lugar, que terminó adoptando el nombre de San Juan de Ortega.

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Fachada exterior del monasterio de San Juan de Ortega (fotografía cedida por J. Sierro bajo las siguientes condiciones)

El monasterio anexo a la iglesia fue ocupado primero por los dominicos y luego por los jerónimos, quienes lo ampliaron enormemente en 1476. Tal era su importancia en ese momento que incluso la reina Isabel la Católica fue allí para pedirle al santo que le ayudase a tener hijos, ya que tras haber dado a luz a Isabel llevaba 6 años sin descendencia. Al año siguiente dio a luz a un varón al que llamó Juan y, un año más tarde, a la que sería conocida como Juana “la Loca”. Seguramente la elección de los nombres escondiese un agradecimiento de la reina al santo por su ayuda en su fecundidad.

El monasterio es un lugar especial porque a lo singular de su bello entorno se unen su importancia como lugar cristiano y, también, lo enigmático de un fenómeno astronómico denominado el “Milagro de la luz”. Cada equinoccio a las 5 de la tarde los rayos de sol penetran en la iglesia del santo e iluminan un capitel de la misma, que tiene una representación de la natividad (el nacimiento de Jesús). En el centro del capitel, la Virgen María recibe los rayos con sus dos palmas alzadas. Este capitel se encuentra en el interior del ábside norte de la iglesia y es una joya del románico, perfectamente conservado y con multitud de tallas repletas de detalles. No es el único del templo, ya que en él conviven capiteles de motivos vegetales con otros con figuras, como este.

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“Milagro de la luz” en el capitel de la Natividad en San Juan de Ortega (fotografía cedida por Miguel Martín Camarero bajo las siguientes condiciones)

San Juan de Ortega murió antes de que se terminase la iglesia de San Nicolás. Las iglesias siempre se empezaban a construir por el ábside, la parte más sagrada, porque de esa manera se podía comenzar a dar misa antes de que se terminase todo el edificio. Esta iglesia se comenzó en la segunda mitad del S. XII, cuando se hizo la cabecera triple. Después de la muerte del santo se interrumpieron las obras y se reanudaron a finales del S. XV, momento en el que el estilo que predominaba era el tardogótico. Por ello, en esta iglesia vemos cómo el ábside tiene formas más claramente románicas, con arcos de medio punto y ventanas abocinadas, mientras que la parte de los pies y la portada son góticos.

Gótico es también el impresionante mausoleo en forma de baldaquino que hay en el centro del templo, en donde están enterrados la pareja de importantes nobles que lo patrocinaron. Los relieves de las caras laterales del sepulcro representan escenas de la vida de San Juan, pero lo que más llama la atención es la delicadeza de las tracerías superiores del sepulcro, tan finas que cuesta creer que partan de un bloque de piedra.

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Exterior del monasterio de San Juan de Ortega (fotografía cedida por J. Sierro bajo las siguientes condiciones)

El sepulcro de San Juan está en la capilla de San Nicolás de Bari y es puramente románico. Está repleto de relieves por todas sus caras y la tapa es ligeramente más grande que la caja. También están talladas escenas de la vida del santo.

Después de esta impresionante visita abandonamos San Juan de Ortega por el asfalto que, después de la curva de la carretera, se convierte de nuevo en un sendero de grava bastante plano que durante 3 km nos conducirá entre un enorme pinar. Cuando se despeja la alta densidad de árboles se abrirán ante nosotros unas bellísimas vistas de los campos de cultivo de Burgos. Tras cruzar una valla metálica bajaremos durante 500 metros por un tobogán que en algún momento puede tener hasta un 9% de pendiente y que nos dejará en la entrada a Agés.

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Encina en la explanada alta antes de la bajada a Agés (fotografía cedida por Jorge Gañán)

CRUCE DE LA SIERRA DE ATAPUERCA Y ÚLTIMAS LOCALIDADES ANTES DE BURGOS

Agés es hoy un pueblo de poco más de 50 habitantes, dedicado eminentemente al cultivo del cereal. En cambio, nació en el S. XII con una función política y militar importante, ya que servía como frontera con los árabes en el contexto de la Reconquista. Hoy en día cuenta con tres albergues y una agradable tienda-restaurante llamado “El Alquimista” en donde Amapola y su marido preparan con cariño platos típicos de la zona, cuidando mucho a los peregrinos (también dan desayunos desde las 6.00 h de la mañana).

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Vía principal de Agés (fotografía cedida por Jorge Gañán)

Salimos de Agés por la carretera comarcal, en un trayecto cómodo sin grandes cambios de pendiente.  En 1,6 km veremos a nuestra derecha un desvío señalizado hacia una pista de unos 600 metros que te deja directamente en la puerta del centro de interpretación de Atapuerca. Si en vez de coger el desvío continuamos poco más de medio kilómetro por la carretera, llegaremos al pueblo homónimo, desde donde sale la pista para enfilar la subida a la sierra.

¿Por qué visitar los yacimientos de Atapuerca? El conjunto de cuevas que componen este parque arqueológico colecciona una gran cantidad de menciones honoríficas y premios culturales, entre los que se encuentra el de Patrimonio de la Humanidad desde 1999. Desde el último cuarto del S. XX es objeto de innumerables campañas arqueológicas que han sacado a la luz restos de cuatro especies homínidas diferentes, lo que ha ayudado enormemente a comprender cómo eran nuestros antepasados. Además, también se han encontrado multitud de objetos rituales diferentes, muchos de la Edad de Bronce (de cerca del 1300 a. C.) e, incluso, se han podido demostrar algunas actividades sociológicas previas a ese momento; entre las que se incluyen el canibalismo ritual (único ejemplo de ello en Europa).

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Carretera comarcal que discurre de Agés a Atapuerca (fotografía cedida por Jorge Gañán)

En el pueblo de Atapuerca encontraremos todos los servicios que necesitemos. De la Plaza Antecesor, que se encuentra pegada a la carretera y casi a la salida del pueblo, sale el camino que sube a la sierra. Desde ese punto debemos enfrentarnos a una rampa de 2,5 km en la que se sube una diferencia de cota de 117 m con momentos en los que la pendiente puede llegar al 9%. De todas maneras, el principal problema es el firme, ya que es de grandes piedras sueltas y en algunos momentos es de bastante dificultad técnica.

Sabremos que hemos alcanzado la cota más alta (1072 m) cuando veamos una gran cruz con piedras en su base que centenares de peregrinos han ido dejando con el paso del tiempo. Tendremos una vista preciosa del entorno y veremos un cartel que refuerza con su inscripción lo hermoso del paraje: “Desde que el peregrino dominó en Burguete los montes de Navarra y vio los campos dilatados de España, no ha gozado de vista más hermosa como esta”. El texto es una cita de Luciano Huidobro y Serna, un historiador que promovió una de las más grandes obras del S. XX sobre el Camino de Santiago (“Las peregrinaciones jacobeas”) y que se especializó en el tramo del Camino Francés en la provincia de Burgos.

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Subida a la sierra de Atapuerca (fotografía cedida por Jorge Gañán)

También hay obras de land art, un tipo de arte contemporáneo que usa la naturaleza como marco y material para construir sus obras. Así, una serie de dibujos en forma de círculos concéntricos formados por piedras, de diferentes tamaños, sorprenderán al peregrino.

Durante la bajada de la sierra el terreno seguirá siendo complicado. Son otros 2,5 km con una diferencia de cota de 138 m y pendientes negativas de entre el 8,5 y el 3%. Tras un tobogán final deberemos girar a la izquierda y así llegaremos así a Villabal, desde donde la pendiente se suavizará muchísimo y el camino se convertirá en un agradable paseo por asfalto. De esta manera, en los siguientes 3,5 km la carretera nos llevará a cruzar Cardeñuela Riopico primero y Orbaneja Riopico después.

LA ENTRADA EN BURGOS POR EL GAMONAL O EL PASEO FLUVIAL DEL RÍO ARLANZÓN

Al salir de Orbaneja Riopico y cruzar la autovía por un paso superior, estaremos a las puertas de Burgos. Entre nosotros y la ciudad se encuentra el aeropuerto de la ciudad que deberemos sortear, ya sea por un lado o por otro.

