Noticias del Camino de Santiago

ETAPA 2: RONCESVALLES-PAMPLONA

Distancia a Santiago: 753 km

Distancia en etapa: 48 km

Tiempo estimado: 4-5 horas

Cota mínima: 420 m

Cota máxima: 962 m

Dificultad de la ruta: media – alta

Lugares de interés: Bizkarreta, Zubiri, Villaba, Pamplona

Itinerario en Google Maps: Pincha aquí

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Tras una primera etapa muy exigente a nivel físico pero que nos ha permitido disfrutar de un paisaje espectacular, comenzamos nuestra segunda jornada de pedaleo en una etapa de perfil quebradizo pero más sencillo.

Desde Roncesvalles a Pamplona atravesaremos bosques de hayas, robles y bojs; cruzaremos puentes medievales como el de La Rabia o el de Los Bandidos y disfrutaremos del encanto de pintorescas poblaciones como Zubiri o Villaba. Terminaremos el día “por la puerta grande”, como dicen los toreros de la primera gran ciudad que visitaremos en nuestro peregrinaje: Pamplona.

Pamplona, Camino Francés

Pamplona en vista aérea, con la Plaza del Castillo en el centro (fotografía cedida por Unai Pascual Loyarte en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Para ir desde Roncesvalles a Pamplona en bicicleta se puede seguir prácticamente durante toda la ruta el camino original por el que también van los peregrinos a pie. Eso sí, para poder hacerlo sin problemas es necesario tener una bicicleta de montaña apta para terrenos complicados. Esta etapa no es tan exigente a nivel físico como la anterior pero sí que tiene un perfil bastante accidentado y el terreno a veces no es muy firme.

En general, es más complicada a nivel técnico, aunque el esfuerzo físico sea menor que en la anterior. Si no tenéis una buena bicicleta, no estáis acostumbrados a hacer bajadas por terrenos pedregosos o lleváis excesivo peso en las alforjas siempre podéis desviaros en algunos tramos e ir por carretera.

Incluso, podéis hacer toda la etapa siguiendo la N135. Esta es una zona de tradición ciclista y los conductores están acostumbrados a compartir los carriles con gente en bicicleta.

A pesar de que muchas veces se quiera seguir en la medida de lo posible el sendero original, si creéis que os vais a sentir más cómodos abandonándolo en algunos puntos, desde Tournride os animamos a hacerlo. Como ya hemos dicho anteriormente, se trata de que el Camino resulte una experiencia gratificante, ajustando sus exigencias a nuestros tiempos y circunstancias específicas.

PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE ETAPA

Explicamos ahora de manera general el perfil de los tramos de la etapa Roncesvalles-Pamplona. Se trata de que os hagáis una idea de lo que os espera en este segundo día. 

Comenzamos recorriendo los 2,7 km que separan nuestro punto de inicio de Burguete, la localidad más próxima. Se desciende por una suave pendiente que atraviesa el bosque del Valle del Arga y se llega a Espinal, donde hay un camping que puede servirnos de alojamiento. Desde allí nos enfrentaremos a nuestra primera subida: alcanzaremos el Alto de Mezquiriz (960 m) superando una pendiente media del 4% durante 1,7 km.

mezkiriz

Paisaje de Espinal al Alto de Mezkiriz (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Al llegar al Alto de Mezquiriz se cruza la N135 con el sendero original. Si decidimos seguir sin cogerla, nos enfrentaremos a la primera bajada con dificultad técnica. Bajamos por una pendiente por momentos bastante pronunciada que nos conducirá hasta un pequeño “salto” tras el que llegaremos a Bizkarreta. Desde allí nos espera la subida más dura del día, hacia el Alto de Erro. La diferencia de cota es de 120 metros. Aunque la pendiente media es de un 5%, hay tramos con saltos bastante marcados. La rampa puede ser un poco complicada porque hay piedras sueltas. Arriba vuelve a cruzar la N135 y, si hasta este momento os habéis sentido inseguros en algún momento en el sendero original, recomendamos que la cojáis.

La bajada desde el Erro es la pendiente más difícil ya que es muy rápida. Tiene una media del 5% de pendiente, pero el terreno no es nada firme y hay bastantes saltos. Bajando durante cerca de 4 km llegaremos a Zubiri, donde también hay alojamientos.

Desde Zubiri nos quedan unos 20 km de etapa que haremos sin perder de vista el río Arga. El terreno variará según el momento de la ruta. Comenzaremos con una suave bajada del 2% por una pista que cambiará de asfalto a grava o tierra hasta llegar a Larrasoaña primero y a Irotz después. Al pasar Larrasoaña, en Akerreta, nos encontraremos con una bajada corta pero rápida que nos exige precaución.

ZUBIRI

Camino hacia Zubiri (fotografía cedida por Malditofriki en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Tras pasar Irotz llegaremos a Zabaldika, donde nos encontraremos con que el camino se desdobla en dos:

– Siguiendo recto iremos por el sendero original que, tras una subida inicial, nos llevará por Arre y Villaba para terminar en Pamplona.

– Hacia la izquierda recorreremos una pista de cemento por un paseo fluvial muy bonito hasta Huarte y desde allí iremos directos al casco antiguo de Pamplona.

La segunda opción es más cómoda para los ciclistas, porque el terreno está mejor condicionado y es un fin de etapa tranquilo. Pero si elegimos la opción tradicional pasaremos por Villaba que, además de ser la localidad donde nació Miguel Induráin, también es un pueblo muy bonito.

villaba puente, camino francés

Puente de entrada a Villaba (fotografía cedida por Javier Mendía García en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Así que, en resumen, en esta etapa tenemos tres opciones de itinerario:

  1. Seguir durante toda la ruta el sendero original, teniendo en cuenta que nos encontraremos con bajadas rápidas y algún salto de fuerte pendiente. Es el camino que nos exige más a nivel físico y técnico, sobre todo porque el terreno es poco firme.
  2. Hacer la etapa por carretera siguiendo la N135, lo que además de ahorrar 5 km de pedaleo nos hace seguir un perfil menos accidentado e ir siempre por asfalto.
  3. Intercalar el sendero original con la N135. Los dos itinerarios se cruzan en todas las poblaciones de la etapa y, además, en el Alto de Mezquiriz y en el Alto de Erro.

Si queréis seguir el sendero original pero queréis evitar los puntos más complicados, recomendamos que después de subir el alto de Mezquiriz cojáis las N135 hasta Zubiri y allí toméis de nuevo el trazado tradicional. Si llueve, recomendamos escoger la segunda o tercera opción.

En cuanto a qué opción de camino es mejor tomar desde Zabaldika para entrar en Pamplona, para los ciclistas suele ser preferible ir por Huarte. El paseo es bonito y mucho menos accidentado. Aunque si sois fans de Induráin quizás queráis homenajearlo pasando por el pintoresco pueblo que lo vio nacer.

paseo huarte entrada a pamplona

Paseo de Huarte a la entrada de Pamplona (fotografía cedida por Hans-Jakob Weinz en Flickr bajo las siguientes condiciones)

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Si comenzáis el camino en Roncesvalles y por lo tanto esta es vuestra primera etapa, os ayudamos a llegar hasta allí. Lo mejor es ir hasta Pamplona en tren, avión o autobús y, una vez en la ciudad, escoger una de las siguientes opciones:
  1. Ir en autobús. Los billetes se compran en taquilla en la propia estación y cuestan cerca de 6 € (más otros 6€ por cada bicicleta).
  2. Ir en taxi. Si lo cogéis en el centro de Pamplona, el precio medio es de unos 60 € hasta Roncesvalles (en sábados y festivos cuesta 10 ó 15 € más). También podéis usar el servicio de compartir taxi para peregrinos de una de las compañías de la ciudad. Ponéis desde dónde salís y a qué hora queréis compartir y el sistema organiza la salida.
  • Aunque hemos avisado de que el perfil de esta etapa es accidentado, tampoco queremos asustaros. Puede hacerse con una buena bicicleta de montaña. Simplemente, tened cuidado en la bajada desde el Alto de Erro y con la rampa rápida que hay entre Akerreta y Zuriáin.
  • La N135 nos facilita coger la carretera en cualquier momento pero también crea peligros, cuidado con los cruces de sendero y carretera que exigen precaución para evitar accidentes.
  • Durante esta etapa encontraremos muchas poblaciones y, con ellas, lugares de alojamiento en los que podemos quedarnos si nos encontramos cansados. El paso por ellas también facilita el aprovisionamiento, hallaremos bastantes fuentes para reponer agua y lugares para comprar comida.

PATRIMONIO NATURAL, HISTÓRICO Y CULTURAL E ITINERARIO DETALLADO

En esta segunda etapa atravesaremos dos valles: el Valle del Erro entre los altos Mezkiriz y Erro y el Valle de Esteribar entre Zubiri y Pamplona. La configuración del terreno y la climatología de la zona han propiciado que toda esta zona haya sido poblada desde muchos siglos atrás. De hecho, algunas de las localidades por las que pasaremos son de fundación medieval y su crecimiento se debe al Camino de Santiago.

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Árbol en el Valle del Erro (fotografía cedida por Jose María Miñarro en Flickr bajo las siguientes condiciones, habiendo sido modificada)

COMENZAMOS EN RONCESVALLES CON UNO

DE LOS MISTERIOS DEL CAMINO… 

Ya hemos comentado qué ver  en Roncesvalles en la etapa anterior en un corto paseo. Al poco de salir de por la N135 nos encontraremos con nuestro primer punto de interés: la “Cruz de los peregrinos”. Junto con la “Cruz de Ferro” de León, es la más famosa del Camino Francés y, aunque se sabe por qué está allí, no se sabe de quién o cuando se hizo.

Esta cruz se relaciona con muchos personajes legendarios y, a pesar de la sencillez de sus formas, muchos peregrinos se paran a dejarle una ofrenda. Su talla primitiva es gótica (de cerca del S. XIV) y en ella se puede ver a Jesús crucificado en la parte superior y a la Virgen con el Niño en la inferior. Las otras dos figuras serían la de los monarcas Sancho “el Fuerte” y Clemencia, su mujer.

Se sabe quién colocó la cruz en ese lugar, porque hay documentos que explican que en 1880 el prior de Roncesvalles, llamado Francisco Polit, mandó colocarla allí aprovechando restos de varias cruces diferentes. El origen de estos restos es lo que crea controversia: unos creen que tendría restos de la Cruz de Roldán (S. XV) y otros que sería parte de una talla de los tiempos del mismo Carlomagno (S. VIII). Lo cierto es que en el Códice Calixtino se dice que Carlomagno había hecho instalar una cruz en el Alto de Ibañeta, en los Pirineos, y puede que con sus restos se hiciese la que hoy vemos al salir de Roncesvalles.

PRIMERA SUBIDA: DE BURGUETE AL ALTO DE MEZKIRIZ

Con este misterio sin resolver continuamos nuestro camino y llegamos hasta la primera población: Burguete. Su nombre le viene de su origen como “burgo” (pueblo) dependiente del hospital de peregrinos de Roncesvalles. Como patrimonio resaltable, cabe destacar la iglesia de San Nicolás de Bari. A pesar de que la mayoría de lo que hoy vemos es el del S. XX, la fachada es barroca (S. XVII). Dentro hay un retablo, también barroco, que vale la pena pararse a admirar.

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Peregrinos en bicicleta en Burguete (fotografía cedida por Juan Pablo Olmo en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Camino Francés, Burguete

Camino de Burguete a Espinal (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Salimos de Burguete y seguimos hasta Espinal, un pequeño pueblo-calle. Está rodeado de un paisaje tan bonito que hasta Ernest Hemingway se refirió a él en su libro “Fiesta” de 1926. Recorremos su vía principal con casas abalconadas y más de ocho siglos de tradición jacobea y en ella veremos la iglesia de San Bartolomé. Destaca su puntiagudo tejado con ventanas abuhardilladas. Esta zona en general es famosa por la pesca de la trucha en el río Irati, así como por una gastronomía centrada en hongos y setas (sobre todo en otoño).

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Pueblo de Espinal entre el paisaje verde (fotografía cedida por Alex Bikfalvi en Flickr bajo las siguientes condiciones)

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Paisaje de Espinal (fotografía cedida por Alex Bikfalvi en Flickr bajo las siguientes condiciones)

 

Saliendo de Espinal nos toca afrontar la subida al Alto de Mezkiriz. Al llegar arriba, nos encontraremos con una estela de piedra. En ella hay una talla de la Virgen con el Niño: es la llamada Virgen de Roncesvalles. La inscripción pide rezar un salve por la “reina”, la que ayuda a pasar la dificil etapa montañosa de los Pirineos y permite entrar en la “tierra de los navarros, rica en pan, leche y ganados”; como la describía el monje Aymeric en su “guía” del S. XII.

mezkiriz estela virgen

Estela de la Virgen en el Alto de Mezkiriz (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

BAJAMOS CON CUIDADO DEL ALTO DE MEZKIRIZ A ZUBIRI

Bajando del Alto de Mezkiriz nos encontraremos con Ureta y llegaremos después a Bizkarreta. Esta población se fundó a principios del S. XII con el nombre de “biscaretum” y era muy importante porque tenía un gran hospital de peregrinos. Roncesvalles la fue eclipsando con el paso del tiempo y de su primitivo hospital sólo quedan unos restos, que veremos al lado del sendero.

Hoy, el principal punto de interés de Bizkarreta es la iglesia de San Pedro. De su fábrica inicial sólo tenemos la portada. Es románica, muy sencilla. Siguiendo las características de su estilo, los muros son gruesos y la decoración muy simple. En este caso, lo más resaltable son las tres arquivoltas que marcan el arco de su puerta principal. La mayoría de los elementos restantes de la iglesia son posteriores, del S. XVIII.  

Antes de la subida al Alto de Erro pasamos por Linzoáin. Este pequeño y pintoresco pueblo tiene como único monumento resaltable otra iglesia, la de San Saturnino, también románica y muy sencilla. Pero lo que lo hace especial es más bien su ambiente apacible, a la margen del río Erro y con grandes casas ganaderas. Se respira la tranquilidad del campo navarro.

casa en linzoain

Casa ganadera en Linzoain (fotografía cedida por Alex Bikfalvi bajo las siguientes condiciones)

Tras este respiro de paz, toca pasar el Alto de Erro. Por el camino encontraremos el monumento a un peregrino japonés que falleció haciendo el camino. Tras la bajada llegaremos a Zubiri, la capital administrativa del Valle de Esteribar y el único núcleo industrializado, especialmente por su gran fábrica de procesamiento de magnesita. Su nombre en Euskera significa “pueblo del puente”, de zubi (puente) e iri (pueblo) y es que el conocido como “Puente de la Rabia” es uno de sus grandes atractivos.

DE ZUBIRI A ZABALDIKA POR LARRASOAÑA: ¡LA COSA VA DE PUENTES! 

Si estáis cansados, en Zubiri hay varios albergues que os pueden servir como lugar de parada de etapa. Podéis dormir en uno de ellos y pasar al día siguiente por Pamplona, que está a poco más de 20 km. Si no queréis parar, para seguir el camino no hay que entrar en Zubiri. Aún así, desde Tournride te recomendamos que te acerques a la entrada del pueblo para ver el Puente de la Rabia.

Puente de la rabia

Puente de la Rabia en Zubiri (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Este puente medieval cruza el río Arga. Su nombre deriva de una antigua tradición por la que los comerciantes hacían que sus animales diesen una vuelta alrededor del pilar central del puente. Se creía que esta columna tenía un poder sobrenatural que evitaba la enfermedad de la rabia. El puente sostiene el paso sobre dos grandes arcos de medio punto y sus pilares tienen unos tajamares de gran tamaño que alivian la presión de la corriente de agua. Desde el puente, podemos ver los grandes campos de cereal, el cultivo más importante del valle.

Zubiri, en sus orígenes, se constituía principalmente por el puente y una calle que lo unía con la iglesia de san Esteban y el hospital de Santa Magdalena. Hoy la iglesia es de nueva construcción porque la original se usó como cuartel militar durante las Guerras Carlistas del S. XIX y terminó siendo destruida. El hospital estaba al lado del puente, pero tampoco ha sido posible su conservación.

ZUBIRI

Zubiri (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Para continuar con la ruta volvemos sobre nuestros pasos desde Zubiri y, un kilómetro más adelante, nos encontramos con la empresa de magnesita enfrente de nosotros. La bordeamos por la carretera hasta llegar a la salida del área industrial. Puede que tengamos que sortear algunos escalones bajándonos de la bici. Un camino de piedra nos lleva hasta Illaratz, Ezkirotz (que en el S. X tenía un monasterio bastante importante) y termina en Larrasoaña.

El principal atractivo de Larrasoaña es el Puente de los Bandidos. Como el de la Rabia, también es medieval y cruza el río Arga. Se denomina así porque en este lugar solían ponerse los ladrones para asaltar a los peregrinos.  

Larrasoaña puente de los bandidos

Puente de los bandidos en Larrasoaña (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Para seguir hasta Akerreta no hay que entrar en Larrasoaña, pero una vez más os animamos a que os desvíes unos cientos de metros para ver el puente. Además, el pueblo  de Larrasoaña tiene mucha tradición jacobea, siendo un ejemplo de desarrollo gracias al Camino de Santiago. En el S. XII recibió lo que se llamaba el “fuero de los francos”, una serie de leyes que dispensaban de impuestos para animar a los extranjeros que hacían la peregrinación a instalarse a los lados del camino. Este tipo de pueblos siempre terminaban con la misma configuración: una gran calle central, por la que pasa el camino, flanqueada por el resto de construcciones. Hay que tener en cuenta que a todos los extranjeros que hacían el camino se les llamaba “francos” por entrar por Francia, no porque fuesen franceses.

Tras un corto ascenso, llegamos a Akerreta y desde allí atravesamos un denso bosque por una senda estrecha que va a la vera del río Arga. Así llegamos hasta Zuriáin. En este punto hay que coger un poco la carretera y luego podemos decidir si nos desviamos a la izquierda para coger un camino de hierba y pasar por Iroz o si seguimos directos a Zabaldika. Iroz no tiene nada reseñable a nivel artístico, pero el sendero original pasa por allí.

TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A PAMPLONA: LA DECISIÓN DE ZABALDIKA

Zabaldika es el punto en el cual se divide la ruta, cerca de un área de descanso.

Si cogemos hacia Huarte por la izquierda, tendremos que pasar un primer tramo de carretera y pista y luego cogeremos un bonito paseo fluvial por el Parque de la Tejería. Tras cruzar el Puente de la Magdalena ya entraremos en Pamplona. 

Puente de la Magdalena

Puente de la Magdalena, a la entrada de Pamplona (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Este puente fue declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico. Se construyó entre los S. XII y XV y su nombre viene dado por el barrio en el que se encuentra: el Barrio de la Magdalena. En una orilla hay un elaborado crucero con la imagen del apóstol. Siguiendo el sendero llegamos hasta las murallas de Pamplona. El perfil de todo el paseo es bastante llano y el itinerario es un poco más largo que por el camino original.

Si, por el contrario, escogemos ir de frente, tomaremos la ruta histórica que pasa por Arre y Villaba. Comenzaremos subiendo una pequeña pendiente que lleva a un antiguo señorío,hoy en ruinas. Continuando por pista y camino de hierba, nos encontraremos con una circunvalación. Podemos  evitarla pasando por un túnel subterráneo.

Así habremos llegado a Arre, donde otro puente nos permite a la entrada al pueblo. Es un puente medieval de 55 metros, más grande que los anteriores, que cruza el río Ulzama y conduce hacia el convento de la Trinidad. El río Ulzama termina desembocando en el río Arga y tiene 9 puentes medievales que lo cruzan. Este conduce directamente a un complejo de albergue y basílica para peregrinos. Todo era un antiguo hospital de peregrinos del S. XI. En el interior de la iglesia, dedicada a la Santísima Trinidad, hay un retablo neorrománico del S. XIX. Todo está gestionado por una cofradía y por la Orden de los Maristas.

Trinidad de arre

Trinidad de Arre (fotografía cedida por José Antonio Gil en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Muy cerca de Arre vemos Villaba, lo que significa que sólo nos quedan unos 4 Km para llegar a Pamplona. Villaba fue fundada en el S. XII por mandato real. Su cercanía a Pamplona y la mejora de las comunicaciones durante el S. XX con la construcción de un ferrocarril eléctrico hizo que se ligase a la expansión urbana de Pamplona. Su calle mayor es la calle del sendero jacobeo. En una rotonda instalaron una escultura como monumento honorífico a Miguel Induráin, que nació en esta localidad en 1964. Consta de la silueta metálica del ciclista, subiendo por la línea recta de un perfil de etapa en pendiente.

Y, AL FIN… ¡PAMPLONA!

Salimos de Villaba y llegamos a nuestro fin de etapa: Pamplona. Conocida internacionalmente por sus San Fermines, es una ciudad que tiene mucho que ofrecernos. Tras sellar nuestra credencial y descansar un poco en el albergue, no podemos perdernos la oportunidad de recorrerla y probar alguno de sus deliciosos “pintxos”.

Para empezar, un poco de Historia…

Pamplona ha sido poblada desde hace miles de años. De hecho, ¡se han encontrado útiles y menhires debajo de su suelo que datan de hace más de 75 000 años! Este territorio cargado de Historia ha estado condicionado, sobre todo desde el S. IX, por tres factores principales:

  • Los diferentes “fueros” (leyes u ordenaciones específicas) que ha tenido la ciudad y que dieron mucho poder al clero frente al poder civil.
  • Su condición como punto de recepción de inmigrantes o “francos” que crearon sus propios barrios desde el S. XI
  • Su posición estratégica en un alto cerca de la frontera con Francia. Desde que Pamplona pasa a ser parte de la Corona de Castilla en el S. XV, será un punto de defensa importante en todas las guerras que se mantendrán con el país vecino.

En realidad, lo que hoy conocemos como Pamplona es la unión de tres burgos o ciudades diferentes. El primer núcleo, que hoy sería la parte en la que está la catedral (la más alta de la ciudad), estaba poblado desde siglos antes de la llegada de los romanos en el año 75 a.C. Sus habitantes eran los “vascones”. Cuando los romanos vieron la posición de aquel núcleo, elevado sobre un valle y rodeado por el río Arga, lo conquistaron y lo convirtieron en un punto estratégico del imperio. Lo urbanizaron y lo usaron como nudo de comunicación entre la Península y Europa.

AEREA PAMPLONA

Con la caída del imperio llegan los visigodos y después los musulmanes. En la guerra para echar al conquistador árabe, el clero ayuda de manera decisiva. Como agradecimiento, el rey decide darle poderes especiales a la Iglesia de la ciudad y le da una condición de autogobierno particular. Se crea el “Reino de Pamplona”, regido por un fuero en el que el obispo es el señor de la ciudad y la catedral su punto neurálgico.

Mientras ese núcleo sigue siendo muy importante, en el S. XI llegan al territorio “francos”, inmigrantes que crean una población al lado de esa y se dedican al comercio. En el XII llega otra oleada de inmigrantes llamados “navarros” y también crean su propio burgo: la “navarrería”.

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Navarrería hoy en día (fotografía cedida por Mario Sánchez Prada en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Durante los siglos siguientes cada burgo se amuralla y se crean tensiones entre ellos, desatándose peleas que terminan cuando el rey Carlos III los une en una sola entidad en el año 1423.

En ese momento puede decirse que surge Pamplona, tal y como la entendemos hoy en día. En el S. XVI pasa a ser de la Corona de Castilla. Como la ciudad está muy cerca de la frontera francesa y durante ese siglo hay diferentes enfrentamientos entre ambas coronas, Pamplona debe fortificarse. Se construye la ciudadela, uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar renacentista de Europa. Hoy se conserva muy bien y en él hay un gran parque que merece la pena visitar.

ciudadela pamplona

Muralla de la ciudadela (fotografía cedida por Isumelzo en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Así llegamos al S. XVIII. El papel de la Iglesia y su situación estratégica militar y comercial creó una composición social curiosa. Aunque lo normal era que la mayoría de la población fuesen agricultores o artesanos, en Pamplona había un porcentaje altísimo de alto clero y aristocracia; lo que la convertía en una ciudad muy tradicional. Por ello, en ese siglo se decide “modernizar” la ciudad: se urbaniza, se dota de servicios como el alcantarillado municipal y se remodelan edificios principales. Por ejemplo, la fachada de la catedral se reformó en ese siglo, por lo que es neoclásica.

Todo este proceso se interrumpe cuando en el S. XIX Napoléon conquista la ciudad. Tras la Guerra de la Independencia que libra a la península del conquistador francés, se produce una pugna por el poder entre los liberales y los carlistas. Los liberales apoyaban la creación de un gobierno central que controlase todo el territorio español sin distinciones, mientras que los carlistas eran más tradicionales y querían mantener el régimen de fueros especiales de Navarra.

pamplona monumento a los fueros?Mario Sánchez prada

Monumento a los fueros (fotografía cedida por Mario Sánchez Prada en Flickr bajo las siguientes condiciones)

En Pamplona la negociación entre los dos bandos para la constitución de un gobierno terminó haciendo que la ciudad en particular, y Navarra en general, tengan unas condiciones de autogobierno especiales en algunos aspectos. De hecho, a finales del S. XIX se intentaron abolir esos fueros, pero una gran manifestación social lo impidió. En honor a ese episodio se erigió el Monumento a los Fueros en paseo de Sarasate.

Desde ese momento y hasta hoy, la ciudad no ha parado de crecer. Se construyen sucesivos ensanches y se tiran muchos de los muros que, como herencia de aquella división en tres burgos, seguían separando los barrios.

Hoy en día es una ciudad muy moderna, con grandes extensiones de zonas verdes y una gran cantidad de vida cultural. ¿Te animas a conocerla?