Y es que por lo pesado del camino original de entrada a Burgos, que bordea el aeropuerto por la derecha, han nacido un desvío o camino alternativo. El camino original entra por Villafría y después cruza todo el polígono industrial del Gamonal hasta enlazar con una parte al final de carril bici, que nos permitirá adentrarnos en la ciudad para alcanzar la catedral. La parte del polígono, cuando hace mucho calor o el tráfico es denso (hay mucho tráfico pesado), puede hacerse eterno para los ciclistas.

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Barrio del Gamonal en Burgos

Si queremos obviar esta entrada, podemos optar por ir por el paseo fluvial del río Arlanzón, bordeando el aeropuerto por la izquierda, en vez de por la derecha. Para coger este camino debemos girar a la izquierda unos 250 m después de cruzar el paso superior de la autovía, en la entrada a una urbanización (el desvío está señalizado con flechas en el asfalto). El asfalto se convertirá en un sendero de grava que irá bordeando el aeropuerto, pegado a su alambrada y nos llevará a Castañares. Tras cruzar el pueblo (precaución porque aquí debemos cruzar la carretera) el camino se interna en el parque fluvial del río Arlanzón. Cruzaremos la autovía por un paso inferior e iremos durante unos 4,5 km por la vera sur del río, hasta que después de cruzar la N120 por un paso inferior veremos un puente peatonal a nuestra derecha. Cruzándolo nos adentraremos en corazón de Burgos y en menos de 2 km llegaremos a la catedral.

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Ribera del Arlanzón (Fotografía cedida por Jesús Serna bajo las siguientes condiciones)

UN PASEO DE UNA TARDE POR BURGOS

Burgos es una ciudad monumental que cuenta con muchos lugares cuya importancia artística, histórica o cultural merecen un alto reconocimiento. Es imposible, por lo tanto, poder conocer los principales monumentos de la ciudad en tan sólo una tarde. Por ello, en Tournride hemos diseñado un mapa en el que os hemos marcado los principales lugares de interés de la ciudad, que comentaremos aquí para que conozcáis. Pero, dada la imposibilidad de visitarlos todos (sobre todo porque muchos de ellos requieren horas de visita guiada), hemos planificado un paseo de 27 minutos para que podáis conocer lo principal. Dejaremos mucho que ver y hacer en el tintero pero, al menos, os permitirá haceros una idea de la ciudad.

De todas maneras, si os interesa conocer más a fondo algunos de los lugares de Burgos, desde Tournride os recomendamos que os penséis disfrutar aquí de un día de descanso. Burgos o León pueden ser las mejores paradas en nuestro camino, por conjunción de monumentos y servicios. Por si acaso, os dejamos al final algunas otras cosas que ver si queréis dedicar más tiempo a Burgos.

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Panorámica de Burgos (fotografía cedida por Marcel Frank bajo las siguientes condiciones)

Como siempre, comenzamos con un poco de Historia…

En Tournride creemos que para comprender una ciudad tal y como la vemos hoy en día es necesario saber de dónde viene y cómo ha llegado a ser lo que es. Por ello, comenzamos presentándoos una pequeña línea del tiempo que os hará sorprenderos con los cambios que ha sufrido un asentamiento que comenzó siendo un pequeño “burgo” y que hoy en día es una gran ciudad cultural e industrial.

La fundación de Burgos tal y como hoy la entendemos sucede durante el S. IX, en el contexto de la Reconquista. El rey Alfonso III le pide a un conde, llamado Diego Rodríguez, que funde un “burgo” cerca del río Arlanzón. Como ya vimos más veces, durante la guerra con los árabes era muy importante para los reyes cristianos asegurar el territorio que recuperaban y, para ello, era vital poblarlo. En este caso la orden fue “populare no expugnare”, es decir, el rey le dijo al conde que se centrase en “poblar”  y no en  “conquistar” el territorio. Para ello, el conde erigió un castillo en lo alto del cerro cerca del río (hoy quedan restos de la construcción) y fomentó el asentamiento mediante un método muy común en este momento y que ya hacían los romanos, llamado “presura”.

Se trataba básicamente de regalar la propiedad de las tierras al primero que llegase y las roturase, pidiendo que a cambio se mantuviesen cultivadas bajo el mandato del conde. Aunque hoy el trato parezca una “ganga” hay que tener en cuenta que en ese momento ese territorio era peligroso e inestable, ¡los árabes acababan de perder el territorio y estaban muy cerca!

A pesar de la peligrosidad, la tentación de tener tierra en propiedad como hombres libres caló en mucha gente, que cultivó tierras en torno al castillo. Burgos era muy diferente a cómo es hoy en día, ya que tenía una función eminentemente militar y una configuración de casas de campesinos alrededor del castillo, por lo que su economía era sobre todo agraria.

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Puerta sur del castillo de Burgos

Así se mantuvo el pequeño “burgo” hasta el S. XI, cuando por primera vez un rey atiende directamente al lugar y su historia da un giro radical aunque, todo hay que decirlo, esta atención consistiese básicamente en una traición. Y es que el rey Sancho II usó el castillo de Burgos como cárcel para encerrar a sus hermanos, después de quitarles los territorios que su padre les había dejado en herencia. Fernando I había dividido sus tierras en tres reinos (Galicia, Asturias y León), dándole uno a cada uno de sus hijos, ¡pero Sancho II lo quería todo!

Desde que Sancho II pisó Burgos en el S. XI muchos otros reyes lo hicieron y, gracias a este impulso, Burgos vivirá hasta el S. XVI un momento de esplendor que cambiará su configuración para siempre, dotándolo de muchos de los grandes monumentos que vemos hoy en día. Son los siglos del Cid, del establecimiento de la corte real en Burgos y de la celebración de bodas reales. La ciudad debe tener un decorado adecuado para ello, por lo que la catedral se embellece y aparecen monasterios como las Huelgas.

Pero no hay que entender este esplendor como la simple aparición de edificios monumentales. Burgos pasó de ser un asentamiento agrícola en torno a un castillo militar a ser una importantísima ciudad comercial en torno a la catedral, por lo que el centro de la ciudad “cambió” de sitio. La catedral era el centro neurálgico en torno a la que se desarrollaba la vida siendo, además, un punto de paso clave en el Camino de Santiago, donde artesanos de toda Europa se reunían y trabajaban.

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Catedral de Santa María en Burgos (fotografía cedida por Guillepe01 bajo las siguientes condiciones)

Burgos se convirtió en un lugar tan importante para el comercio (era vital incluso en las transacciones con el norte de Europa) que llegó a conseguir que en el S. XV los Reyes Católicos le diesen el monopolio del comercio de la lana.

En el S. XVI, todo este esplendor que sólo había ido in crescendo durante los últimos cinco siglos, se frena por la conjunción de cuatro factores principales: las epidemias de peste, el descubrimiento de América, las guerras en Europa y el debilitamiento del Camino de Santiago. Las importaciones de América y la eliminación de las exportaciones a Flandes por la guerra debilitaron el comercio, los peregrinos dejaron de llegar y la población se redujo por la peste. Toda una crisis de la que no se empezaría a remontar hasta prácticamente el S. XIX, cuando las Cortes de Cádiz le dan a Burgos la capital de provincia.

Gracias a este impulso institucional la zona cercana a la catedral vuelve a tomar vida, con oficinas políticas y militares. La antigua zona del castillo, destrozada por el azote de la Guerra de la Independencia contra Napoleón, se abandona definitivamente.

Al impulso institucional se suma en el S. XX el industrial con la creación de fábricas de seda o de productos cerealísticos y, además, se hacen coincidir allí dos grandes líneas férreas. El crecimiento orgánico que todo esto promovió ha sido en el presente siglo regulado por planes estratégicos que han organizado la ciudad mediante la creación de grandes infraestructuras de transportes, parques para el disfrute medioambiental y grandes espacios culturales como el Museo de la Evolución Humana.

Hoy Burgos es una ciudad de unos 170 000 habitantes que acoge al peregrino con la misma calidez con la que lo lleva haciendo desde el S. XII. Ahora que conocéis el por qué de su forma de ser, ¿os animáis a pasearla?