Paseo de un día por Pamplona: como verdaderos “pamplonicos”

En Tournride te proponemos un recorrido de un día por Pamplona para que puedas hacerte una idea general del lugar, porque sabemos que seguramente tendrás que seguir pedaleando hacia Santiago al día siguiente. De todas maneras, Pamplona es una de las principales paradas del Camino Francés y si puedes no te arrepentirás de alargar la parada y dedicarle unos días completos a esta preciosa ciudad. Más abajo te damos planes adicionales para ello.

Siempre es más fácil guiarse con un mapa. A pesar de que seguramente en tu alojamiento o en la oficina de turismo podrán facilitarte uno, te dejamos aquí un mapa que puede servirte de guía.

Si llegas antes de comer puedes reponer fuerzas comiendo en alguno de los lugares que ofrecen menú del día (con asombrosa calidad-precio) cerca del ayuntamiento. Después, empezamos la tarde recorriendo algunos de los lugares más conocidos de Pamplona por ser parte del recorrido de los encierros de los San Fermines.

PAMPLONA MONUMENTO

Monumento a los San Fermines en Pamplona

Comenzamos en la Plaza Consistorial. Es un sitio importante para la ciudad porque el emplazamiento escogido para el ayuntamiento es muy simbólico: está en el lugar en el que se unían los tres “burgos” que se juntaron para crear Pamplona en 1423. A pesar de eso, el edificio del ayuntamiento no es de ese siglo. Se hizo cuando se modernizó la ciudad en los S. XVII y XVIII y, por ello, es barroco tardío y neoclásico.

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Plaza Consistorial de Pamplona (fotografía cedida por Total13 en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Esta plaza es muy conocida porque en ella tienen lugar dos de los momentos más importantes de los San Fermines. Desde ella se lanza el “chupinazo” que da comienzo a las fiestas el 6 de julio y, en ella también, se canta el “pobre de mí” que pone punto final a las celebraciones. A las 12 de la noche del día 14 de julio una multitud se reúne en la plaza y canta sosteniendo una vela una canción que dice “pobre de mí, pobre de mí; que se han acabado las fiestas de San Fermín”.

Desde la Plaza Consistorial salimos por la calle Mercaderes y desde allí giramos a la peatonal Estafeta. La esquina de encuentro de ambas calles es uno de los puntos más míticos de los encierros. Ya en Estafeta, veremos en la mitad de la calle unas pequeñas escaleras a la derecha. Subiéndolas nos saldremos del recorrido que siguen los toros y se abrirá ante nosotros la gran Plaza del Castillo.

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Plaza del Castillo en Pamplona (fotografía cedida por Batto en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Esta plaza es el centro neurálgico de la ciudad. Antiguamente había un castillo cerca, de ahí su nombre. Antes las corridas de toros se hacían en esta plaza, como en muchas otras ciudades de España que no tenían plaza de toros. Se cercaba con un “curro” de madera y se cubría el suelo de arena. Hoy en día, tiene espacios ajardinados y muchas cafeterías en sus soportales.

En una de las esquinas de la plaza podremos ver el Paseo de Sarasate. Allí se encuentra la iglesia de San Nicolás, una de las más grandes de las muchas que adornan la ciudad. Antiguamente San Nicolás era uno de los tres burgos que constituían Pamplona. La iglesia que vemos hoy tiene aspecto de fortaleza en el exterior porque se hizo pensando en ella como lugar defensivo, dadas los múltiples enfrentamientos que se producían con los otros dos burgos. De hecho, su torre es en realidad una torre de vigilancia.

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Fotografía antigua de la iglesia de San Nicolás (cedida por Batto en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Este aspecto de fortaleza exterior contrasta con el interior: unas hermosas cúpulas góticas con tallas finísimas maravillan por su altura. Recomendamos pararse también a admirar el órgano. Es barroco y es el más importante de la ciudad.

Seguimos por el Paseo de Sarasate, donde al terminar giraremos a la derecha para coger la Taconera. Allí se encuentra el Parque de la Taconera, uno de los lugares verdes más especiales de Pamplona. En el antiguo foso de la muralla veremos una gran cantidad de animales: ciervos, patos, pavos reales…. Todos ellos conviven en semilibertad, rodeados por un hermoso parque con diferentes especies arbóreas. Todo un remanso de paz. De hecho, si no queréis comer en un espacio hostelero, desde Tournride os recomendamos que os sentéis en uno de sus bancos o en su mullida hierba a la sombra de un árbol para hacer un picnic. Después, podéis tomar un café en el Café Vienés, un bohemio y tranquilo punto de encuentro intelectual en Pamplona.

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Foto aérea de parte de la ciudadela (fotografía cedida por el Ayuntamiento de Pamplona ).

Saliendo de la Taconera entraremos en la ciudadela. Esta antigua fortificación militar es hoy un parque de 280 000 metros cuadrados repleto de atractivos: esculturas, pabellones de exposiciones, más de 30 especies arboréas, zonas de ocio infantil… Es importante saber que está prohibida la entrada con cualquier tipo de vehículo (incluyendo bicicletas) y que sólo abre durante el día.

Pensada en la época renacentista, en la que Italia vivió un gran momento cultural e intelectual, esta fortificación fue diseñada por un ingeniero militar del país vecino: Giacomo Palearo. También había hecho otro ya parecido en Amberes. Tiene 5 baluartes que le dan una forma parecida a la de una estrella, aunque dos de ellos están desaparecidos. Estaba rodeada por unos fosos, que hoy son zonas verdes, en donde había puentes levadizos.

Volviendo sobre nuestros pasos dejamos a la izquierda la Taconera y entramos por la calle Mayor, donde al entrar veremos la iglesia de San Lorenzo. En ella está la capilla de San Fermín de Amiens, patrón de la ciudad. La fiesta en su honor se hizo coincidir con una “feria franca” en la época medieval, es decir, una feria de comerciantes con algunas exenciones de impuestos. Como parte de lo que se vendía era ganado, se hacían corridas de toros y encierros. Se convirtió en la fiesta patronal y desde 1950 se ha ido haciendo cada vez más famosa, hasta llegar a la fiesta internacional que es hoy en día.

Seguimos por la calle mayor y volvemos a la plaza consistorial. Cogiendo de nuevo la calle mercaderes, seguimos recto y llegamos directos a la catedral donde, si aún no lo habéis hecho, podéis sellar la credencial.

pamplona, camino francés

Portada de la catedral de Santa María la Real

La catedral de Santa Maria la Real se hizo, en su mayor parte, en los S. XIV y XV. Antes había otra iglesia, pero se tiró para construir este grandioso y sobrio templo con grandes ventanales ojivales (de arcos apuntados). Pero lo que realmente no se puede dejar de visitar es su claustro. Es uno de los mejores ejemplos góticos de Europa y sus arcos de piedra con calados finísimos maravillan a todo el que lo ve. La catedral tiene horario y hay que pagar por entrar, aunque hay descuentos para peregrinos. Para consultar estos datos puedes consultar la página de la catedral. 

Saliendo de la catedral cogemos la calle de la Navarrería, antiguo burgo de los inmigrantes navarros, y al final giramos a la derecha en la calle del Carmen. Al final, en el Portal de Francia, volvemos a girar a la derecha y llegamos hasta el Rincón del Caballo Blanco. En este lugar tenemos unas impresionantes vistas de la parte baja de la ciudad y es el lugar perfecto para terminar un día repleto de descubrimientos. Hay diferentes bares y restaurantes con terrazas en los que podemos tomar algo de beber o de comer.

PAMPLONA CABALLO BLANCO, camino francés

Rincón del Caballo Blanco en Pamplona

Si no encontramos sitio o no queremos terminar en este lugar, podemos volver a bajar  al centro del núcleo histórico. En las calles Estafeta, Mercaderes y Zapatería, aledañas a la Plaza del Castillo, podremos probar los famosos “pintxos” de la ciudad. Alta gastronomía a muy buen precio. Si nos apetece probar diferentes pinchos en bares distintos pero no queremos tomar mucha bebida, podemos pedir un “zurito” en cada uno. Sería lo equivalente a pedir un “corto” (una caña pequeña) en Navarra.

Todo este recorrido suma únicamente 50 minutos caminando en total más, por supuesto, el tiempo que queramos dedicar a cada lugar que visitemos. Un paseito cargado de historia, zonas verdes y buena gastronomía. ¡Anímate a dejar la bici y caminar!

Unos días en Pamplona: ¿Qué más ver y hacer?

Por supuesto, el paseo que hemos propuesto en el apartado anterior es susceptible de dividirse y realizarse con más calma. Pero, además de lo que ya hemos descrito, enumeramos aquí algunos de los otros atractivos que tiene la ciudad:

  • Seguir conociendo un poco más la tradición taurina visitando otros lugares míticos de la ciudad: La plaza de toros, edificada a principios del S. XX y que es la cuarta más grande del mundo o el Monumento al Encierro. Es una enorme escultura de bronce que representa perfectamente el movimiento y el dinamismo de un encierro, toda una obra de arte. Podemos verlo en la Avenida de Roncesvalles con el Paseo de Carlos III.
  • Ver grandes colecciones de arte. En la ciudad hay dos museos principales:
  1. El Museo de Navarra. Desde esculturas de la fachada antigua de la catedral hasta cuadros de Goya, todos reunidos bajo un mismo techo. Más información, tarifas y horarios aquí.
  2. El Museo de la Universidad de Navarra. Un moderno edificio alberga una preciosa colección de arte contemporáneo, formada a partir del legado de una coleccionista privada que reunió más de 100 obras de artistas como Picasso, Chillida, Rothko o Kandinsky. A ella se le han ido sumando otras colecciones cedidas o privadas. Si te gusta el arte, encontrarás aquí un espacio en el que te sentirás como en casa.
  • Recorrer la parte amurallada de la ciudad que nos falta. Pamplona es un ejemplo bellísimo de ciudad fortificada y el cuidado con el que se ha mantenido permite disfrutar de largos paseos. Si queréis aprender un poco más sobre este tema podéis visitar el Fortín de San Bartolomé, un antiguo fuerte que hoy alberga el Centro de Interpretación de las Fortificaciones de Pamplona. Es un espacio divulgativo y su enfoque es muy didáctico, no precisa de guía. Para más información visita su web.

Además de todos estos planes Tournride te recomienda, simplemente, lo siguiente: disfruta de la alta calidad de la gastronomía navarra y relájate en los múltiples rincones tranquilos de Pamplona. Aún queda camino hasta Santiago, ¡te lo mereces!

ETAPA 1: DE SAINT-JEAN PIED DE PORT

A RONCESVALLES

Distancia a Santiago: 785 km

Distancia en etapa: 26 km por Ruta de los Puertos de Cize / 28 km por Ruta de Valcarlos

Tiempo estimado: 4-5 horas

Cota mínima: 165 m en Saint Jean Pied de Port

Cota máxima: 1480 m en Alto de Lepoeder por la Ruta de los Puertos de Cize / 1057 m en Alto de Ibañeta por Ruta de Valcarlos

Dificultad de la ruta: Alta / Muy alta

Lugares de interés: Saint Jean Pied de Port, Alto de Ibañeta, Roncesvalles

Itinerarios en Google Maps: Pincha aquí

Ruta y perfil etapa 1, Saint Jean-Roncesvalles

Pincha en el mapa para ampliar

En esta primera etapa nos enfrentaremos a la que puede ser la ruta más dura de todas, pero que recompensa con una de las vistas más espectaculares del camino. Cruzaremos los Pirineos, un paisaje extraordinario cargado de historia en una etapa en la que superaremos cerca de 1250 metros de desnivel.

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PERFIL Y RECORRIDO GENERAL DE LA ETAPA

En esta etapa tenemos dos opciones de itinerario:

  1. Elegir la ruta tradicional que recorren los peregrinos a pie, denominado “Ruta de los Puertos de Cize” o “Ruta de Napoleón”. Mapa de itinerario aquí siguiendo la ruta granate.
  2. Obviar ese camino y optar por hacer el recorrido en carretera, siguiendo la D933 y la N135. Esta ruta se conoce como “Ruta de Valcarlos”, ya que pasa por esa localidad. Mapa de itinerario aquí siguiendo la ruta azul.

Las consideraciones a tener en cuenta para escoger una u otra ruta son las siguientes: la climatología, nuestra forma física y el mes del año en el que peregrinamos.

Debido a los accidentes de montaña que algunos peregrinos han sufrido durante el invierno, por desinformación o por exceso de confianza, se ha prohibido el tránsito por la Ruta de los Puertos de Cize entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo. Si peregrinamos durante esos meses, debemos obligatoriamente hacerlo por la ruta de carretera de Valcarlos.

Si escogéis la ruta de los Puertos de Cize…

A pesar de su dificultad, la Ruta de los Puertos de Cize es la más espectacular y realmente el esfuerzo por hacerla vale la pena. Si estás en forma física relativamente buena podrás hacer frente a este sendero. Siempre cuenta con que en algunos momentos vas a tener que bajarte de la bici y empujar, pero será más una cuestión de paciencia que una lucha contra el agotamiento. En este camino percibiremos bastante el peso de las alforjas, subir algunos tramos con más de diez kilos se puede notar.

Aunque estés dentro de los meses permitidos, si hace mal tiempo, tanto porque llueve o nieva o porque hace muchísimo viento o está nublado, no cojas esta ruta tradicional. Puede ser muy peligrosa con mal tiempo, la lluvia embarra el terreno y con mucho viento el esfuerzo de subida se multiplica. Si está muy nublado, no obtendremos ninguna recompensa en forma de vistas y, por lo tanto, tampoco tiene mucho sentido ir por los Puertos de Cize.

La forma general del perfil de etapa por la Ruta de los Puertos de Cize es bastante accidentado. Como ya hemos mencionado, se suben casi 1315 metros en total. Aún así, hay que tener en cuenta que la principal cuesta la encontraremos al poco de salir de Saint-Jean, donde subiremos una pendiente del casi 13% durante algo más de 4 kilómetros. Aunque sea casi al principio de vuestro camino, no dudéis en bajaros de la bicicleta si es necesario, de lo contrario podríais agotaros y tener problemas para enfrentar el resto de la etapa. Sino, recordad que la realización del camino en bicicletas eléctricas siempre es una muy buena opción y os puede ayudar en momentos como estos.

Al llegar al mirador de Arbola Azpian la pendiente se suaviza y así seguirá hasta la cota máxima de etapa, en el Alto de Lepoeder (1480 m). A partir de ese momento comienza una bajada hasta Roncesvalles que se disfruta mucho, aunque hay que ir atentos y no relajarse ya que también requiere cierta dificultad técnica.

Si optais por la ruta por de Valcarlos…

La ruta por carretera es menos espectacular pero también ofrece unas buenas vistas y es necesaria en caso de climatología adversa. Además es menos dura, así que si tu forma física no es tan buena esta puede ser una muy buena opción para ti. La ruta sigue el recorrido de la carretera nacional D933 hasta Arnéguy, donde se cruza la frontera con Francia y se entra en España por la N135. Se pasa por Valcarlos y se sigue hasta el mítico Alto de Ibañeta (1057 m).

Por su parte, el perfil de etapa por la Ruta de Valcarlos es más suave que el de la ruta tradicional, en total se supera un desnivel de menos de 900 metros.

Saliendo de Saint-Jean Pied de Port cogeremos la carretera D933 y durante los primeros ocho kilómetros el desnivel a superar será de cerca de 200 metros. Al llegar a Arnéguy, donde se cruza la frontera franco-española, la carretera D933 se convierte en la N135 y la pendiente se hará progresivamente más pronunciada según nos vayamos acercando al Alto de Ibañeta, cota máxima en este itinerario con 1057 m. La pendiente general en ese tramo será de cerca del 6%. En esta ruta debemos tener cuidado con el tráfico rodado de coches y/o camiones. Es una carretera general y siempre debemos tomar las precauciones que sean necesarias, llevando el chaleco reflectante o luces si es necesario.

Variantes de ruta

Una tercera opción de itinerario sería la de conjugar ambas rutas. Podemos coger la Ruta de los Puertos de Cize y al llegar al Collado Leopeder coger un desvío que nos llevará directos al Alto de Ibañeta, donde continuaremos por la N135 hasta llegar a Roncesvalles. El mapa de ruta podéis verlo aquí siguiendo la ruta amarilla que une las otras dos. 

Si eres un ciclista experimentado y al llegar a Roncesvalles aún te ves con fuerzas o te encuentras con que no hay sitio para dormir, puedes continuar hasta Zubiri. Son cerca de 22 km más a recorrer, pero es todo cuesta abajo y es un camino bastante apacible. Si no hay sitio en Roncesvalles pero tampoco te ves capaz de llegar hasta Zubiri, hay sitios intermedios en los que se puede pernoctar, como por ejemplo campings en Burguete (que sólo está a 3 km de Roncesvalles).

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CONSEJOS PRÁCTICOS

Desde Tournride queremos facilitarte tu comienzo de camino. Para ello, reunimos aquí algunos consejos e información útil para esta primera etapa:

  • Siempre dicen que “los comienzos son duros” y esta etapa es un ejemplo de ello. Si decidís hacerla os reportará una experiencia increíble y una imponente conexión con la naturaleza, pero debéis hacerla con calma y escuchar a vuestro cuerpo. Si sentís que debéis parar y empujar la bicicleta en algún momento, hacedlo.

 

  • No olvidéis nunca que desde el 2015 está prohibido coger la ruta tradicional de los Puertos de Cize entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo.

 

  • Ya que la Ruta de los Puertos de Cize no pasa prácticamente por ninguna población, se ha habilitado un refugio para pasar la noche en caso de emergencia. Se denomina refugio Izandorre y se encuentra en Lepoeder. Dentro también encontraremos un sistema de comunicación que siempre tendrá cobertura (red TETRA) y que nos pondrá en contacto con el 112 con sólo pulsar un botón.

 

  • Llevar comida y agua para toda la ruta, especialmente si cogemos la ruta tradicional. A veces las fuentes están secas.

 

  • Siempre insistimos en que es necesario encontrar un equilibrio adecuado entre el peso de las alforjas y lo que necesitamos llevar con nosotros. Puede que al ser la primera etapa, hayáis pensado en no cargar con algunas cosas y cogerlas cuando las necesitéis. Pero si escogéis la Ruta de los Puertos de Cize es interesante que tengáis un poco más en cuenta llevar provisiones adecuadas, tanto a nivel de comida y bebida como de abrigo o herramientas por si tenéis que arreglar algo de vuestra bicicleta. Si habéis alquilado bicicleta con Tournride, tendréis el seguro de asistencia que podrá atenderos y reparar vuestra bicicleta, así como un pack básico de herramientas en las alforjas que alquiléis.

 

  • Si comenzáis el camino en Saint-Jean, podéis coger la credencial de peregrino y conseguir el primer sello en la oficina de atención al peregrino (número 39 de la Rue de la Citadelle). Ese documento se convertirá en vuestro “pasaporte” de peregrino y os acreditará la distancia recorrida cuando vayáis a por la “compostella” en Santiago.

 

  • Puntos confusos de señalización durante la ruta:

 

  1. Para salir de Saint-Jean Pied de Port y comenzar la peregrinación debéis recorrer la Rue d’Espagne, sea cual sea la ruta que queráis tomar. Al llegar al final encontraréis una señal que marca la Ruta de los Puertos de Cize, clavada junto al símbolo de la concha (está escrita en francés y se puede leer Chamin de Saint Jacques de Compostelle). Si queréis ir por la Ruta de Valcarlos, obviad esa señal y continuad recto hasta encontrar el letrero amarillo que, señalando a la derecha, indica el camino hacia Arnéguy y Valcarlos.
  2. Durante la Ruta de los Puertos de Cize hay que estar atentos al cruzar la frontera con España. Desde Saint-Jean Pied de Port podremos seguir la carretera secundaria D428 pero, al llegar a ese punto, tenemos que abandonarla y recorrer poco menos de dos kilómetros por una pista de hierba. El desvío está indicado con un cartel de madera que nos indica a la derecha, al lado de la carretera. En la hierba, unos pocos metros más adelante, hay una cruz de madera vallada con flores y ofrendas alrededor que nos puede servir de referencia. Se denomina Cruz de Thibault. En este mapa podréis ver con street view el itinerario hasta ese punto confuso. 

 

Ya en España, el gobierno navarro ha mejorado mucho la señalización instalando una serie de postes numerados que sirven de buena referencia para no dudar nunca de que vamos por el camino correcto.

  • Para llegar a Saint-Jean y comenzar desde allí el camino, tenéis varias opciones:

 

  1. Coger un autobús desde Pamplona a Saint-Jean Pied de Port. No los hay todo el año, generalmente sólo hasta octubre. Confirmad siempre antes de salir en la página de Alsa. El precio medio es de 20-22 € y dependiendo del mes hay desde dos hasta 4 salidas diarias.
  2. Coger un autobús desde Pamplona a Roncesvalles (Alsa o Conda desde la página de Movelia). Al llegar a Roncesvalles podéis buscar a gente con la que compartir un taxi hasta Saint-Jean. Los coches están esperando nada más bajarse del bus.
  3. Podéis llegar a cualquier localidad cercana en Francia o España y desde allí buscar en páginas como BlaBlaCar o foros del Camino de Santiago para llegar hasta Saint-Jean.

 

 

  • Os informamos de que en Roncesvalles no hay ningún cajero automático, aunque en Saint-Jean sí que hay varios. Dado que en Saint-Jean podéis tener cargos extra por sacar dinero desde el extranjero, recomendamos que llevéis el dinero que vayáis a necesitar para pasar esa noche en Saint-Jean y la siguiente en Roncesvalles. El primer cajero lo encontraréis al pasar Roncesvalles, en Burguete.

 

DE SAINT-JEAN A RONCESVALLES: PATRIMONIO

NATURAL E HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Como ya mencionamos en alguna otra ocasión, el Camino Francés es historia viva y en permanente transformación, un gran relato milenario tallado en piedra. Durante su recorrido nos impresionarán sus grandes construcciones medievales y modernas. Pero en esta primera etapa tendremos la oportunidad de sumergirnos en un paisaje natural tan inmenso que nos hará olvidar, al menos durante una jornada, los grandes logros de la Humanidad y nos recordará la grandiosidad de la naturaleza.

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Los Pirineos: naturaleza, mitología e importante frontera histórica

Hoy cruzaremos los Pirineos, una cordillera de 415 kilómetros de largo que separa de manera natural Francia y España. Los nombres de algunos de sus picos de más de 3000 metros nos recuerdan su magnificiencia y también su peligrosidad: el Monte Perdido o el Pico Maldito pierden por poco el título del más alto ante el Aneto (de 3404 m de altitud).

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Todas las explicaciones etimológicas que se dan de la denominación “Pirineos” provienen de tiempos antiguos. Para algunos el nombre de la cordillera fue dado en recuerdo a la historia de amor trágico de Pyrene, una muchacha que se enamoró de Hércules. La leyenda cuenta que él la abandonó por esta zona y ella, loca de amor, comenzó a perseguirlo, pero unos animales salvajes la devoraron. Cuando Hércules escuchó sus gritos y volvió para intentar socorrerla ya era demasiado tarde. Sintiéndose apenado y culpable, le construyó un grandioso mausoleo amontonando rocas hasta formar la enorme cordillera de montañas que hoy llamamos Pirineos.

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Pintura de Nestor Martín-Fernández de la Torre, “Hércules amasando entre las llamas el túmulo de Pirene” (1909)

Otras explicaciones relacionan la palabra “Pirineos” con pyros, “fuego” en griego. Historiadores griegos como Estrabón hablan de un incendio tan colosal que hasta fundió las minas de oro y plata subterráneas, causado por la roturación de cultivos de unos pastores. También se podría referir a otra historia mitológica de Pyrene. Ésta cuenta que ella dio a luz una serpiente justo antes de morir y que al colocar su cuerpo en una hoguera ésta creó un incendio tan monumental que hizo que quien lo vio denominase a esas montañas llameantes “Pirineos”.

Los Pirineos han constituido desde tiempos muy antiguos una frontera natural muy importante que ha influido en el avance o retroceso de conquistas y civilizaciones. La ruta que hoy siguen los peregrinos, que hemos denominado Ruta de los Puertos de Cize, se asienta sobre lo que antiguamente era una carretera romana: la Via Trajana, que unía Astorga con Burdeos.

Ese mismo sendero usaron los árabes cuando en el S. VIII, después de conquistar la Península Ibérica, cruzaron los Pirineos para intentar hacer lo mismo con el resto de Europa. Tras perder contra Carlos Martel en la Batalla de Poitiers en el año 732 d.C., tuvieron que replegarse y los Pirineos sirvieron de frontera natural entre ambos bandos. Allí puso Carlomagno la “Marca Hispánica”, la frontera de su imperio con el Islam.

La misma antigua Vía Trajana fue la que el clérigo Aymeric Picaud recorrió en el S. XII cuando redactó su “guía” del Camino de Santiago, recogida hoy en el Códice Calixtino. Por ella cruzó también Napoleón en el S. XIX cuando intentó conquistar España, lo que desencadenó la Guerra de la Independencia, retratada por Goya en su famoso cuadro de Los fusilamientos del tres de mayo.

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“El tres de mayo en Madrid” de Francisco de Goya

Salimos de Saint-Jean visitando sus principales monumentos

Conociendo ya la importancia natural e histórica de los senderos que vamos a recorrer hoy en los Pirineos, en Tournride os contamos por qué monumentos y lugares vale la pena bajarse de la bici durante unos minutos.

Comencemos por el inicio de nuestra etapa: Saint-Jean Pied de Port, llamado así por estar “a pie del puerto” de montaña. Este pequeño pueblecito fue fundado en el Medioevo y hoy, al conjugar su ubicación de montaña y su antigüedad, se convierte en un pintoresco lugar para empezar el camino. De hecho, se calcula que 1 de cada 4 peregrinos que llegan a Santiago han salido o han pasado por allí.