Hacemos coincidir nuestros pasos con los de la Historia. Primera parada: el Castillo

Teniendo sólo una tarde y estando cansados después de una dura etapa, la meta de nuestro paseo tiene que ser hacerse una idea de lo que es esta ciudad y ver algunos de sus lugares claves, siendo la catedral el más importante y el que se va a llevar la mayor parte de nuestro tiempo.

Seguimos los pasos de la historia de la ciudad y, saliendo de nuestro alojamiento (en el mapa marcamos el albergue municipal por poner un punto de referencia), nos dirigimos hacia lo que fue el centro neurálgico del primer “burgo”: el castillo. La entrada al interior del castillo es de pago y puede incluir sólo la visita al recinto exterior o también a las galerías interiores. La parte exterior del castillo está bastante derruida pero bajo tierra esta construcción guarda muchos secretos que vale la pena descubrir: hay más de 300 metros de galerías subterráneas interiores que fueron vitales en la función militar. Las visitas son sólo por la mañana, así que a no ser que decidamos dedicar una mañana o un día a Burgos será difícil que nos coincida bien.

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Vista desde el mirador del castillo

Queramos entrar o no, en el mapa os indicamos como punto clave el mirador del castillo. En las faldas del recinto militar se abre esta explanada circular que nos regala las mejores vistas de la catedral y de la ciudad de Burgos. Podremos ver las grandes plazas abiertas en torno a la catedral y las pequeñas calles circundantes que conservan su configuración medieval, así como los grandes paseos que desde el S. XX han modificado la manera de recorrer Burgos. También se ven las grandes zonas verdes cercanas al Arlanzón.  Y, al fondo, las extensas tierras burgalesas. 

Hacia la catedral de Burgos: hablemos del gótico

Bajando por la calle Valentín Palencia veremos a nuestra izquierda el CAB, el Centro de Arte Contemporáneo de Burgos y a nuestra derecha pasaremos por enfrente de la iglesia de San Esteban. De apariencia militar, vale la pena pararse a admirar su portada gótica y, sobre todo, su interior, ya que alberga el Museo del Retablo.

Seguimos hacia la derecha, por la calle Fernán González, donde en Tournride recomendamos una parada en la iglesia de San Nicolás. A pesar de que la entrada sea de pago (1,5 €) no nos podemos perder la visita al interior, ya que guarda un tesoro impresionante: su retablo pétreo. Es una obra del S. XVI que una pareja de importantes comerciantes encargaron a Francisco de Colonia, escultor nacido en Burgos pero descendiente de una larga lista de grandes escultores alemanes que participaron en la decoración de muchas de las catedrales españolas.

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Retablo pétreo de la iglesia de San Nicolás (fotografía cedida por Zarateman bajo las siguientes condiciones)

Bordeamos la catedral cruzando la plaza de Santa María y después la de San Fernando, en donde se encuentra el punto de venta de entradas de la catedral. La visita a este edificio es una de las más recomendables de todo el Camino Francés. Imponente y delicado a la vez, es una de las obras cumbre del estilo gótico, que liberó a los muros de los edificios de peso y permitió que la luz entrase en las catedrales.

El gótico fue un estilo que nació en Francia y que se impuso durante casi cuatro siglos por toda Europa. Durante ese tiempo la sociedad y las modas cambiaron mucho y el arte gótico se fue adaptando a los nuevos gustos y, por ello, cambiando en sus formas. De hecho, se diferencian cuatro estilos góticos distintos (además de las variaciones propias que se pueden encontrar en cada país).

La catedral se comenzó a construir en el año 1221, momento en el que imperaba el estilo gótico clásico, del que también son ejemplos las catedrales de París, Chartres o Reims. A este estilo le precede el gótico primitivo, que aunque ya había cambiado el arco de medio punto por el apuntado, mantenía formas de la arquitectura románica, como el uso de la tribuna en el interior de las iglesias. La tribuna era un  pasillo en forma de galería que se ponía sobre las naves laterales y lo veremos, por ejemplo, en la catedral de Santiago (una de las obras cumbres del románico). El gótico clásico evoluciona este concepto y cambia la tribuna por el triforio, que estrecha mucho el pasillo y permite que en el muro exterior se pueda abrir algún vano para que entre luz.

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Interior de la catedral de Burgos, donde se puede ver el triforio ciego decorado (fotografía cedida por Solbaken bajo las siguientes condiciones)

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Interior de la catedral de Santiago, donde se puede ver la tribuna que ocupa todo el espacio superior de las naves laterales (fotografía cedida por Jansoone bajo las siguientes condiciones)

La fachada de la catedral de Burgos también seguía en sus inicios las formas del estilo gótico clásico: el cuerpo central más ancho que los laterales (porque coincide con la nave central en el interior) y todo enmarcado por dos torres simétricas, con un gran rosetón en el centro.

Las sucesivas reformas que se hicieron de la catedral fueron añadiendo estancias y modificando lo que se había hecho previamente. Siguiendo con el ejemplo de la fachada, por ejemplo, vemos como las dos agujas superiores de las torres están mucho más recargadas en decoración que la parte inferior, y es que fueron añadidas en el S. XV. Por ello se corresponden con el estilo gótico flamígero, cuando en la etapa final del estilo gótico éste se había vuelto mucho más profuso en decoración añadiendo tracerías, calados, pináculos y agujas por doquier. Como dato, las agujas de las torres fueron diseñadas por Juan de Colonia, padre del escultor que realizó el retablo pétreo de San Nicolás del que hablamos previamente. Este artista también diseñó el cimborrio, la cúpula que cubre el centro de la catedral donde se encuentran todas las naves. La zona del suelo que está debajo del cimborrio es el crucero y en él podremos ver aquí la tumba del Cid y de Doña Jimena.

Fachada principal de la catedral de Burgos

La conjunción de estilos de la catedral crean un majestuoso edificio, en el que el respeto de las líneas básicas iniciales le ha otorgado una lógica al conjunto que maravilla al visitante. No podemos hablar aquí de todos los detalles y estancias que hacen especial a esta catedral, que desde 1984 es Patrimonio de la Humanidad. Simplemente citaremos algunas de las partes más famosas de la catedral, como la Capilla del Condestable (realizada por Simón de Colonia, otro de la familia de artistas ya mencionada y con una preciosa cúpula en forma de estrella), el claustro, la escalera dorada o la impresionante decoración escultórica de la girola. En este caso para comprender, ¡hay que ver!

Del arco de Santa María a la estatua del Cid

Volvemos a la plaza de San Fernando y cruzamos el arco de Santa María, para poder admirarlo desde su lado sur. Es una de las antiguas 12 puertas que tenía la muralla de la ciudad y que fue remodelado entre los S. XIV y XVI, siendo la mayor parte de lo que vemos de este último siglo. Aún así, debía haber ya un arco previamente a estos siglos porque en el “Poema del Mío Cid” se menciona.

La maravillosa construcción que vemos hoy es mucho más que un simple arco, más bien es un gran arco triunfal en forma de retablo pétreo al exterior con un interesante espacio expositivo en su interior, que antiguamente albergaba el ayuntamiento. Se puede entrar gratuitamente, aunque hay horario.

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Arco de Santa María en Burgos

Seguimos el Paseo del Espolón hacia el norte, dirigiéndonos a la Plaza Mayor. Acumula cinco nombres diferentes desde que se creó y actualmente podemos encontrar en ella el Ayuntamiento, de estilo neoclásico, sobre lo que era antiguamente la Puerta de Carretas.

Salimos de la plaza para volver al paseo Espolón de nuevo y en unos pocos metros nos encontramos ante la estatua de uno de los personajes más famosos de la historia burgalesa: el Cid.

Llamado realmente Rodrigo Díaz Vivar, fue un caballero que durante la Reconquista luchó en múltiples batallas y llegó a conquistar Valencia creando allí un señorío independiente de cualquier rey, que mantuvo hasta su muerte en 1048. Luego su esposa, Jimena, tomó las riendas del señorío pero cuando murió en 1102 el lugar volvió a pasar a manos de los árabes.

En torno a este personaje histórico real se ha creado una figura encumbrada históricamente, a lo que ayudaron mucho las crónicas de sus gestas militares. La más conocida es uno de los más importantes poemas medievales: “El Cantar del Mío Cid”. Rodrigo es considerado un héroe histórico en Castilla, aunque también hay documentos que definen su figura de manera más cercana a un mercenario (se habla de que luchó tanto para árabes como para cristianos). Lo que está claro es que fue una persona que, en un momento turbulento, uso su sentido de estrategia y su valor para posicionarse individualmente de una manera tan clara que los apodos que han pasado a la historia para referirse a él son el de “señor” (“cid”) y el de “campeador” (“experto en batallas campales”).