Sus calles principales son dos: la Rue d’Espagne y la Rue de la Citadelle. El pueblo está dividido por el río Nive y La Rue d’Espagne une la dos partes mediante un puente. En la orilla norte se encuentra la iglesia de la Asunción, también conocida como iglesia de Notre Dame du Bout du Pont, llamada así precisamente por estar al “final del puente”. La iglesia de piedra roja tiene apariencia de fortaleza y es medieval. A pesar de que es de estilo gótico su fachada es bastante compacta y carente de decoración, aunque por dentro la finura de sus bóvedas y cristaleras absidiales sí que recuerdan a la denominada “arquitectura de la luz” gótica.

En la la parte norte de la Rue de la Citadelle se encuentra la  Puerta de Santiago, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998 junto con las rutas del Camino Francés. El pueblo está amurallado y tiene varias puertas, pero ésta es la más famosa porque desde el S. XI entran por ella todos los peregrinos que desde Europa elegían tomar la ruta por Saint-Jean para entrar a España. Si subimos toda la Rue de la Citadelle llegaremos a la Ciudadela de Mendiguren, una antigua fortificación del S. XVII desde la que se tiene unas vistas impresionantes del entorno.

Qué ver en la Ruta de los Puertos de Cize

Si cogemos la ruta tradicional de los Puertos de Cize, durante el camino nos encontraremos con tres puntos clave.

En primer lugar, en el kilómetro 11,3 a nuestra izquierda veremos a la Virgen de Biakorri. Se trata de la protectora de los pastores a quien ahora dejan ofrendas los miles de peregrinos que la ven durante el camino. Desde ese punto hay buenas vistas, así que si queréis descansar un rato este podría ser un buen momento para sentarse y reponer fuerzas admirando el paisaje.

Siguiendo el camino, en el kilómetro 16,5 encontraremos la Fuente de Roldán. Roldán es un mítico comandante del ejército de Carlomagno que, según textos carolingios y cantares de gesta, murió peleando contra los vascones en una batalla que tuvo lugar cerca de Roncesvalles entre los siglos VIII y IX.

En el kilómetro 21,6 llegamos a la cota más alta de etapa, en Collado Lepoeder. Desde ese punto podremos seguir por esta ruta bajando por una empinada pendiente con unas vistas impresionantes hasta llegar a Roncesvalles o, por el contrario, desviarnos para llegar al Alto de Ibañeta (km 24,1).

En Ibañeta veremos una capilla de techos angulosos construida en los años 60. Se hizo en recuerdo a la que antiguamente formaba parte de un antiguo monasterio, en la que había una campana que se tocaba para evitar que los peregrinos medievales se perdiesen. Desde ese punto poco nos queda de etapa, ya que en menos de dos kilómetros de descenso podremos llegar a Roncesvalles.

Qué ver en la Ruta de Valcarlos

Si en vez de coger la Ruta de Napoleón cogemos la Ruta de Valcarlos, pasaremos por Arnéguy y por el pueblo que da nombre a este itinerario. Ya Aymeric Picaud escribió en su “guía” del camino que por el valle llamado Valcarlos “pasan también muchos peregrinos que van a Santiago y no quieren escalar el monte”.  Se relaciona el lugar con la batalla del ejército de Carlomagno contra los vascones. De hecho, se dice que su nombre puede provenir de ese hecho (“valle de Carlos”).

En Valcarlos podremos ver la iglesia de Santiago Apóstol, construida entre los S. XVIII y XIX. En la parte baja tiene un triple arcada y, para romper con la horizontalidad predominante de su fachada, en el medio se alza una torre cuadrada con tejado piramidal. Si decidimos entrar en su interior, veremos cómo la mayor parte de la decoración se centra en el retablo neogótico (S. XIX) que adorna el ábside.

Cerca de la fachada de la iglesia, siguiendo un poco la calle, veremos una escultura del artista Jorge Oteiza, pensada como un monumento al peregrino. Seis figuras geométricas de diferentes materiales se enclavan en una base de hormigón, asemejando una fila de peregrinos caminando hacia el mismo lugar.

En Valcarlos se sigue practicando una danza ancestral declarada Bien de Interés Cultural de Navarra. A sus danzarines se les llama “bolantes”, ya que bailan en el aire haciendo volar unas cintas de colores que llevan colgadas de sus trajes blancos. Si tenéis la oportunidad de presenciar una de sus actuaciones no dudéis en pararos a descansar viéndolo un rato. Se baila siempre el domingo de Resurrección durante la Semana Santa, pero también podéis mirar en la página del ayuntamiento de Valcarlos si hay alguna programada.

Llegamos a fin de ruta: un paseo por Roncesvalles

Siguiendo por la Ruta de Valcarlos llegamos también al Alto de Ibañeta y, desde allí, descenderemos hasta Roncesvalles. En este pueblo, en el que viven cerca de 30 personas, podremos ver diferentes monumentos en relación al Camino de Santiago. Pinchando aquí podréis ver el itinerario del paseo por Roncesvalles. 

Comenzamos por uno de los monumentos más emblemáticos, la iglesia Colegiata de Santa María. El edificio se construyó en el S. XIII y, dentro de la península ibérica, es uno de los pocos ejemplos de gótico francés. Durante los siguientes cinco siglos sufrió diferentes incendios que terminaron propiciando que en el S. XIX se decidiese reconstruirla prácticamente entera. Durante esta obra se cambió mucho su forma original, por lo que hoy podemos ver cómo a pesar de que en el interior conserva las líneas góticas (arcos ojivales, formas góticas, triforio…) en el exterior hay muchos elementos barrocos.

En esta iglesia hay todos los días a las 20,00 una misa especial dedicada a los peregrinos. Al final de la misma se leen todos los nombres de las personas que han llegado ese día al pueblo y de los que al día siguiente inician su camino, bendiciéndolos y pidiendo por ellos al son de la música de órgano.

Cerca del ábside de la colegiata, bordeando el albergue, llegamos a la Capilla de San Agustín, original del S. XIV pero reconstruida a principios del XX. Por fuera tiene aspecto muy sólido, parece casi la torre de una fortaleza. Sin embargo su bóveda interior, apoyada en cuatro enormes ménsulas, destaca por su elegancia y por la elaboración en la talla de los nervios que la componen. En el centro del espacio está el sepulcro del rey Sancho VII “el Fuerte”, formado por una talla reconstruida en el S. XIX sobre la primitiva del S. XIII.

Cerca de la casa prioral se encuentra el conjunto formado por la iglesia de Santiago y la Capilla del Espíritu Santo. La iglesia o capilla de Santiago es un pequeño templo gótico (S. XIII) de planta rectangular y cubierta sencilla, de bóveda de crucería. El exterior también es sobrio, consistente en una pared de sillería irregular. El arco de la portada, dado que el templo es gótico, es apuntado.

En el tímpano de la iglesia de Santiago hay una talla de un crismón. El crismón es un pictograma que representa a Cristo. Contiene las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego (X y P) y tiene las letras alfa y omega, que eran la primera y última letra del alfabeto griego, representando a Jesucristo como el principio y el fin de todas las cosas.

Ya en el interior, vale la pena nombrar una réplica de una de las tallas más famosas de Santiago de todo el Camino Francés: la de Santiago “Beltza” (negro) de Puente la Reina. El renombre de esta escultura, que veremos en nuestra tercera etapa, hizo que se decidiese crear una copia para esta capilla de Roncesvalles.

A la Capilla del Espíritu Santo también se le denomina el Silo de Carlomagno. Es la construcción más antigua del pueblo, datando del S. XII, aunque está muy transformada. Se dice que Carlomagno hizo construir este edificio para enterrar a sus caballeros muertos en la batalla de Roncesvalles, entre el que estaba Roldán, del que ya vimos una fuente conmemorativa en la etapa desde Saint-Jean. Se construyó sobre un pozo, en el que podrían haberse echado los huesos de los miembros del ejército muertos. En este osario se dice que durante los siglos se dejaron los restos de peregrinos. Sobre el pozo se hizo la capilla, que es cuadrada y está cubierta de manera sencilla. Como este espacio estaba a un nivel más elevado se decidió en el S. XVII hacer un arcada de piedra en tres de sus lados. En ella, bajo sus arcos de medio punto, se enterraron canónigos de la colegiata de Santa María.

Nos despedimos para reponer fuerzas…

A pesar de que esta etapa es dura a nivel físico, hemos visto que tanto el paisaje como el patrimonio que nos espera en su recorrido vale la pena.

Por ello Tournride te pone todas las facilidades para que empieces desde ese punto, llevándose tu equipaje y facilitándote el equipo necesario para que comiences a pedalear. ¡Anímate a comenzar en Saint-Jean y descubre la experiencia de peregrinaje que los Pirineos pueden ofrecer!

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El Camino Francés es la ruta que ha recibido a más personas desde que surgió la peregrinación a Santiago. Es el itinerario más mencionado en todas las fuentes históricas, el mejor señalizado y el que está dotado de más servicios al peregrino.

Con esta presentación, te animamos a que conozcas un poco más esta ruta milenaria y te ayudamos a planificar tu peregrinación por el Camino Francés.

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Flecha formada con piedras en un sendero del Camino Francés (fotografía cedida por Paul Quayle)

HISTORIA DEL CAMINO FRANCÉS

El denominado Camino Francés es la ruta jacobea por excelencia y, sin duda, la más transitada en todos los momentos de la historia de la peregrinación a Santiago. Múltiples textos desde el S. XI hablan de él y se describe ya como un “fenómeno de masas” en una texto redactado por un monje en el S. XII, conocido hoy como el “Códice Calixtino” y considerado la primera guía turística de la Historia. 

El patrocinio de la Iglesia y la Corona comenzó a definir un itinerario

Peregrinar supone ir desde un punto inicial hasta, en este caso, Santiago de Compostela. En realidad da igual por dónde lo hagas siempre que llegues al lugar de meta, pero la gran cantidad de gente que se dirigía hacia el mismo lugar, ya desde la Edad Media, hizo que surgiesen una serie de infraestructuras para atenderlos. La ubicación de estas infraestructuras, la protección que algunos senderos recibían por órdenes de caballeros que cuidaban a los peregrinos y la morfología del terreno terminaron por definir los diferentes “caminos” que hoy casi todo el mundo sigue para peregrinar.

El Camino Francés y las poblaciones por las que pasa empezaron a definirse desde el momento en el que se produjo el descubrimiento de las reliquias del apóstol en el S. IX.  A la Corona le ayudó a asegurar el territorio que recuperaba de los árabes, poblando territorio vacío con grupos cristianos. Por eso, creaban nuevas villas y hacían pasar por allí el Camino. Los reyes también dieron a la Orden de Cluny mucho apoyo para que crease toda una red de monasterios a lo largo del norte de España. Los cluniacenses surgieron en el S.X en Francia y fueron muy relevantes en España por la gran cantidad de hospitales y albergues que ponían a disposición del peregrino. 

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Monasterio de la Orden de Cluny en Carrión de los Condes (fotografía cedida por Miguel Ángel García en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Además, cuando se comenzó a peregrinar uno de los principales problemas de los caminantes era, sin duda, la seguridad. Por ello, la concreción de un camino específico para peregrinar era importante, ya que permitía dar una mayor protección a los caminantes. Este camino se fijó ya en el S. XI, sobre todo gracias a reyes como Sancho III el Mayor o Alfonso VI.

Francia se convierte en punto de entrada: la importancia de los francos

La noticia del descubrimiento de las reliquias de Santiago comenzó a difundirse por Europa ya en los S. IX y X. Francia, por su posición fronteriza, se convirtió en el principal lugar de paso para la entrada en la Península Ibérica.

La corte de Carlomagno en el S. X también sirvió como foco publicitario para la peregrinación a Santiago, ya que si se volvía a hacer que el norte de la península fuese cristiano ellos no tendrían que preocuparse por la presión que los árabes hacían en su frontera con los Pirineos. La corte llegó a afirmar que había sido el propio Carlomagno quien había descubierto los restos del apóstol. 

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Capilla de Santiago y el conocido como “silo de Carlomagno” en Roncesvalles (fotografía cedida por José Antonio Gil Martínez en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Durante la Edad Media a todos aquellos peregrinos que entraban por Francia se les llamaba francos, fuesen o no procedentes de territorio galo (aunque la mayoría lo eran). Hay que tener en cuenta que hoy en día podemos volver a casa en tren al llegar a la meta, pero en aquel momento había que desandar el camino. Por todas las dificultades que conllevaba la vuelta, muchos francos se quedaban en la península ibérica.

Además, durante los S. XI-XIII los reyes dieron muchas cartas pueblas a los francos para que se asentasen en lugares despoblados, haciendo que el Camino Francés pasase por esas nuevas localidades. Las cartas pueblas son órdenes reales que otorgan ventajas fiscales o comerciales a un grupo social a cambio de asentarse en un lugar determinado.

Santiago de Compostela, Camino de Santiago

Calle del Franco en Santiago de Compostela, 2013 (fotografía cedida por Contando Estrelas en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Aún hoy podemos encontrar reminiscencias de todo ello, como por ejemplo en el barrio “del Franco” en Santiago de Compostela, denominado así por sus antiguos moradores, o también en todas las poblaciones que crecieron a lo largo del Camino Francés gracias a los servicios que daban a los peregrinos. Lugares como Puente la Reina tienen su origen en un núcleo que va aumentando de manera lineal teniendo el camino de peregrinación en el medio.

El Códice Calixtino: la primera “guía turística” del Camino Francés

Estamos seguros de que en S. XII las rutas del Camino Francés estaban fijadas, ya que el Códice Calixtino es una prueba irrefutable de ello. El códice data del año 1140 d.C. y se denomina de esta manera porque comienza con una carta del papa Calixto II, dirigida al arzobispo de Santiago (Diego Gelmírez) y a los monjes de Cluny.

Códice Calixtino, Camino de Santiago

Libro IV del Códice Calixtino (fotografía cedida por Manuel en Flickr bajo las siguientes condiciones)

El Codex Calixtinus es muy interesante porque en él, además de recogerse historias de milagros y relatos del apóstol, se incluye un libro cuya autoría se ha atribuido tradicionalmente a un monje francés llamado Aymeric Picaud. Este clérigo describe con bastante minuciosidad las rutas a Santiago de Compostela, así como los santuarios que se pueden encontrar en sus caminos; y también da consejos y anécdotas para peregrinar. Es lo que hoy en día denominaríamos una especie de guía turística y, por su antigüedad, el códice tiene un valor incalculable. Desgraciadamente, se hizo conocido en los últimos años por su robo en manos de un trabajador de la catedral en 2011, aunque fue hallado y devuelto a su lugar en 2012.

Códice CalixtinoCódice Calixtino, Camino Santiago

Afluencia del Camino Francés durante la Historia

 

Del esplendor medieval al ocultamiento de las reliquias

En su guía Aymeric describe el Camino Francés como un itinerario de masas, con miles de personas yendo hacia Compostela. Este esplendor  comienza a decaer claramente en el en el S. XVI, aunque ya en el S. XIV se había visto muy afectado por la gran peste que asoló Europa.

La aparición del Protestantismo también afectó a la peregrinación, ya que incluso Lutero trataba de convencer al pueblo de que no fuese hasta Santiago. Hizo dudar de la autenticidad de las reliquias, llegando a decir que  allí tanto podía estar el apóstol como “un perro o caballo muerto”.

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Escultura de Lutero en Berlín

Además, también en el S. XVI se producen una serie de ataques piratas en Galicia, entre ellos los de Francis Drake.  Este corsario ya había expresado su intención de destruir la catedral si tenía la oportunidad. Por ello el arzobispo de Santiago, Juan de Sanclemente,  decidió ocultar las reliquias del apóstol enterrándolas en el suelo del ábside de la catedral.

Con él murió el secreto de la ubicación de tan preciado tesoro y no fue hasta 1879, casi tres siglos después, cuando el historiador gallego López Ferreiro descubrió las reliquias de nuevo. En ese S. XIX la peregrinación vivía uno de sus más grandes momentos de decadencia, incentivado también por la llegada de gobiernos liberales al poder y, este nuevo descubrimiento junto con la declaración papal de autenticidad de las reliquias cinco años después, contribuyó a darle un empujón a la peregrinación y al Camino Francés.

Este empuje fue detenido por el estado de guerra total que se vivió en Europa durante la primera mitad del S. XX. Pero, en la posguerra, el Camino Francés volvió a acoger a peregrinos que buscaban recuperar en sus senderos la unidad cultural de una Europa que se había roto luchando entre ella. Comenzaron a surgir asociaciones en relación al Camino y el Camino Francés se comienza a señalizar debidamente.

Esfuerzos desde los años 80 por revitalizar el Camino: de Elías Valiña al Plan Xacobeo

En un primer momento, este esfuerzo de dinamizar el  Camino fue de la mano de personas que, a nombre individual, decidían tratar de potenciar la peregrinación y ayudar a todos los que decidían emprenderla.

El Camino Francés fue el primero en ser señalizado adecuadamente y esto se le debe a un párroco de O Cebreiro llamado Elías Valiña, que fue el creador del símbolo de la flecha amarilla. Elías decidió rehabilitar el hospital de peregrinos de su parroquia y, como los peregrinos le decían que se perdían durante el camino desde Francia, en 1984 compró la pintura sobrante de señalizar las carreteras y se fue en un coche dos caballos desde Roncesvalles hasta Santiago. Fue marcando con una flecha todos los lugares susceptibles de crear confusiones en los peregrinos. Desde entonces ese símbolo de señalización, junto con la vieira, se ha mantenido. 

Señalización Camino Francés, Flecha amarilla

Piedra con la flecha amarilla en el Camino Francés

En 1991 a estos esfuerzos individuales se les suma el institucional mediante la creación por parte de la Xunta de Galicia del Plan Xacobeo, una institución pensada para investigar sobre el Camino y potenciar la peregrinación. Desde entonces, la ruta milenaria del Camino Francés no ha parado de recibir cada vez más peregrinos, superando cada año el récord de peregrinos del anterior.

RUTAS E ITINERARIOS EN EL CAMINO FRANCÉS

Recorremos las mismas rutas desde el S. XII

Las rutas que definió en el S. XII el monje Aymeric Picaud siguen siendo las que hoy en día integran el Camino Francés. En su “guía” de 1140 el clérigo definía cuatro rutas, que desde París, Vezelay, Le Puy y Arles conectaban con el resto del continente. Las tres primeras se unían en Saint Jean Pied de Port y, la última, entraba por la frontera en Somport.

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Mapa de las rutas del Camino Francés

Hoy en día, mucha gente opta por comenzar su camino en Saint Jean, subiendo en la primera etapa la colina que une esta pequeña población con Roncesvalles. Es una etapa dura pero que recompensa a los peregrinos con unas vistas y un paisaje espectacular. Desde Roncesvalles, se cruza Navarra pasando por Pamplona hasta llegar a las cercanías de Puente la Reina. 

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Cruz de los Pirineos en el Camino Francés (fotografía cedida por Emilio en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Si comenzamos en Somport recorreremos lo que se conoce como Camino Aragonés hasta cerca de Puente la Reina, donde los peregrinos de ambas rutas coinciden en la ermita de San Salvador. El itinerario aragonés discurre siguiendo en su mayor parte el recorrido del río Aragón y en él nos encontraremos paisajes de belleza singular, de montaña, bosque y praderas. También visitaremos lugares de gran valor patrimonial, como la catedral de Jaca o el monasterio de Leyre.

Hay que tener en cuenta que el Camino Aragonés es más duro y de mayor dificultad técnica para peregrinar en bicicleta, especialmente en los meses de invierno. Por ello, si es la primera vez que te animas a venir a Santiago, te aconsejamos que escojas la opción de comenzar en Saint Jean o Roncesvalles. Si quieres hacerlo desde Somport, cuenta con que dependiendo de la climatología puede que tengas que coger tramos de carretera.

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Río Aragón en los Pirineos

Número de etapas, señalización y servicios para ciclistas en el Camino Francés

En cuanto al número de etapas en bicicleta, tanto desde Somport como desde Saint Jean Pied de Port se tarda, a nivel general, cerca de tres días en pasar por Puente la Reina. Si empezamos en Somport puede que queramos añadir una etapa más para hacer el camino de manera más relajada.

En general, dedicaremos a pedalear una media de 15 días desde cualquiera de los dos puntos de inicio. En kilómetros, recorreremos 785 desde Saint Jean de Port y 820 desde Somport.  

Desde Tournride queremos recalcar que, para disfrutar del camino, nunca debemos tomarnos la peregrinación como una carrera. Hay personas que hacen el Camino Francés en 12 días y otras que necesitan 19 y, por supuesto, el esfuerzo realizado siempre es igual de encomiable y cada uno debe sentirse orgulloso de sí mismo.

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Peregrina enfrente de la catedral mostrando su credencial sellada (fotografía cedida por Paul Quayle)

Lo que sí que recomendamos es que trates de organizar las etapas y el tiempo para no encontrarte con obligaciones que te hagan dejar el camino a medias. La experiencia dice que siempre es mucho más reconfortante llegar a la catedral que realizar etapas intermedias sin llegar a la meta.

Además, para conseguir la  acreditación de peregrino compostelano, la “Compostella, se deben realizar al menos 200 kilómetros en bicicleta o 100 Km a pie, pero deben ser los últimos y hay que llegar a Santiago. La temporalización o velocidad, por supuesto, la elige cada uno.

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Credencial con el primer sello de un peregrino (fotografía cedida por Juan Pablo Olmo en Flickr bajo las siguientes condiciones)

El Camino Francés está bien señalizado y cuenta con muchas poblaciones intermedias en las que encontraremos los servicios que necesitemos, por lo que en cada etapa contaremos con mucha flexibilidad para ir decidiendo hasta dónde queremos llegar.  De media, en el Camino Francés hay una población cada menos de 4 Km, la mayoría con algún albergue. Muchos de ellos disponen de lugares cerrados para guardar las bicicletas. Por ello, cada día tendremos varios lugares que podremos elegir como fin de etapa. 

Además de alojamientos, en muchas de las poblaciones encontraremos comercios en los que podremos comprar cosas que necesitemos. ¡Tened esto en mente a la hora de llenar las alforjas porque todo lo que metáis al principio os acompañará como peso extra!

Proposición de planificación de etapas para el Camino Francés en bicicleta

Nosotros hemos diseñado una planificación del Camino Francés para peregrinos en bicicleta tratando de que fuese apta para la mayoría de los ciclistas. Por ello, en base a cada perfil del terreno y a su dificultad las etapas pueden tener más o menos kilómetros. Hemos previsto una temporalización de 15 días, recorriendo 26 kilómetros al día en la etapa más corta y 86 en la más larga. La media será de unos 58 km/día. Recordad siempre que esto es una sugerencia, podéis unir o dividir más las etapas.

Desde Tournride proponemos lo siguiente:

  • Saint-Jean Pied de Port – Santiago de Compostela:
  1. Saint-Jean Pied de Port – Roncesvalles (26 km)
  2. Roncesvalles – Pamplona (48 km)
  3. Pamplona – Estella (44 km)
  4. Estella – Logroño (49 km)
  5. Logroño – Santo Domingo de la Calzada (48 km)
  6. Santo Domingo de la Calzada – Burgos (75 km)
  7. Burgos – Carrión de los Condes (86 km)
  8. Carrión de los Condes – Sahagún (39 km)
  9. Sahagún – León (57 km)
  10. León – Astorga (49 km)
  11. Astorga – Ponferrada (54 km)
  12. Ponferrada – O Cebreiro (50 km)
  13. O Cebreiro – Sarria (40 km)
  14. Sarria – Palas de Rei (47 km)
  15. Palas de Rei – Santiago (69 km)

 

  • Somport – Santiago de Compostela:
  1. Somport – Arrés (59 km)
  2. Arrés – Sangüesa (49 km)
  3. Sangüesa – Puente la Reina (56 km)
  4. Puente la Reina – Logroño (76 km)
  5. Logroño – Santo Domingo de la Calzada (48 km)
  6. Santo Domingo de la Calzada – Burgos (75 km)
  7. Burgos – Carrión de los Condes (86 km)
  8. Carrión de los Condes – Sahagún (39 km)
  9. Sahagún – León (57 km)
  10. León – Astorga (49 km)
  11. Astorga – Ponferrada (54 km)
  12. Ponferrada – O Cebreiro (50 km)
  13. O Cebreiro – Sarria (40 km)
  14. Sarria – Palas de Rei (47 km)
  15. Palas de Rei – Santiago (69 km)

Periódicamente iremos publicando información sobre cada etapa. Podrás conocer el perfil general del terreno y qué ver y hacer en ese itinerario. También daremos consejos prácticos sobre alojamiento y acceso a servicios.

EL PATRIMONIO DEL CAMINO FRANCÉS

Arte y arquitectura: toda una historia tallada en piedra

Desde el descubrimiento de las reliquias del apóstol en el S. IX, los senderos del Camino Francés se han ido llenando de historia tallada en piedra. Todos estos monumentos hoy siguen recibiendo a los visitantes que deciden emprender la peregrinación a Santiago y se han convertido por sí mismos en una razón para dedicar tiempo y esfuerzo al camino.

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Espadaña de la catedral de Santiago, con una escultura del apóstol como peregrino (fotografía cedida por Contando Estrelas en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Además de este patrimonio material, el Camino Francés ha sido por sí mismo un elemento generador de cultura. Por sus rutas viajaron innovaciones, descubrimientos e ideas en las mentes de quienes las transitaban. Gracias a ello, personas de todas las clases sociales y lugares de Europa fueron poniéndose en contacto y, por primera vez en la historia, se fue generando lo que hoy podemos entender como la “identidad europea” que, más allá de explicaciones económicas, da sentido a nuestra unión. Es también debido a lo anterior que podemos encontrar por vez primera un estilo artístico que se extiende más allá de lo local, abarcando diferentes lugares de Europa: el románico.