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Estatua del Cid en Burgos (fotografía cedida por Chicadelatele bajo las siguientes condiciones)

La estatua ecuestre que luce en Burgos está hecha de bronce y mide casi 4 metros. La realizó en 1947 el artista Juan Cristóbal González Quesada. En ella vemos al Cid montado en su caballo y enfilando con la espada. Llama la atención el movimiento que transmite su capa al aire.

Terminamos el paseo disfrutando de la gastronomía burgalense

Después de este corto pero intenso paseo, en Tournride os proponemos algunas calles en las que podréis encontrar múltiples bares y restaurantes donde tomar algo de beber y de picar.

Cerca de la plaza mayor encontraremos varias calles peatonales con un ambiente muy agradable y múltiples bares y restaurantes en los que podremos tomar tanto tapas elaboradas como menú. Ejemplo de ello son las calles San Lorenzo (que sale directamente de la plaza) o la calle Sombrería, que es una paralela.

Aún así, prácticamente todas las calles de la ciudad antigua están repletas de locales de hostelería que tratan de ofrecer lo mejor de la gastronomía burgalesa: morcilla con arroz, queso fresco Burgos o cochinillo; entre otras muchas cosas.

Por si decidís quedaros… ¡os decimos que Burgos tiene mucho que ofrecer!

Si queréis y podéis quedaros un día a descansar en Burgos os daréis cuenta de que no tendréis mucho tiempo para aburriros… Hay un sinfín de monumentos y museos que harán memorable vuestra visita.

La entrada del Camino Francés a Burgos se hace por el Arco de San Juan, otra de las 12 antiguas puertas de la ciudad y cerca de la que se encuentra un monasterio con el mismo nombre. Seguramente al llegar no hayáis tenido mucho tiempo para echarle un vistazo, pero ahora podéis volver para verlos.

Aún así, en Tournride os recomendamos especialmente tres visitas clave: el monasterio de las Huelgas, la cartuja de Miraflores y el Museo de la Evolución Humana (ya sea con o sin visita a los yacimientos de Atapuerca).

Nuestras dos primeras recomendaciones se encuentran lejos del centro y bastante distantes la una de la otra, pero su visita merece mucho la pena. El Monasterio de las Huelgas está al oeste, en la zona sur del río Arlanzón.

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Exterior del monasterio de las Huelgas (fotografía cedida por Lourdes Cardenal bajo las siguientes condiciones)

Al igual que la catedral, está dedicado a Santa María y es el monasterio femenino cisterciense más importante de todos los que ha habido en España. Ya hablamos en la etapa 4 de como la Orden del Císter surgió en oposición a la de Cluny en defensa de los valores de austeridad eclesiástica, que se reflejan en la sobriedad de su arquitectura.

Este monasterio sigue esa limpieza arquitectónica pero además es especial porque su historia está muy ligada a la de la Corona. Fue fundado directamente por los reyes y, además de acoger un gran panteón real, fue escenario de muchas coronaciones reales. Además fue un espacio donde la reina fundadora, Leonor, quiso que las mujeres alcanzasen la misma importancia que los hombres y por ello las monjas, siendo la mayoría descendientes de la clase alta, sólo respondían ante el Papa y tenían a su cargo muchas otras tierras y cenobios.

Por otro lado, la Cartuja de Miraflores coge su nombre de los monjes que la regentaban, los cartujos. Aunque fue fundado en S. XV en el S. XVI sufrió un gran incendio y fue reconstruido, estando dedicado también a Santa María. La iglesia fue construida enteramente en ese momento y por lo tanto es toda de estilo tardogótico. Además del propio edificio, la cartuja tiene unas vidrieras y unas tallas en los sepulcros que son excepcionales.

Burgos, camino francés

Exterior de la Cartuja de Miraflores (fotografía cedida por Ecelan bajo las siguientes condiciones)

El Museo de la Evolución Humana es un gran espacio museístico cuyos principales méritos son tres: la puesta en valor que realiza de los hallazgos de los yacimientos de Atapuerca, la toma de conciencia que promueve sobre la complejidad de las diferentes disciplinas científicas que en ellos intervienen y, sobre todo, el logro de convertirse en un espacio divulgativo en el que todo esto se transmite al visitante de manera divertida y sencilla. Realmente consigue que reflexionemos sobre nuestras capacidades y límites a partir de la comprensión de nuestro pasado. Si os interesa este tema y queréis aprender un poco más, ¡no dudéis en visitarlo!

Terminamos así una etapa dura que nos ha hecho adentrarnos en Castilla. A partir de ahora las planicies y los grandes cultivos de cereales serán una vista que se nos terminará antojando familiar y, entretanto, podremos descubrir muchos pueblos interesantes con mucho que ofrecer al peregrino.

¡Buen camino!

Distancia a Santiago: 612 km

Distancia en etapa: 50 km

Tiempo estimado: 4 – 4,5 horas

Cota mínima: 740 m

Cota máxima: 380 m

Dificultad de la ruta: Media – baja

Lugares de interés: Navarrete, Nájera, Santo Domingo de la Calzada. Opcional el desvío a San Millán de la Cogolla para ver los Monasterios de Yuso y Suso.

Mapa de itinerario: Para ver el recorrido en Google Maps pincha aquí

 

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PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Al salir de Logroño por la zona industrial llegamos a un carril bici que en ligerísima rampa (de cerca del 1,5%) nos hace aparecer en el borde del embalse de La Grajera en menos de 2,5 km.

grajera, camino francés, logroño

Embalse de la Grajera, con Logroño al fondo (fotografía cedida en Flickr por Giovani Riccardi bajo las siguientes condiciones)

Bordeamos el embalse por la derecha, en un sendero sin inclinación que terminará en una carretera estrecha en rampa. Debemos subirla durante 1 km hasta llegar al borde de la autopista A-12.

Seguimos por esa pista asfaltada con la autovía a nuestra derecha durante poco más de 1 km, cuando nos incorporamos a la N120 durante sólo 200 m, ya que debemos coger una salida señalizada a la derecha y que nos lleva a cruzar la AP 68 por un paso superior. Todo este tramo desde el embalse hasta la AP 68 lo hacemos en ligera pendiente por pistas asfaltadas o de gravilla bastante cómodas. Precaución únicamente al cruzar la N120.

Desde que cruzamos la AP 68 por ese paso superior el perfil va a ser de ligera rampa hasta que lleguemos al Alto de San Antón (kilómetro 20 de etapa). Es decir, en los siguientes 9 km superamos una diferencia de cota de 230 m, alternando pistas de gravilla con otras asfaltadas entre campos y viñedos.

Navarrete está en lo alto de una especie de cerro. Tras cruzarlo salimos por la N 120, que seguimos durante 1,5 km hasta ver una pista de grava que sale a la izquierda, marcada con un miliario con la flecha amarilla.

navarrete, camino francés

Vista de Navarrete desde el camino (fotografía cedida en Flickr por Hans-Jakob Weinz bajo las siguientes condiciones)

Durante 1,5 km debemos seguir esa pista de tierra en ligera rampa hasta girar a la derecha para acercarnos de nuevo a la N120 y continuar paralelo a ella hasta ver una bifurcación a la izquierda. Un letrero nos indica que si cogemos esa senda a la izquierda pasaremos por Ventosa y debemos escoger si queremos cruzar esta localidad u obviarla.

Si pasamos por esa localidad recorreremos 1,3 km hasta llegar a ella por una senda de grava, en una ligera rampa de menos del 2% que alterna con tramos planos. Tras visitarla volveremos al sendero recorriendo un poco más de otro kilómetro hasta girar a la izquierda y llegar al Alto de San Antón.

Si no queremos pasar por Ventosa recorreremos poco menos de 3 km en línea recta, con la A-12 a la derecha, hasta llegar al Alto de San Antón.