Por todo esto el Camino Francés fue declarado en 1987 “Primer Itinerario Cultural Europeo”, en 1993 “Patrimonio Mundial Cultural y Nacional” por la UNESCO y en 2004 le otorgaron el “Premio Príncipe de Asturias a la Concordia”.

Camino de Santiago, Itinerario Cultural Europeo

Cartel del Camino de Santiago como Itinerario Cultural Europeo (fotografía cedida por Paul Quayle)

Además del patrimonio que se relaciona específicamente con el camino, podremos ver todo lo que la España nos puede ofrecer. La Península Ibérica es un territorio que ha sido poblado desde tiempos muy antiguos y el Camino Francés nos permite visitar lugares representativos de muchos momentos históricos. Desde los restos arqueológicos de nuestros homínidos predecesores en la sierra burgalesa de Atapuerca hasta las grandes construcciones contemporáneas de ciudades como Burgos, León, Logroño o Astorga; pasando por diferentes restos romanos, visigodos y medievales.

El patrimonio arquitectónico y artístico religioso de catedrales como Jaca o de monasterios como el de Miraflores de Burgos se mezclará con restos de arquitectura civil pensada para facilitar el camino de los peregrinos: puentes medievales como el de Puente la Reina o castillos templarios como el de Ponferrada servían para facilitar el camino y proteger a los caminantes.

Camino de Santiago, Puente la Reina

Puente medieval en Puente la Reina, Navarra (fotografía cedida por Aherrero en Flickr bajo las siguientes condiciones)

También hallaremos multitud de hospitales de peregrinos como el hoy impresionante parador de San Marcos en León y podremos saciar nuestra sed en las diferentes fuentes construidas para ayudar a los viajeros. Las veremos de diferentes tipos, desde la fuente gótica de los Moros en Monjardín hasta la de Bodegas Iratxe, que mana vino en vez de agua como homenaje a aquellos peregrinos medievales cuya sustento base eran el pan y el tinto.

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Parador de San Marcos en León (fotografía cedida por Antramir en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Cultura y folclore en el Camino Francés

Además de todo el patrimonio material ya descrito, al realizar el Camino Francés cruzaremos una gran cantidad de poblaciones del norte de España. Esto nos brinda la oportunidad de sumergirnos en su cultura y en sus tradiciones y, si tenemos suerte, de acudir algunas de sus fiestas populares. Podemos coincidir con los famosos San Fermines en Pamplona o, incluso, entrar en Santiago en plena celebración del Apóstol.

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San Fermines 2011 (fotografía cedida por Asier Solana en Flickr bajo las siguientes condiciones)

Un elemento añadido a la experiencia del camino es poder probar la gastronomía española. Después de duras jornadas de pedaleo disfrutaremos como nunca de la que muchos dicen que es la mejor comida del mundo. Podrás probar los embutidos típicos, como el chorizo y la cecina; así como la gran variedad de quesos elaborados de manera tradicional. Los platos populares como el cocido maragato, el caldo gallego, el pulpo á feira, etc., nos ayudarán a reponer fuerzas para afrontar la jornada al día siguiente.

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Pulpo a la gallega (fotografía cedida por Santi Villamarín por Flickr bajo las siguientes condiciones)

Además de la comida, también podremos aprender un elemento muy importante de la cultura española: la cultura del vino. El Camino Francés discurre por territorios que forman parte de distintas denominaciones de origen como La Rioja, Bierzo o Ribeira Sacra y pasa cerca de otras como Ribera del Duero o Toro. Podremos ir recorriendo España con nuestro paladar.

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Camino Francés en Navarra (fotografía cedida por Paul Quayle)

Al seguir los senderos del Camino Francés estaremos formando parte de una historia viva y en permanente transformación. Es el Camino con mayúsculas y por excelencia y, desde el S. IX, ha acogido a todas las personas que han querido dejar sus huellas en él. Además, su buena señalización y calidad de servicios facilitan su recorrido ciclable. ¿Te animas a convertirte en un franco y pedalear con nosotros?

 

Decía Jacinto Benavente que “una cosa es continuar la Historia y otra repetirla“. Por eso en Tournride hemos decidido acercaros hoy, de manera sencilla, la crónica de acontecimientos que llevó al nacimiento del Camino de Santiago y que lo engrandeció hasta convertirlo en lo que es hoy. Porque queremos que sepáis que peregrinar es formar parte de una Historia milenaria y en permanente evolución: la meta continúa siendo la misma, Santiago de Compostela, pero la Historia cambia con la suma de las vivencias de las personas que recorren sus caminos.

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Nuestra historia comienza cuando Santiago el Mayor viene a la Península Ibérica en el S. I d.C. a predicar y sigue cuando, después de morir en Jerusalén, sus discípulos traen sus restos de nuevo al mismo lugar. Sin embargo, para que la peregrinación se convirtiese en el “fenómeno de masas” que fue durante la época medieval, se necesitaba mucho más.

Por ello, para comprender por qué la Iglesia y la Corona hicieron tantos esfuerzos por patrocinar el Camino de Santiago y hacerlo grande, debemos entender cómo se forjó la inventioel descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago en el S. IX d.C. En ello tuvo mucho que ver la situación política y religiosa que dominaba la península ibérica en ese momento, con los árabes arrebatando territorio al cristianismo.

Primero Santiago el Mayor vino a Gallaecia…

Se dice que tras la crucifixión de Cristo en el año 33 d.C. en Jerusalén, los 12 apóstoles fueron a predicar a diferentes lugares del mundo. Santiago el Mayor viajó hasta lo que en aquel momento los romanos denominaban Gallaecia, que ocupaba un poco más del territorio de lo que actualmente es Galicia, en el noroeste de la península ibérica. Allí se encontró con una población autóctona politeísta que no le facilitó su labor predicadora pero, aun así, él no desistió e incluso llegó a conseguir que siete discípulos le acompañasen cuando decidió volver a Jerusalén.

La Virgen y su barca de piedra

De su etapa en Gallaecia, es especialmente conocido el episodio que tuvo lugar en Muxía cuando, desesperado por la obcecación politeísta de los nativos y su reticencia a convertirse al cristianismo, miró al mar y pidió a la Virgen que le ayudase en su labor. En ese momento, la Virgen salió del mar navegando en una barca de piedra, sobrecogiendo a todos los presentes y ayudando a que los allí presentes se convirtiesen.

Hoy en día, podemos encontrar lo que se cree que son los restos de la propia barca de piedra de la Virgen en ese punto de la denominada “Costa da Morte” y, de hecho, la extensión del Camino de Santiago que lleva a Fisterra también conecta con la villa marinera de Muxía. El mismo esquema de aparición de la Virgen tras la petición de ayuda del apóstol también lo encontramos en Zaragoza, cuando la Virgen se le apareció a Santiago encima de una columna.

Iglesia de Muxía (Camino Fisterra-Muxía)

Iglesia de Muxía (Camino Fisterra-Muxía)

Tras este milagro de la Virgen del Pilar, el santo volvió a Jerusalén en el 44 d.C., donde continuó con su labor predicadora. Desafortunadamente, al igual que Jesucristo, se encontró con la oposición de Herodes. Éste terminó por ordenar su martirio y decapitación en el año 46 d.C y, además, tiró sus restos fuera de la muralla y prohibió sepultarlo, ya que el enterramiento es algo propio del cristianismo. Como Santiago era consciente de que todo esto podía ocurrir, antes de su muerte había pedido a sus discípulos que recogiesen sus restos y lo enterrasen lo más lejos posible de Jerusalén.

Después de su decapitación

De esta manera, tras su decapitación sus siete seguidores llevaron su cuerpo hasta Haifa, un puerto donde milagrosamente hallaron un barco sin tripulación preparado para partir que, guiado por un ángel, les llevó hasta el lugar en donde el apóstol había predicado en vida: Gallaecia, área del finis terrae romano, el fin del mundo conocido y, según su concepción, el lugar más lejano al que se podía llegar desde Jerusalén. Dejando detrás la actual Fisterra, remontaron el río Ulla entrando por la ría de Arousa y terminaron cerca de Iria Flavia. Allí ataron la barca a un miliario romano (una columna cilíndrica que en tiempos romanos servía para marcar las distancias en los caminos) denominado pedrón, que hoy se guarda en  la iglesia de Santiago en Padrón, localidad cuyo topónimo deriva de este hecho.

El "Pedrón", en la iglesia de Santiago de Padrón (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

El “Pedrón”, en la iglesia de Santiago de Padrón (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

Llegados a este punto, los discípulos necesitaban un medio de transporte para poder cargar los restos de Santiago por tierra y enterrarlos en el lugar que les estaba marcando una estrella. Se dice que le pidieron ayuda a la mítica reina Lupa y al gobernador de Fisterra pero que, en un principio, no se la dieron e incluso llegaron a verse presos en una cárcel cercana a la actual Ponte Maceira, de la que pudieron escapar y en donde milagrosamente el puente que allí había se cayó cuando lo dejaron atrás mientras por él cruzaban los soldados romanos que los perseguían. Finalmente, Lupa consintió en prestarles unos bueyes para que llevasen el cuerpo del apóstol hasta el lugar donde lo enterraron, hoy la actual ciudad de Compostela pero, en aquel momento, un valle de un bosque denominado Libredón.

Ponte Maceira hoy en día

Ponte Maceira hoy en día. Dice la leyenda que el actual puente lo construyeron los ángeles, después de la milagrosa caída del anterior en la huida de los discípulos de Santiago. (Fotografía cedida por Amainos desde Flickr bajo las siguientes condiciones. No ha sido modificada)

Durante ocho siglos los restos permanecen ocultos y se forja la inventio

Ocho siglos más tarde (se dice que entre el 813 y el 830), un eremita llamado Pelayo que vivía en soledad en aquel bosque de Libredón vio caer una lluvia de estrellas en un valle. Intrigado, decidió acercarse para ver qué ocurría en ese lugar y, de esa manera, descubrió la sepultura del apóstol. El propio nombre de la ciudad que surgió en torno a sus reliquias nos remite a este episodio, la actual Santiago de Compostela es el lugar de Santiago hallado en el “campo de estrellas”, es decir, campus stellae.

Tras descubrir la tumba del apóstol Pelayo se lo comunicó al obispo Teodomiro quien, a su vez, se lo transmitió al rey Alfonso II. Éste  decidió ir al lugar santo realizando un viaje que se convirtió en la primera peregrinación real a Santiago. Hoy, el sendero que recorrió se corresponde con el Camino Primitivo, que debe a este hecho su nombre.

Al llegar a Santiago, el monarca ordenó construir una pequeña ermita sobre la tumba del apóstol que, con el paso de los años, aumentó en magnitud a modo de caja fuerte histórica, reteniendo el preciado tesoro en su interior y multiplicándose proporcionalmente al crecimiento de las vías que conectaban el territorio occidental para facilitar la llegada a la ciudad. Hoy, la monumental ciudad vieja de Santiago de Compostela, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, es el resultado de esa superposición histórica de arte y arquitectura.

Plaza del Obradoiro de noche (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

Plaza del Obradoiro de noche (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

A este episodio de descubrimiento de las reliquias se le denomina inventio (“revelación”). En realidad, la primera fuente que narra todos estos episodios es de casi dos siglos más tarde de que ocurriese todo esto, del S. XI. Debemos preguntarnos qué es lo que estaba ocurriendo en la península ibérica en el S. IX para que, precisamente, se descubriesen los restos del santo en ese momento y no en otro.

Inventio, justo antes de la Reconquista

Para ello nos remitimos a la situación histórica que se genera en la península ibérica tras el 711, cuando los árabes comienzan a conquistarla. Tan sólo unos años después de que comenzasen a ganar territorio, en toda la península sólo quedaba un reducto cristiano en el Norte. Fue una conquista bastante pacífica y, además, en el territorio conquistado los cristianos podían seguir llevando a cabo sus tradiciones y ritos católicos a cambio del pago de un impuesto a  los gobernantes árabes.

En ese momento, el descubrimiento de unas reliquias que igualasen en importancia un lugar en la península a Roma o Jerusalén fue muy conveniente. Tened en cuenta que Santiago es uno de los 12 apóstoles y, por lo tanto, una de las personas más cercanas a Jesús en vida. El descubrimiento de sus restos recordó a todas las personas que estaban en el territorio conquistado que una misma religión las unía y les diferenciaba del conquistador islamista y sirvió para  unificar la lucha contra el enemigo invasor y comenzar a recuperar territorio. Por eso desde sus inicios el camino se patrocinó por el rey y por la Iglesia, ya que a ambos les convenía de alguna manera: el primero recuperaba territorios y el segundo luchaba contra una de las otras principales religiones monoteístas (que, habiendo nacido hacía poco, estaba instaurada ya en un gran territorio).

También hay que tener en cuenta que la inventio tiene lugar menos de 200 años antes al del año 1000 y que en ese momento ya comenzaba a reinar lo que se ha denominado el “terror milenario”. Se pensaba que en ese momento el mundo podía terminarse y, por lo tanto, hacer cualquier cosa que pudiese ayudar a la salvación del alma tenía un gran calado entre todos los cristianos. Y, gracias al patrocinio papal, peregrinar a Santiago redimía de los pecados cometidos.