Siguiendo el mismo sendero de tierra entre campos agrícolas cruzaremos la A12 por un paso subterráneo, continuando después con la carretera a nuestra izquierda. En ligera pendiente llegaremos hasta Nájera en menos de 6 km, entrando por su zona de polígono industrial.

najera, camino francés

El río Najerilla y Nájera en su ribera (fotografía cedida en Flickr por Jose Antonio Gil Martínez bajo las siguientes condiciones)

Salimos de Nájera por el este por la calle Costanilla, asfaltada y en cuesta. Tras 800 metros el firme pasa a ser de grava y así seguirá siendo hasta que lleguemos a un cruce de caminos señalizado, donde volveremos a coger pista asfaltada. El perfil va a ser en general, muy suave.

Agradable paseo entre campos en el que cruzamos Azofra (kilómetro 34 de ruta) y volvemos a llegar al borde de la A12. Tras ir paralelos a ella durante 1 km llegamos a una rotonda que cruzamos.

Tras cruzar la LR 207 en esa rotonda para llegar a una senda de tierra, vemos que el camino se bifurca, marcado con una señal y flecha amarilla.

Si vamos hacia la izquierda seguiremos por una senda de tierra en rampa entre campos hasta llegar a Cirueña, donde podremos visitar la ermita de la Virgen de los Remedios. Es una diferencia de cota de cerca de 150 m en unos 5 km. Saldremos luego de Cirueña por otra senda de tierra, pero en ligera pendiente y con perfil suave. En cerca de otros 5 km llegaremos a Santo Domingo de la Calzada.

Si, una vez pasada la LR 207, seguimos recto en vez de ir hacia Cirueña, tendremos que recorrer un poco de más de 9 km cerca del borde de la A12 por una pista de grava. Durante los primeros 4 km tendremos más saltos pero luego el perfil se volverá muy suave hasta entrar en Santo Domingo de la Calzada, donde está el fin de la etapa.

En resumen, en esta etapa se supera una diferencia de cota de cerca de 350 m, pero se realiza de manera gradual. Hay dos puntos en los que el perfil se vuelve un poco más escarpado, en la llegada al Alto de San Antón tras pasar Ventosa y al pasar por Cirueña, antes de entrar en Santo Domingo de la Calzada.

Además, hay tres variaciones de ruta que podemos hacer:

  • Elegir pasar o no por Ventosa cerca del kilómetro 17 de ruta. 
  • Elegir pasar o no por Cirueña en el kilómetro 38 de ruta. Si elegimos ir por esta localidad la diferencia de kilometraje de etapa no varía mucho, pero sí que nos exige alcanzar una cota un poco más alta.
  • Ir a visitar el Monasterio de San Millán de la Cogolla desde Azofra para volver por Cirueña hasta Santo Domingo de la Calzada. Haremos 33 km en vez de 14 km desde Azofra hasta el fin de etapa, pero la visita vale la pena.

En general, esta etapa es sencilla. Buen firme, diferencias de cota pero que superaremos en rampas ligeras continuadas. Muchas de las pistas que cogeremos hoy son perfectas para ciclistas. ¡Una etapa para disfrutar!

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Si empezáis en Logroño, en Tournride os ayudamos a llegar hasta allí. Logroño es una ciudad muy bien comunicada, con aeropuerto y estación de tren y autobuses.

Ir en autobúsAquí podéis ver las conexiones de autobuses con el resto de España y las compañías que realizan cada trayecto (algunas de ellas son Alsa, Bilman Bus y PLM).

Ir en tren: La estación de tren está aquí y lo mejor para saber sus conexiones es visitar la página de Renfe, ya que con transbordos se puede llegar casi desde cualquier sitio.

Ir en avión: El aeropuerto está aquí, a 9 km de Logroño y hay que ir en él en taxi o en coche propio. Sólo tiene conexiones regulares con Madrid. La otra opción es volar a Pamplona y coger desde allí un autobús.

Recordad que en Tournride os dejaremos las bicicletas en vuestro alojamiento en Logroño si comenzáis allí y podemos llevarnos vuestro equipaje sobrante para que os esté esperando en vuestro fin de camino.

  • Desde Navarrete a Nájera hay más de 13 Km sin ningún lugar en el que aprovisionarse, a no ser que pasemos por Ventosa a mitad de camino. Si no vais a querer parar en Ventosa, coged provisiones en Navarrete.

 

ITINERARIO DETALLADO Y PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

 

Esta etapa, que recorremos en su totalidad por La Rioja, nos permitirá visitar entornos naturales tan impresionantes como el del río Najerilla y visitar algunas de las localidades jacobeas más emblemáticas.

Iniciaremos el día por una agradable vía verde que, cruzando el paisaje riojano, nos llevará hasta Navarrete, donde podremos ver los impresionantes restos tardorrománicos de San Juan de Acre. Atravesando lugares llenos de leyendas como el poyo de Roldán alcanzaremos Nájera, donde disfrutaremos de su impresionante patrimonio y entorno natural y conoceremos otras leyendas y apariciones milagrosas. El camino nos llevará así hasta Santo Domingo de la Calzada, una de las más míticas localidades jacobeas, fundada por el hoy santo Domingo García en el S. XI, que dedicó su vida a construir infraestructuras para facilitar la peregrinación a Santiago.

Podremos, además, desviarnos para visitar el conjunto monacal de San Millán de la Cogolla, considerado el lugar de nacimiento de la lengua española.

¿Se puede pedir más?

SALIMOS DE LOGROÑO POR EL EMBALSE DE LA GRAJERA Y VISITAMOS NAVARRETE

Salimos de Logroño por el polígono industrial y desde la Avenida de Burgos llegamos a una rotonda donde vemos el parque de San Miguel detrás. Desde allí cogemos un paso subterráneo que cruza la LO-20 y nos hace salir de Logroño.

Desembocamos en una agradable vía verde que nos lleva por el parque de La Grajera hasta llegar al embalse. Bordeamos luego el embalse por esa misma vía. 

El embalse de la Grajera se creó en 1883 para regar las huertas cercanas a la ciudad y poco a poco se fue acondicionando como parque. Si recorréis esta ruta en un día caluroso y al ver el agua pensáis en daros un baño, ¡ni se os ocurra! Es un área medioambiental protegida y se estudia el ecosistema del agua, por lo que no se permite ningún tipo de interacción humana con ella.  

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Embalse de la Grajera (fotografía cedida en Flickr por Total13 bajo las siguientes condiciones)

Subimos la rampa desde el embalse hasta llegar a la valla que marca el borde de la A12, en donde los peregrinos han colgado muchas cruces de madera. A lo largo del camino veremos que hay más lugares en los que se repite esta tradición.

Seguimos el camino hasta cruzar la AP 68 por un paso superior y ver a nuestra izquierda los restos de la iglesia del Hospital de San Juan de Acre. Tras su excavación, los restos más interesantes se llevaron al cementerio de Navarrete, que veremos a nuestra salida del pueblo.

LLEGAMOS A NAVARRETE, EN EL CERRO TEDEÓN

Navarrete se encuentra en la cima del cerro Tedeón. Esta posición estratégica hizo que hasta el S. XVI tuviese un carácter muy defensivo, con un castillo en la cima y rodeado de murallas. Poco a poco se fueron tirando todos esos elementos hasta coger la forma que tiene hoy en día, con dos calles mayores paralelas en la ladera del cerro y con el Camino de Santiago atravesándolo de este a oeste.

En el centro está el principal monumento del pueblo, la iglesia de la Asunción de la Virgen. En el exterior sus líneas renacentistas son sencillas pero, si tenemos oportunidad, vale la pena entrar para echar un vistazo al maravilloso altar y retablo de estilo barroco, completamente cubierto de tallas doradas.

Seguramente nos llamará la atención la cantidad de referencias y venta de alfarería en el pueblo y es que Navarrete es uno de los centros alfareros tradicionales más importantes de la península. Su tradición alfarera se remonta a los tiempos romanos, cuando con el barro del río Najerilla se elaboraban piezas de la llamada “terra sigillata”, un tipo de cerámica romana de color rojo.

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Iglesia de la Asunción de la Virgen en Navarrete (fotografía cedida en Flickr por Carmelo Peciña bajo las siguientes condiciones)

Salimos por el pueblo por la N120 y encontramos a nuestra izquierda el cementerio del pueblo, donde como ya hemos dicho veremos los restos de la iglesia de San Juan de Acre.

Piedra a piedra movieron los restos desde su emplazamiento original hasta este punto, donde sigue impresionando el grosor y la calidad de los muros y su sillería. La puerta del cementerio es la antigua puerta norte de la iglesia y está flanqueada por dos grandes ventanas que antes estaban en la cabecera del templo.

En Tournride recomendamos que os acerquéis para ver bien los detalles decorativos de todo el conjunto, de estilo tardorrománico. Hay numerosas representaciones de leyendas (como la de Roldán y el gigante Ferragut, que luego explicaremos más profundamente), pasajes bíblicos como la lucha de San Jorge y el dragón y otras más tiernas como ángeles abrazándose.

san juan acre navarrete camino francés

Restos de la iglesia de San Juan de Acre en el cementerio de Navarrete (fotografía cedida en Flickr por Carmelo Peciña bajo las siguientes condiciones)

Allí podremos ver también un placa en recuerdo de Alice Craemer, que murió en 1986 al ser atropellada por un camión mientras hacía el Camino.

DE NAVARRETE A NÁJERA: DECIDIMOS VISITAR VENTOSILLA Y CONOCEMOS LEYENDAS DE LUCHAS CONTRA GIGANTES

Seguimos nuestro camino y, tras unos 4 km, al pasar por debajo de un paso superior de la A12 y siempre con la autovía a nuestra derecha, veremos un cartel que indica el desvío a Ventosa. Si pasamos por esta localidad sumamos cerca de 1 km a la ruta.

Hay que tener en cuenta que si no pasamos por Ventosa, nos quedan 9,5 km para llegar a Nájera, por lo que si queremos comer o vamos faltos de agua no es mala idea pasar para aprovisionarse. En Ventosa también hay un albergue con un sitio cerrado para guardar las bicis.

Vayamos por Ventosa o no, pasamos por el Alto de San Antón (675 m de cota) desde donde veremos por primera vez Nájera a lo lejos (485 m de cota). No la perderemos de vista durante los siguientes 7,5 km que realizaremos en ligera pendiente hasta llegar allí.

camino francés, najera

Paisaje de Navarrete a Nájera (fotografía cedida en Flickr por Giovanni Riccardi bajo las siguientes condiciones)

Pero antes de alcanzar Nájera, tras cruzar la N120 por un paso subterráneo, veremos por el camino a nuestra izquierda el Poyo de Roldán.

Primero dejaremos a la izquierda la colina a la que se refieren como el poyo y, un poco más adelante, vemos un cartel explicativo que recuerda la leyenda de Roldán contra el gigante Ferragut acontecida en esa colina y que en Tournride os reflejamos de manera resumida en unas líneas. Recordamos que Roldán era sobrino de Carlomagno, el emperador de los francos. Es un personaje histórico, aunque sus gestas militares han pasado a la historia conformando una especie de leyenda mítica sobre su vida.

Aquí se recuerda como un día llegó a oídos de Carlomagno que en estas tierras había un gigante sirio llamado Ferragut que proclamaba la supremacía del islam frente al cristianismo. Sabiendo esto, Carlomagno envió a un grupo de soldados para matarlo, que lucharon con él durante días sin éxito. Llegó un momento en el que Roldán pidió a su tío luchar y así lo hicieron, durante dos días y dos noches. Extenuados, los dos contrincantes hicieron una parada y comenzaron a charlar sobre sus religiones. Se generó un ambiente distendido entre ellos y el gigante confesó a Roldán algo que le terminaría por costar la muerte: le dijo que su único punto débil era su ombligo. Roldán atacó en ese punto cuando volvieron a la lucha y derrotó al enemigo.

Esta leyenda se encuadra históricamente en la lucha por expulsar a los musulmanes de la península durante la Reconquista, cuando se usó muchas veces la figura de Roldán como un gran defensor del cristianismo cuya supremacía militar se relacionaba con la superioridad del cristianismo.

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Capitel románico de San Juan de Acre con la escena de Roldán y el gigante Ferragut (fotografía cedida por Javier Regay bajo las siguientes condiciones)

LLEGAMOS A NÁJERA: “PEREGRINO: EN NÁJERA, NAJERINO”

Esta localidad de gran tradición jacobea nos recibe con ese mensaje pintado en una casa de labranza a la entrada del pueblo, una bonita manera de entrar sintiéndonos como en casa en nuestro kilómetro 27,5 de etapa.

Entramos por el este y cruzamos el río Najerilla por el puente de piedra atribuido a San Juan de Ortega, impulsor de infraestructuras del Camino entre los S. XI y XII (aunque el puente ha sido reformado).

Ya en la orilla oeste, no podemos dejar de visitar el Monasterio de Santa María la Real, panteón de antiguos reyes de Navarra. Lo mandó fundar en 1052 el rey Don García Sánchez II, después de conquistar ese territorio a los musulmanes. Lo dedicó a la Virgen porque en ese lugar hacía un tiempo ésta se le había aparecido al rey en una cueva, cuando él estaba de caza. El monasterio fue gestionado por Cluny hasta el S. XIX, hoy es franciscano.

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Panteón en el monasterio de Santa María la Real en Nájera (fotografía cedida en Flickr por Antonio Periago Miñarro bajo las siguientes condiciones)

A los pies de la iglesia está la cueva en donde ocurrió la leyenda de la Virgen. En su entrada está el panteón real de reyes de Navarra, con doce enterramientos con majestuosas tumbas talladas de entre el S. X y el XII.

La iglesia se encuentra entre los estilos gótico y renacentista. Llama mucho la atención el claustro, una verdadera joya, en donde también hay enterrados muchos nobles. Vale la pena su visita (avisamos de que tiene un coste de 4€).

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Claustro del monasterio de Santa María la Real (fotografía cedida en Flickr por Giovanni Riccardi bajo las siguientes condiciones)

En Nájera también vale la pena disfrutar del entorno natural del Najerilla, enclavado entre impresionantes paredes de tierra roja. En esta localidad conviven armoniosamente un paraje impresionante con grandes monumentos en piedra como el monasterio que hemos visto.

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Cuevas en las paredes verticales de tierra de Nájera (fotografía cedida en Flickr por Drcymo bajo las siguientes condiciones)

Si nos vemos con fuerzas y queremos ver unas vistas impresionantes del lugar, podemos subir al alcázar de Nájera antes de irnos. Está entre el castillo de la Mota y el pueblo. Su origen, igual que el del castillo, es musulmán. En el S. XVI se rehabilitó para ser residencia palacial, pero a finales de ese siglo dejó de estar ocupado y comenzó a deteriorarse hasta que en el S. XVII ya casi sólo quedaban ruinas.

Gracias a las distintas campañas arqueológicas realizadas se han podido sacar a la luz numerosos restos, hoy salvaguardados en museos. A pesar de que “in situ” no quede mucho del glorioso pasado, las vistas y el paraje natural que nos rodean vale la pena.

EN AZOFRA DECIDIMOS (O NO) DESVIARNOS A SAN MILLÁN DE LA COGOLLA

Salimos de Nájera subiendo una cuesta asfaltada por la calle Costanilla. Pronto entramos ya en una pista de buen firme de tierra que en 5,5 km nos llevará a Azofra, en perfil suave.

En Azofra entramos por su calle mayor, que como en muchos pueblos jacobeos cruza toda la localidad y coincide con el Camino de Santiago. En Azofra encontraremos todos los servicios que necesitemos y deberemos tomar la decisión de desviarnos para visitar San Millán de la Cogolla. Si decidimos ir a verlo, haremos 33 km hasta Santo Domingo de la Calzada. Si seguimos recto, 12 km.

¿Qué es lo que nos espera si decidimos hacer el esfuerzo de sumar 21 km a nuestro camino para visitar San Millán de la Cogolla? Pues uno de los conjuntos monacales más impresionantes de toda España, formado en realidad por dos monasterios que en un principio estaban diferenciados: el de Suso y el de Yuso. Todo el conjunto es Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

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Monasterio de San Millán de la Cogolla (fotografía cedida en Flickr por Jose Manuel Armengod bajo las siguientes condiciones)

El origen del conjunto lo encontramos en el S. V, cuando en tierras riojanas nace Emiliano, un eremita que dedicó toda su vida al servicio del cristianismo, por lo que fue canonizado y hoy lo conocemos como San Millán.