Empieza la peregrinación a Santiago

Para comenzar, no podemos pensar que el hecho de que se descubriesen los restos y de que hubiese un patrocinio político y religioso de el Camino necesariamente tenía que dar como resultado que en los siglos siguientes miles de personas decidiesen ir hacia Santiago. ¿Por qué dejar todo y emprender un viaje que en ese momento era tan peligroso? ¿Por qué las reliquias y las peregrinaciones hasta ellas eran tan importantes en la Edad Media?

Las reliquias, ese “algo” material para el cristianismo

Quizás hoy sea un poco complicado de entender, pero no debemos olvidar que el cristianismo es una religión compleja que incluye conceptos muy abstractos, como el de Trinidad o Espíritu Santo. Antes, con el politeísmo, se deificaban fenómenos o materiales que se podían ver y tocar, como el agua o el sol. Pero en el cristianismo hay muy pocas cosas tangibles. Por eso la Fe es tan importante: no se puede “ver” a Dios como antes se veía el sol o el agua. Hay que creer. Por eso, las reliquias de santos cobraron tanta importancia. En una sociedad regida por el cristianismo, las reliquias eran ese “algo” material, visible. Recordaban que si tus actos eran lo suficientemente buenos en vida, podías dejar de ser del todo humano y acercarte a Dios.

Tanto valía la peregrinación a Santiago de Compostela que podía redimirte de todos tus pecados. Y, por ello, desde que en el S. IX comienza la peregrinación se ha mantenido a lo largo de los siglos un flujo incesante aunque variable de peregrinos. El patrocinio regio y religioso (principalmente papal y de la orden de Cluny, que diseminó por toda la ruta del itinerario francés monasterios y hospitales que daban servicios a los peregrinos) consiguió dotar de importancia a este camino de peregrinación, cuyo final igualaba en importancia a Roma o Jerusalén.

numento a los peregrinos en el Alto del Perdón. Camino Francés

Monumento a los peregrinos en el Alto del Perdón. Camino Francés.

La edad de oro de la peregrinación

Durante la primera mitad del S. XII el obispo de Santiago, Diego Xelmírez, monumentaliza la catedral de Santiago de Compostela y en ese siglo y el siguiente el flujo de peregrinos a Santiago es excepcional.

A pesar de que durante el Renacimiento y la Contrarreforma (S. XV-XVI) decae la peregrinación y se cierran las fronteras con el resto de Europa por miedo a que la difusión del Luteranismo llegase a España, en el barroco la peregrinación vive una “edad de oro” y Santiago de Compostela es objeto de una renovación arquitectónica y urbanística pensada para sobrecoger a los peregrinos en su final de camino.

Durante la Ilustración, por la dudosa base científica del fenómeno de las reliquias, la peregrinación comienza a decaer pero en 1884 el papa León XIII promulga una Bula denominada Deus Omnipotens por la cual se oficializa la autenticidad de las reliquias de Santiago el Mayor en Compostela. Esto da un empuje a la peregrinación que, a pesar del avance de los medios de comunicación durante el siglo XX, no se ha perdido.

Plaza del Obradoiro y fachada barroca de la catedral (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

Plaza del Obradoiro y fachada barroca de la catedral (fotografía cedida por Turismo de Santiago)

El Camino de Santiago, nuevos significados

Desde los años 80 hasta hoy en día, el número de peregrinos que deciden peregrinar a Santiago ha crecido casi exponencialmente. La narración de las intensas experiencias individuales vividas durante el Camino, tanto en forma de “boca a boca” como mediante  nuevos soportes tecnológicos (blogs, redes sociales…) hacen crecer el deseo de vivir esa aventura en muchos otros que, quizás, no se lo habían planteado.

Y, lo más interesante, es que aunque lo que se siga haciendo siempre sea llegar a Santiago, la peregrinación como fenómeno nunca se repite, sino que continúa. Hoy en día, los motivos por los que se decide emprender el viaje son tantos como personas deciden realizarlo y, conjuntamente, dan un nuevo significado a este Viaje con mayúsculas que desde el S. IX mueve a gente de todas las nacionalidades hacia el antiguo finis terrae.

Decídete a peregrinar y forma parte de una Historia milenaria que habla de tradición, luchas políticas, creencias y, sobre todo, de esfuerzo e ilusión por conseguir una meta conjunta.

Sendero del Camino Francés

Sendero del Camino Francés

La peregrinación es un fenómeno antropológico y social que se repite casi de manera universal . A pesar de que su origen sea religioso, el hecho de que sea una práctica que ha pervivido durante siglos habla de su facilidad para adaptarse a las diferentes situaciones históricas. El significado que tiene la peregrinación lo otorgan los millares de personas que deciden poner su tiempo y esfuerzo en recorrer sus caminos e, igual que ahora vemos el mundo de una manera completamente diferente de la que tenía un aldeano en el S. XII, también nuestras motivaciones para embarcarnos en una aventura así pueden ser radicalmente distintas.

El significado de la peregrinación

A pesar de que la peregrinación a nivel general y, el Camino de Santiago en particular, nacieron como fenómenos religiosos, hoy en día son mucho más que eso. En sus senderos tienen cabida tantas motivaciones como personas que deciden transitarlos, por lo que podría decirse que es más bien algo espiritual y que uno puede y debe ser libre de darle el significado individual que halle en su recorrido.

“Peregrino” proviene de progredi, que en latín se refería a avanzar, y esa progresión puede referirse tanto a una progresión física de acercamiento a Santiago como a una metáfora de la vida y, por lo tanto, de los pasos y aprendizajes que nos van acercando a los objetivos que nosotros nos marcamos.

Por ello, independientemente de las motivaciones religiosas, hay muchas otras razones por las que podemos decidir emprender la peregrinación a Santiago de Compostela. Recopilamos aquí algunas de ellas:

Conectar con la naturaleza

En un mundo cada vez más globalizado y urbano, a veces es difícil encontrar un momento para disfrutar de la tranquilidad de los ambientes naturales y, a pesar de que los caminos a Santiago pasan por poblaciones de todos los tipos, muchos de sus senderos escapan del bullicio para adentrarse en la serenidad de los bosques y del ámbito rural.

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Disfrutar del patrimonio arquitectónico y artístico del Camino

El Camino de Santiago es historia viva y en permanente transformación. Fue el primer camino que conectó los territorios que hoy en día se agrupan en Europa y , de hecho, tiene el reconocimiento de haber sido la primera vía categorizada como  Itinerario Cultural Europeo en 1987.

Desde el S. IX por sus senderos no sólo viajaron personas, sino también ideas, avances científicos y estilos artísticos que fueron generando un gran patrimonio arquitectónico y material que, hoy en día, se ha convertido en una razón por sí misma para peregrinar a Santiago.

Burgos (Camino Francés)

Burgos (Camino Francés)

Realizar ejercicio físico

Dicen que “sin dolor no hay gloria” y es que está claro que peregrinar supone el cumplimiento de un reto físico por el que debemos superarnos a nosotros mismos.

A pesar de esta exigencia física, hay que tener en cuenta que el Camino puede hacerse de muchas maneras y cada uno debe buscar el medio y ritmo que más se adapte a sus circunstancias personales. No se trata de terminarlo lo más rápido posible, sino de disfrutar en su realización y, por ello, cada uno puede encontrar en una exigencia física alta o baja una mayor comodidad.

Además, desde Tournride disponemos de diferentes tipos de bicicletas, incluyendo también bicicletas eléctricas para que todo el mundo se decida a emprender la aventura del Camino (Ebike EVO 27,5 XT).

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Sumergirnos en la cultura española y compartirlo con gente de múltiples nacionalidades

Hoy en día el Camino de Santiago es un punto de encuentro para personas de todos los rincones del mundo, unidas por un mismo objetivo. El ambiente abierto y multicultural de esta peregrinación es uno de sus mayores atractivos (en 2010, último Año Santo, llegaron a Santiago peregrinos de 156 países diferentes). También hay que tener en cuenta que, sea cual sea el Camino que escojamos, recorreremos gran parte de la Península Ibérica y podremos disfrutar de la amplia y variada vida cultural española, así como de su gastronomía de calidad y sus grandes vinos.

Lo que está claro es que el Camino de Santiago es un reto que nos exige una gran motivación personal, pero que esa motivación debe partir de nosotros mismos. Cada uno debe hallar la suya y, dependiendo de cuál sea, podrá decidir cómo quiere realizar el Camino: solo, con alguien especial, en grupo, en poco o mucho tiempo, etc. así como qué camino quiere escoger.

Como consejo, apuntar simplemente que se haga caso de esa “vocecita interior” que nos motiva a hacerlo de una manera determinada y en un momento específico. Decir que hacer el camino en solitario no significa hacerlo solo, nos encontraremos a mucha gente con la que compartir nuestras experiencias.

Época del año y el medio elegido

Respecto a la estación en la que es mejor peregrinar, cada una tiene sus propios puntos fuertes y sus desventajas, por lo que creemos que el mejor momento para hacer el Camino es aquel en el que se pueda y se quiera hacerlo. A pesar de que en invierno la climatología sea más dura, hay opciones que ayudan a mitigar las consecuencias de la misma. Por ejemplo, se puede optar por realizar el Camino de Invierno, que desvía la ruta  original desde Ponferrada para evitar las montañas nevadas de O Cebreiro.

En cuanto al medio en el que hacerlo, debe elegirse el que resulte más adecuado a las circunstancias de cada uno (andando, en bicicleta, en caballo…). Tournride nació en 2004 con la convicción de que realizar el camino en bicicleta es una opción muy interesante y válida para un gran porcentaje de peregrinos y, desde entonces, el tiempo ha ido dándonos la razón: cada vez más personas se deciden a pedalear hasta Santiago y el propio Camino se va dotando de mejores servicios para peregrinos en bicicleta. Aunque no es necesario ser Alberto Contador o Miguel Induráin  para poder afrontar este reto, es altamente recomendable prepararse antes e ir incrementando el esfuerzo e intensidad del entrenamiento según nos vayamos acercando al momento de comenzar la peregrinación.

Ventajas de hacer el Camino de Santiago en bicicleta

Hacer el Camino de Santiago en bicicleta nos dará una serie de ventajas añadidas, como por ejemplo tardar menos tiempo en realizarlo teniendo la oportunidad de llegar a más sitios o tener más flexibilidad para planificar el viaje y sus etapas. En todo momento tendremos más margen de decisión en cuanto a dónde queremos quedarnos a dormir, ya que el tiempo que tardaremos en recorrer la distancia hasta la siguiente población será menor. En cerca de dos semanas podremos recorrer el Camino Francés, lo que nos permite conocer una gran cantidad de ciudades: Pamplona, Logroño, Burgos, León, Astorga, etc. y, si deseamos hacerlo a un ritmo más lento, podremos recorrer menos etapas pero tener más momentos de descanso durante la propia ruta, parándonos a disfrutar de las vistas cuando queramos sabiendo que tenemos tiempo de sobra.

A pesar de que seas un ciclista asiduo, hay que tener en cuenta que muchas veces los equipos que se usan para realizar excursiones de día no son los mismos que se recomiendan para emprender un viaje como este, que tiene una duración mucho más larga. Por ello, desde Tournride hemos dispuesto todo para que lo único de lo que tengas que preocuparte sea de pedalear: nuestras bicicletas son de alta gama y están preparadas con sistema antipinchazos y, además, tenemos todo el equipo necesario para que cuando llegues a tu punto de comienzo ya tengas todo preparado (alforjas, casco, móviles con GPS, etc.). Te recogemos tu equipaje sobrante en el punto del Camino en el que comiences y te estará esperando en tu alojamiento al llegar a Santiago.

Tournride Full Assistance

Por otro lado, hemos visto como una de las principales preocupaciones de los peregrinos en bicicleta es, en muchos casos, la seguridad. Te atenderemos durante todas las etapas del camino, ayudándote con la preparación de tu viaje y del equipo necesario antes de que salgas y, durante la peregrinación, disponemos de un seguro de asistencia denominado Tournride Full Assistance que incluye tanto la reparación de bicicletas como la asistencia médica primaria.

Si en cualquier momento tienes un problema con tu bici o has sufrido una lesión, con una llamada haremos que alguien vaya a asistirte a donde estés y te ayude, encargándonos también de la reparación o cambio de tu bicicleta para que puedas continuar tu camino lo más rápido posible.

Decídete a peregrinar

Peregrinar es una experiencia intensa que hoy en día cada vez más gente se decide a emprender. Sean cuales sean tus motivos, te animamos a que decidas unirte a los millones de personas que, desde el S. IX, se han atrevido a comenzar una de las peregrinaciones más antiguas del mundo.

Desde Tournride trabajamos para volcar toda nuestra experiencia en apoyar a todas las personas que deciden dar el paso (o, en este caso, el primer pedaleo) hacia la milenaria ciudad de Santiago. ¿Y tú? ¿Te decides a peregrinar?

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