Cuando Emiliano muere, sus restos se llevan a una cueva en ese lugar, que luego se convierte en una iglesia y después en el centro de una comunidad monástica. Hay que tener en cuenta que esta comunidad no era como las comunidades monacales que hoy conocemos, sino que seguía la regla mozárabe y era mixta, convivían en ella hombres y mujeres. Esto fue muy normal en la península ibérica hasta el S. IX.

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Monasterio de Suso (fotografía cedida en Flickr por Aherrero bajo las siguientes condiciones)

En el S. XI Don García Sánchez II, el mismo rey que mandó edificar Santa María la Real, ordena llevar los restos del santo a Nájera. Pero, por un milagro, los que lo portan se quedan “clavados” sin poder moverse, lo que se interpreta como que el santo no quería irse del lugar.

Por eso, el rey manda construir al lado del Monasterio de Suso otro monasterio para dejar ahí los restos y se construye el monasterio de Yuso. Este monasterio ya sigue la regla benedictina y es sólo masculino. Los dos conviven al lado del otro hasta el año 1100 cuando se juntan y comienza su época de esplendor.

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Monasterio de Yuso (fotografía cedida en Flickr por Mario Martí bajo las siguientes condiciones)

Este época dorada se materializó, sobre todo, en una increíble producción de códices, la mayoría guardados hoy en una inmensa biblioteca en el monasterio que se puede visitar. De hecho, se considera que aquí surgió la lengua castellana codificada tal y como la entendemos hoy en día, porque un monje en este “scriptorium” fue el primero que escribió en lengua castellana en uno de estos códices. Es algo muy significativo porque, en ese momento, el latín era la lengua “culta” y por lo tanto la única que se escribía. El castellano, en cambio, era la lengua popular y al no escribirse no estaba ni reglada ni codificada. Al comenzar a escribirse se empieza a formar el castellano tal y como hoy lo hablamos.

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Biblioteca de San Millán de la Cogolla, en el monasterio de Yuso (fotografía cedida por Rafael Nieto)

Además de la importancia histórica de este conjunto, el lugar es impresionante desde el punto de vista artístico y arquitectónico, por lo que la visita en conjunto se vuelve una delicia. Desde Tournride aconsejamos informarse antes de emprender la visita a los monasterios, para evitarnos el disgusto de llegar y que, por ejemplo, sea lunes y estén cerrados.

DE AZOFRA A SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Salimos de Azofra por el noroeste siguiendo una pista asfaltada que en unos metros pasa a ser de tierra, pero de buen firme. Seguimos hasta llegar a la A12 y, tras recorrer 1 km por el lado de la autovía, llegamos a una rotonda de la que sale la L207. Cruzamos al otro lado de esta carretera para seguir por una pista de tierra.

Unos 50 metros después de cruzar la carretera vemos una bifurcación. Aquí es donde debemos escoger si queremos seguir recto para pasar por Cirueña o girar a la derecha para ir directos a Santo Domingo de la Calzada.

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Pista de tierra a la salida de Nájera (fotografía cedida en Flickr por Giovanni Riccardi bajo las siguientes condiciones)

Si decidimos ir por Cirueña, deberemos ir por una pista de tierra en rampa suave durante unos 5 km hasta llegar a una gran urbanización con un campo de golf, de construcción reciente. Al norte de esta urbanización está Ciriñuela, el núcleo antiguo. Entre los dos está la ermita de la Virgen de los Remedios, templo de construcción reciente en mampostería y ladrillo, con un interior sencillo y en colores pastel.

Realmente, la distancia que se recorre pasando o no por Ciriñuela no varía mucho, tan sólo se suman unos 2 km, pero el paseo es mucho más agradable cogiendo el desvío. Si seguimos recto iremos todo el tiempo casi pegados a la autovía, en vez de por caminos de buen firme entre grandes campos de viñedos.

UN PASEO DE UNA TARDE POR SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, “DONDE CANTÓ LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA”

Entramos en Santo Domingo de la Calzada por la calle San Roque, al este. Como siempre, en Tournride os contamos un poco la historia del lugar fin de etapa y os proponemos un paseo corto en el que podáis conocer un poco el lugar.

En este caso, el paseo dura 15 minutos y en él podréis ver los principales monumentos del lugar recorriendo menos de 1 km. Pinchad aquí para ver el mapa de recorrido del paseo.

¿Os animáis?

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Camino de entrada a Santo Domingo de la Calzada (fotografía cedida en Flickr por Alberto Cabrera bajo las siguientes condiciones)

Lo primero: conozcamos la vida de Santo Domingo, patrón de los ingenieros

El surgimiento de la localidad de Santo Domingo de la Calzada se relaciona con la vida y obra de Domingo García, un hombre que en el S. XI dedicó su tiempo a construir infraestructuras para facilitar el camino a los peregrinos.

Según se dice, lo que hoy es Santo Domingo de la Calzada era en el S. XI un bosque de encinas al lado del río Oja. Un ermitaño llamado Domingo vivía en ese bosque, retirado a su espiritualidad porque no había sido admitido en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla. Él veía cada día las dificultades que tenían los peregrinos para sortear los accidentes geográficos en aquellas tierras, en un momento en el que el Camino estaba en todo su esplendor. Junto a un obispo, que también se propuso ayudarles, Domingo construyó un puente de madera sobre el río Oja.

Cuando el obispo murió, Domingo siguió creando infraestructuras, la más conocida una calzada de piedra que terminó dando nombre a la localidad actual en su honor. Cambió el puente de madera por uno de piedra y construyó un albergue e iglesia.

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Portada sur de la catedral de Santo Domingo, donde se encuentran los restos del santo (fotografía cedida en Flickr por Antonio Periago Miñarro bajo las siguientes condiciones)

Todo esto dio un impulso económico y poblacional al burgo que se estaba creando, en ese momento, potenciando el asentamiento de comerciantes. El rey Alfonso VI, viendo lo provechoso que era esto, decidió darle a Domingo la dirección de otras obras del Camino y él y su discípulo Juan de Ortega siguieron realizando diferentes infraestructuras. Por esto, Santo Domingo es hoy el patrón de los ingenieros de caminos, canales y puertos.

Milagros de Santo Domingo

La dedicación y el carácter solidario y afable de Domingo, que le hizo ser muy conocido por pobres y ricos durante sus 90 años de vida, han hecho que con el paso del tiempo se le hayan atribuido múltiples milagros a este santo. Muchos de ellos en vida y otros de curaciones de peregrinos cuando visitaron su sepulcro.

Su milagro más conocido es el del gallo y la gallina. Esta historia cuenta cómo una familia con un hijo joven que peregrinaba a Santiago paró en el hospital de peregrinos que Domingo había construido. La hospitalera se enamoró del chico, pero este no le correspondía y, despechada, ella le escondió un objeto de valor del albergue en la mochila al joven, acusándole de robarlo cuando se fue con su familia del lugar.

El chico fue condenado a la horca, sentencia que se cumplió. Pero, después de que se le ahorcase, sus padres se acercaron y escucharon como les hablaba y les decía que estaba vivo gracias a Domingo. Los progenitores corrieron a decírselo al corregidor, sabiendo que ante tal milagro iba a exculpar a su hijo. Cuando éste escuchó su historia, les dijo jocoso que seguro que el joven estaba tan vivo como la gallina (ya asada) que se disponía a comer. De pronto, la gallina revivió y el corregidor, asombrado, exculpó al chico.

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Talla de Santo Domingo en la catedral, con esculturas de un gallo y una gallina a su lado (fotografía cedida en Flickr por Rowanwindwhisler bajo las siguientes condiciones)

De ahí el lema del pueblo de Santo Domingo de la Calzada, “donde cantó la gallina después de asada”.  En honor a esta historia, se guardan en la catedral de la localidad una gallina y un gallo vivos que se cambian cada 15 días y durante las fiestas patronales de la localidad se comen “ahorcaditos”, unos dulces típicos.

Comenzamos nuestro paseo por la Calle Mayor…

Empezamos a caminar por el lado este del pueblo, entrando por su calle Mayor, en cuyo centro está el complejo que en su día inició Santo Domingo y que también visitaremos. 

A pocos metros de comenzar a andar, nos encontramos a nuestra izquierda con un gran edificio de piedra: es el monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación, del S. XVII. Esta abadía cisterciense tiene un albergue de peregrinos (gratuito) y una hospedería que usan las monjas como medio de vida.

Seguimos caminando y en unos metros vamos a pasar por la oficina de información turística, donde si queremos podemos hacer una parada para conseguir un plano o mayor información.

En unos 60 metros a nuestra izquierda se abre la plaza de la Alameda, un pequeño rincón verde donde relajarnos si lo necesitamos. Al otro lado de la calle está un edificio muy especial: la casa de la Cofradía del Santo. Está formado por varios edificios, desde el S. XVI hasta un albergue moderno y tiene un gran material en exposición sobre la vida del santo. En este lugar es donde se crían las aves que luego se llevan a la catedral para recordar el milagro de Santo Domingo.

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Calle Mayor de Santo Domingo de la Calzada (fotografía cedida en Flickr por Guillén Pérez bajo las siguientes condiciones)

LLegamos a la Plaza del Santo: torre, catedral y parador

En el centro del pueblo se encuentra la catedral de Santo Domingo. Su portada sur se abre a una plaza en la calle Mayor, donde hay una gran torre.

La Torre Exenta es la más alta de La Rioja y no es otra cosa que el campanario de la catedral. Es raro que el campanario se separe del edificio principal, pero se cree que en este caso se hizo porque el terreno era poco firme (por estar cerca del río) y este era el mejor lugar para aguantar tanto peso. De hecho, se dice que para ayudar a cimentar la torre se añadieron al terreno restos de huesos de animales. Antes que esta torre barroca hubo otra románica y gótica, destruidas por un incendio y por su mal estado, respectivamente.

El ticket de entrada de visita a la catedral puede incluir también la entrada a la torre exenta, que desde su último piso ofrece unas vistas espectaculares del entorno. Desde Tournride recomendamos que optéis por subir, ya que vale mucho la pena.

Camino francés, santo domingo de la calzada

Torre exenta de Santo Domingo de la Calzada (fotografía cedida en Flickr por Jose Luis Cernadas Iglesias bajo las siguientes condiciones)

Al lado de la torre vemos la entrada a una pequeña ermita, la ermita de Nuestra Señora de la Plaza. Se dice que se construyó sobre un antiguo oratorio que había hecho el santo con sus propias manos. El aspecto que tiene hoy en día es resultado de la superposición de diferentes obras hasta 1710.

Enfrente de la torre está uno de los dos paradores que hay en la localidad. El Parador ocupa lo que antiguamente era un hospital de peregrinos, realizado por Santo Domingo. Llama la atención su vestíbulo, con muchos arcos góticos y un techo artesonado de madera.

Entramos en la catedral de Santo Domingo de la Calzada

En la plaza del santo veremos la portada sur de la catedral. En este brazo del templo es donde se encuentra el sepulcro de Santo Domingo y el gallinero en donde se conservan un gallo y un gallina para no olvidar sus milagros.

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Portada sur de la catedral (fotografía cedida por la Catedral de Santo Domingo de la Calzada)

Esta misma catedral que hoy visitamos tiene su origen en aquel primitivo templo que Domingo García construyó en el S. XI cerca del río Oja, junto a un hospital. La creciente importancia de este núcleo en el Camino de Santiago fue haciendo que sucesivas reformas se sumasen a esa construcción inicial hasta llegar a formar lo que vemos hoy en día.

La relevancia que el lugar fue cobrando se puede ver no sólo en cómo esta se fue tallando en piedra, sino también en el rango que la primitiva iglesia fue acogiendo. Ya en 1106 se aumentó su rango a colegiata y en el S. XIII la sede episcopal se trasladó de Calahorra a Santo Domingo, por lo que el templo se convirtió en catedral.

Santo Domingo de la Calzada, camino frances

Torre exenta y restos de la muralla (fotografía cedida por la Catedral de Santo Domingo de la Calzada)

El resultado de todo esto es un templo de grandes dimensiones con planta de peregrinación en cruz latina, formado por una mezcla de estilos que atañen desde el románico hasta el barroco que encontramos, por ejemplo, en la torre exenta.

La planta de peregrinación es un tipo de forma de templo que incluye una especie de pasillo que bordea las naves y la girola, de manera que se puede recorrer todo el interior pegado a los muros sin intervenir en ningún momento en lo que pasa en la nave central y en el crucero. Así, se puede visitar el sepulcro de la iglesia sin molestar si está teniendo lugar misa en ese momento. La catedral de Santiago también tiene este tipo de planta.

 Santo Domingo de la Calzada, camino francés

Crucero y ábside de la catedral (fotografía cedida por la Catedral de Santo Domingo de la Calzada)

En la catedral de Santo Domingo os animamos a que abráis bien los ojos para fijaros en la decoración que hay en los capiteles de las columnas, sobre todo en las del ábside. Tanto en el interior como en el exterior hay todo un programa iconográfico tardorrománico impresionante, con escenas de animales fantásticos y representaciones de pasajes de la Biblia. Los expertos lo consideran uno de los mejores y más completos de esta época.

capitel

Detalle de un capitel del ábside de la catedral (fotografía cedida por la Catedral de Santo Domingo de la Calzada)

En la parte norte de la catedral se encuentra el claustro, que hoy acoge el Museo Catedralicio. Si os interesa la historia del lugar y el arte sacro, no dudéis en visitarlo. Horarios y precios de la visita a la catedral y al museo aquí. Además, en el brazo sur de la catedral también veremos el gallinero donde se guardan el gallo y la gallina que recuerdan el milagro del santo. 

Santo Domingo de la Calzada, Camino Francés

Gallinero de la catedral (fotografía cedida por la Catedral de Santo Domingo de la Calzada)

Entre restos de murallas y antiguos conventos, terminamos nuestro paseo con lo mejor de la gastronomía riojana

Bordeamos el ábside de la catedral y llegamos a la Plaza de España, donde está el ayuntamiento. Lo más característico del edificio son los soportales abiertos a la plaza por arcos rebajados, donde los comerciantes solían apostarse para vender sus productos bajo cubierto con el resguardo de la muralla tras ellos. Cuando el ayuntamiento se trasladó al piso superior, este comenzó a ampliarse sucesivamente hasta que durante el barroco se le dio la forma que tiene hoy en día.

santo domingo de la calzada, camino francés

Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada (fotografía cedida en Flickr por Rubén Vique bajo las siguientes condiciones)

Desde la plaza salimos a la Avenida Burgos, que rodea lo que antiguamente sería la muralla que protegía el núcleo antiguo de Santo Domingo de la Calzada. De hecho, unos metros más adelante veremos unos restos de ella bastante bien conservados.

Las murallas de esta población sumaban más de 1,5 km de perímetro en total, con una media de 12 metros de altura, 38 torreones y siete puertas. Lo que hoy vemos en la Avenida de Burgos son los restos de uno de esas torres y de parte de los gruesos muros que protegían Santo Domingo.

Seguimos bordeando el núcleo antiguo hasta llegar al Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda. Se construyó en el S. XVI para acoger a una comunidad franciscana, pero en el S. XIX con la desamortización el lugar se abandonó. Hoy en día ha sido reformado y acoge un Parador con restaurante. También parte del lugar se usa como taller para restaurar obras de arte.

La iglesia de San Francisco acoge el sepulcro de Fray Bernardo de Fresneda, que fue arzobispo y confesor de reyes como Felipe II o Carlos V. Él mismo puso muchos medios para reformar la iglesia que acogería su tumba y su esfuerzo hace que hoy su visita valga la pena. Especial atención al crucero de la iglesia, un buen ejemplo renacentista.

Nos encontramos en la Avenida de Juan Carlos I, el lugar perfecto para terminar nuestro paseo en Santo Domingo de la Calzada, porque en esta calle y en la paralela se concentran la mayoría de locales de restauración. Encontraréis ofertas para todo tipo de bolsillos y podréis probar platos típicos como el bacalao o las patatas a la riojana. Para beber, por supuesto, una buena copa de Rioja.

Mañana cambiamos de comunidad de nuevo, entramos en Castilla y León y pedalearemos hasta alcanzar Burgos, otra de las grandes ciudades jacobeas. ¡Buen camino!